miércoles, 4 de junio de 2014

¿Referéndum para qué, para quién?


Tras el anuncio de abdicación de Su Majestad el Rey, los republicanos de la extrema izquierda española no han perdido ni un minuto para calentar sus maquinarias y movilizar sus redes para armar mucho ruido en la calle, ya que en las urnas la extrema izquierda se queda en lo que es: una minoría insignificante. Los que arman mucho ruido, pocos argumentos tienen.

El gran argumento de los republicanos tipo segunda república es que para ellos la Monarquía no es democrática porque el Rey no lo elige el pueblo, y por eso quieren una república, una de las guillotinas, una que no respeta ni las opiniones ajenas y corta la cabeza a todos los que se oponen a ella.

Lo que nunca dicen claramente es que el tipo de república soñada es la de Fidel Castro o de Hugo Chávez, una república comunista opresora que lleva a la ruina a la economía nacional, al desabastecimiento con mercancías con las tiendas vacías y con cartillas de racionamiento, para acabar todos -menos los funcionarios del único partido gobernante- en la miseria más absoluta.

Nadie de los que gritan a favor de la república parece caer en la cuenta de que en España las cosas no cambiarían a mejor, sino todo lo contrario. Nadie repara en que existen muchas repúblicas en Europa, donde los problemas son más o menos los mismos, causados por la gestión deficiente de sus políticos gobernantes. 

Nadie repara en el hecho de que durante los últimos 67 años en ningún estado europeo se ha celebrado ningún referéndum sobre la forma de estado -salvo en España, donde la Monarquía Parlamentaria fue ratificada por el 80% del pueblo al votar favorablemente a la Constitución de 1978-, y los únicos que hubo se celebraron en Italia en 1947, que fue manipulado y falseado por los estadounidenses, tan poco dados a apoyar las opciones monárquicas y sin dejar tiempo al entonces Rey Umberto II para demostrar que podía reinar mejor que su padre, que no tuvo otra alternativa que coexistir con la dictadura de Mussolini, y otro en Grecia, durante cuya dictadura militar el Rey Constantino no tuvo más alternativa que el Rey Vittorio Emanuele de Italia.

Nadie parece reparar en el hecho de que los países de Europa Oriental -Bulgaria, Rumanía, Serbia, Montenegro- perdieron sus Monarquías, tan queridas por sus pueblos, por la imposición de un régimen totalitario comunista, y que después de la caída del telón de acero no se ha restablecido el orden democrático y constitucional previo a la toma del poder por los comunistas prosoviéticos ni se ha pensado en la conveniencia que el pueblo decidiera sobre si quería seguir con el sistema republicano instaurado por los comunistas.

Nadie parece reparar en el hecho de que Alemania, el país más destacado y económicamente importante de Europa, instauró la república sin consultar al pueblo, ni en 1918 ni en 1945, en ambos casos dominada por las potencias vencedoras de las guerras mundiales. 

Argumentan los republicanos que las generaciones actuales son diferentes a las de 1978 y que también deben tener derecho a decidir. Curioso argumento. En Alemania llevan 65 años con una Ley Fundamental, que no es ninguna constitución aprobada por referéndum, que no permite celebrar ningún referéndum nacional, y en cuya redacción ni siquiera han podido intervenir diputados elegidos para constituir una asamblea constituyente. Y a pesar de esta y otras irregularidades, nadie parece plantear que sería necesario un cambio para que las generaciones actuales decidan sobre el estado que quieran tener.

Tampoco se ha oído a ninguno de estos republicanos de pacotilla que exigen lo mismo en repúblicas totalitarias tan afines a sus pensamientos políticos como son Corea del Norte, Cuba o China.

En ninguna Monarquía la población ha planteado la necesidad de celebrar un referéndum sobre la continuidad o no de la Monarquía cuando ha cambiado el Monarca. Claro que siempre existen minorías radicales que lo hacen, pero siempre son irrelevantes.

Y nadie repara en el hecho de que no se discute sobre el modelo de república, como si la forma republicana fuese de por sí paradisíaca y perfecta, cuando en realidad existen muchas formas de repúblicas.

¿No es democrática la Monarquía? Entonces ¿qué hay de la Unión Europea, donde los máximos representantes se autonombran y eternizan en sus cargos sin intervención del Parlamento Europeo? ¿Cómo se mide el grado de democracia de la que disfruta un país? Si partimos de los jefes de estado de las repúblicas europeas, ninguno ha llegado a serlo por decisión popular, sino por decisión de los partidos mayoritarios, y aunque se elija directamente, no hay otra alternativa que votar a uno de los dos o tres candidatos impuestos por los partidos mayoritarios. La democracia, empero, se mide por cómo se elige a los concejales, alcaldes, diputados y jefes de gobierno, que son los que deciden la política diaria, no cómo se establece el acceso a la jefatura del estado.

Lo que olvidan casi todos es que la Monarquía Parlamentaria es la forma de estado más democrática imaginable, ya que el jefe del estado es ajeno a toda lucha partidista e ideología política, está por encima de la política diaria, y por ello es el mejor representante del pueblo entero, no sólo de una parte, así como de la historia entera de su país, ya que su dinastía es la que ha acompañado decisivamente toda la trayectoria nacional.

Acabar con esta magnífica forma de estado sería acabar con la verdadera democracia, con la estabilidad, con la unidad nacional, con la cohesión. Por lo tanto, ¿para qué sirve el referéndum o a quién le sirve? No al pueblo, desde luego.

   

miércoles, 21 de mayo de 2014

Europa ante una encrucijada decisiva

El próximo domingo se elige el nuevo Parlamento Europeo, marcado por un ambiente de desinterés por parte de la mayoría de los ciudadanos, que podrían optar más que nunca por la abstención, y una situación de crisis múltiples que podrían erosionar a medio plazo a la Unión Europea.

Sobre todo los grandes partidos no parecen haberse dado cuenta -a pesar de contar con más de 40 eurodiputados- que lo que se decide en estas elecciones no son cuestión es nacionales, sino europeas, y que esgrimir problemáticas nacionales no sirve para nada, ya que éstas se resuelven en el Congreso, no en el Parlamento Europeo. Precisamente ellos deberían tener claro cuáles son las competencias de la UE y cuáles las de cada estado miembro.

Por lo que se puede leer en general, pocos partidos tienen un enfoque europeo, que casi todos mezclan con temas nacionales que no vienen a cuento, pero que parecen vender mejor que los asuntos comunitarios. Sólo uno se dedica en pleno y exclusivamente a la Unión Europea: Ciudadanos Libres Unidos (Cilus). Ojalá tuviera más repercusión mediática, pero los medios de comunicación relevantes tienen sus amos y no informan más allá de las directrices recibidas.

La crisis de Ucrania, muy dejada de lado en los debates en España, tiene efectos devastadores, porque ahora se puede ver a qué juegan realmente muchos países de la UE, siendo la desunión entre ellos una característica preocupante. Por otra parte, Ucrania no es un problema real de la UE, porque el país nunca ha estado en la órbita de Bruselas, es muy grande en extensión y plantea muchos problemas: crimen organizado, delincuencia transfronteriza vía Polonia, una industria venida a menos y problemas internos con la población rusa. La UE no gana nada con una implicación a fondo, sobre todo teniendo en cuenta que Bulgaria, por ejemplo, tienen tratos preocupantes con Rusia, y que la OTAN no puede proteger por igual a todos los estados de la Unión, como ya dejó entrever ante los temores de las repúblicas bálticas ante un hipotético intento de Rusia de recuperar el control sobre dicho territorio.

Por otra parte, la UE necesita una reforma urgente e importante de sus instituciones. El Consejo Europeo y la Comisión Europea no pueden seguir funcionando de una forma opaca y sin legitimación democrática auténtica, sino debe ser el Parlamento Europeo que ejerce como único poder legislativo comunitario y que elige y controla a los presidentes de los otros dos órganos. Por ahora, en cierto modo se autonombran, nombran a dedo multitud de comisarios que no parecen estar sometidos a una rotación ni proceden de elecciones democráticas, y no dudan en condecorarse recíprocamente con medallas inventadas por ellos.

La última novedad son los delegados de la Comisión Europea en cada capital de los estados miembros, revestidos de poder para intervenir en decisiones de los gobiernos nacionales, y dichos delegados no han sido elegidos democráticamente, sino nombrados por la Comisión. ¿Lo sabían?

De todos estos problemas, más la desunión en materia de política exterior y macroeconómica, no hablan los grandes partidos. Ciudadanos Libres Unidos (Cilus), en cambio, intenta dar respuestas y hacer propuestas sensatas para convertir a la Unión Europea en un estado federal, porque sólo como estado federal la UE podrá avanzar y consolidarse. Si se continúa como hasta ahora, seguirá el estancamiento y el distanciamiento entre estados, incluso dentro de éstos con movimientos separatistas. El mejor ejemplo es la eventual salida del Reino Unido de la UE, que podría iniciar un desmembramiento 

Por todo ello es importante votar a partidos con vocación europea si queremos avanzar hacia una Europa unida. Vayamos por el buen camino. Votar a Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) puede ser la mejor opción.





martes, 20 de mayo de 2014

Elecciones Europeas 2014: Pluralidad democrática cero


Las alternativas políticas están bloqueadas. No hay medios de comunicación que estén abiertos a informar sobre todos los partidos que concurren a estas elecciones, ni siquiera los medios puramente digitales. Sólo blogs particulares se prestan a dar información más amplia, con listas completas de partidos y algunos con votaciones. Pero ni la televisión ni los grandes diarios dan espacio a otros partidos, donde predominan los dos grandes y tal vez los comunistas de IU.

Mucho se quejan, durante todo el año, de la necesidad de renovar la política, de romper con el bipartidismo, pero la realidad es que en época de campaña electoral se limitan todos a los que ya dominan la escena política.

España está a años luz de la pluralidad democrática que sí existe en mayor medida en otros países. Mientras aquí las televisiones apenas emiten debates sobre las elecciones europeas, en los países centroeuropeos como Francia o Alemania todas las cadenas públicas están rebosando de debates y análisis. Alemania cuenta, entre otras, con la cadena pública Phoenix, dedicada exclusivamente a información política e histórica, algo que se echa mucho de menos en España. Phoenix es una cadena conjunta de las dos cadenas públicas ARD y ZDF.

Pero a los grandes no les basta con este control absoluto e inmoral de los medios de comunicación. No paran de intentar infundir miedo a los votantes de que su posible voto a partidos minoritarios es un voto perdido y que debilitar a los dos grandes perjudicaría la posición de España en Europa.

De esta estrategia se desprende un miedo latente de que la hartura de muchos votantes con la política actual sí podría cambiar el panorama político, porque existen partidos como Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) que no sólo tienen un discurso con fundamento y seriedad, sino que también cuentan con un candidato cabeza de lista muy preparado y conocedor del Parlamento Europeo.

Es precisamente eso lo que temen los partidos apoltronados y sin ideas: perder prebendas acumuladas durante más de tres décadas.

¿Recuerdan el año 1986? En aquella campaña de las elecciones generales el CDS luchaba sin cesar por cada voto. Rodríguez Sahagún y Adolfo Suárez tuvieron que hacer frente al bloqueo de los bancos, no tenían apenas dinero para la campaña, y les hizo la competencia aquel PRD con logo de detergente, montado por Miquel Roca de CiU y los liberales de Antonio Garrigues, con dinero de sobra. Las encuestas no daban ni un escaño al CDS, pero 20 al PRD. El resultado fue el contrario: El partido liderado por un nacionalista catalán fracasó y el CDS se hizo con los diputados. La inconsistencia no pudo con la consistencia.

Los milagros se dan a veces. A pesar de todo intento de impedir que se produzcan.


Por una Unión Europea de los Ciudadanos


Uno de los lemas electorales de Ciudadanos Libres Unidos (Cilus), "Por una Europa de los Ciudadanos", puede parecer superfluo, pero en realidad es todo un programa.

En la actualidad, la Unión Europea ha sido todo menos una verdadera unión de estados para los ciudadanos, y mucho menos de los ciudadanos, que no han tenido oportunidad alguna de decidir sobre cuestiones fundamentales como la moneda única, la adhesión de nuevos estados o decisiones que limitan la libertad económica. ¿Qué papel juegan los ciudadanos en la UE aparte de ser los que financian todo el aparato burocrático y político?

Tanto las organizaciones originales de la UE, la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), como la posterior Comunidad Económica Europea, se crearon por intereses puramente económicos y de control político de la actividad económica, aunque la idea que inspiró a sus máximos impulsores, Konrad Adenauer y Charles de Gaulle, fue la de evitar para siempre nuevos enfrentamientos bélicos entre estados europeos y llegar a crear una unión de estados europeos en la que los ciudadanos vivieran en paz y prosperidad.

Sin embargo, la orientación principalmente económica de toda política europea de convergencia siempre dejaba a los ciudadanos al margen del juego político. Ni siquiera se planteaban la necesidad de permitir que los ciudadanos de cada país decidieran cuestiones importantes mediante referéndum.

Que hoy exista la libre circulación de trabajadores, servicios y mercancías es, sin duda, una gran ventaja - para el intercambio comercial y la búsqueda de empleo. Pero tal vez sea esta la única ventaja palpable que beneficia a los ciudadanos, pues poder trabajar en cualquier país de la UE abre muchas más oportunidades a la hora de tener que buscar trabajo, especialmente durante las crisis económicas en unos y otros estados miembros. Pero hay muchos aspectos de la vida cotidiana en los que la UE no ha hecho progreso alguno.

Pensemos sólo en la libre circulación de las personas. Se confunde fácilmente con la libertad de establecer la residencia en cualquier país de la UE, pero la realidad es que este derecho sólo existe si uno tiene trabajo o ingresos suficientes y paga las cotizaciones a la seguridad social. En caso contrario, el ciudadano puede ser expulsado y tiene que volver a su país de origen. Si un ciudadano no cumple estos requisitos, posiblemente no le pase nada, pero no podrá inscribirse en los registros policiales de extranjeros y vivirá en una situación alegal.

Estrechamente relacionado con esto está el hecho de que los ciudadanos de la UE no deberían tener consideración de extranjeros, pero en realidad no ha cambiado nada respecto a su tratamiento como tales, aunque se les añada el calificativo de "comunitarios". ¿Cómo se entiende que hoy en día no exista un tratamiento diferenciado para los ciudadanos comunitarios, que tienen que acudir a las mismas oficinas de extranjería que los extranjeros procedentes de terceros países?

¿Cómo se podría impulsar una Unión Europea de los ciudadanos?

> Por una ciudadanía europea real y efectiva

Para avanzar en la idea de que la Unión Europea es una verdadera unión de estados, la creación de los Estados Unidos de Europa permitiría establecer que todos los ciudadanos europeos tuvieran automáticamente una doble nacionalidad: la nacionalidad de su país de origen y la ciudadanía europea en el sentido de nacionalidad europea (evidentemente, considerar a los EUE una nación es bastante difícil, porque por razones históricas y culturales nunca dejará de ser una pluralidad de naciones).

La ventaja sería que ningún ciudadano de cualquier estado miembro podría ser considerado extranjero y disfrutaría automáticamente de todos los derechos civiles. Este estado federal implicaría la creación de un Documento de Identidad Europeo que sólo se diferenciaría por el estado emisor y la indicación de la nacionalidad de origen.  

La ciudadanía europea automáticamente unida a las nacionalidades de origen significaría un ejercicio pleno de los derechos civiles y políticos, con un derecho de sufragio activo y pasivo en todos los comicios electorales que correspondan al lugar de residencia permanente. No existiría discriminación alguna de los ciudadanos comunitarios en todo el ámbito de la Unión Europea o los estados Unidos de Europa.

Otros asuntos que afectan por igual a todos los ciudadanos europeos y cuya regulación unificada es de suma importancia, son una Seguridad Social Europea, un régimen tributario europeo y un régimen social europeo.

> Por una Seguridad Social Europea y una Asistencia Sanitaria Europea

La seguridad social debe analizarse por sus componentes, ya que no es lo mismo hablar de sistema de pensiones que de sistema de seguros médicos. La parte de los seguros médicos o de la asistencia sanitaria es, quizás, la que tiene más fácil solución, ya que las prestaciones son similares en toda la Unión, aunque no su calidad ni su coste. Pero estos dos aspectos podrían solucionarse en un plazo razonable.

> Por un sistema europeo de pensiones

Más compleja se presenta la unificación del sistema de pensiones, que no sólo difiere mucho entre países, tanto por la cuantía de las cotizaciones y prestaciones como por su financiación, sino que precisa de una reordenación completa para que en un futuro el sistema pueda adaptarse a los cambios demográficos sin suponer una merma de las pensiones, para lo que proponemos un sistema de capitalización combinado con garantías del estado para abandonar el surrealista funcionamiento actual por el que las pensiones actuales se financian con las cotizaciones actuales de los trabajadores en activo, con regímenes privilegiados para funcionarios públicos y otros grupos que no tienen que cotizar. Pero con una mayor movilidad dentro de la Unión será imprescindible buscar un sistema flexible y unificado que funcione en toda la UE.

> Por un régimen fiscal unificado

Del mismo modo es necesario que la UE cuente con un régimen tributario unificado, con la misma tributación en toda la Unión. Hoy por hoy, las diferencias de renta entre los países europeos no facilitan establecer una fiscalidad unificada, pero ésta debe ser el objetivo a medio o largo plazo.

> Por un sistema de prestaciones sociales unificado

Finalmente, las prestaciones sociales y educativas deben ser de ámbito europeo y se deben establecer siguiendo los mismos criterios. No parece lógico que los ciudadanos de un estado miembro puedan tener acceso a determinadas prestaciones  en otro estado miembro, cuando dichas prestaciones no existen en su país de origen. Análogamente, no resulta lógico que quienes acceden a la UE de forma ilegal o irregular puedan beneficiarse de las mismas o más prestaciones que los mismos ciudadanos comunitarios. Por ello es imprescindible que la Unión Europea aplique los mismos criterios en toda la Unión y que todos los estados miembros sigan los mismos criterios en materia de política social, de educación y de inmigración. de esta forma también se evitarían abusos de cualquier tipo.

En Cilus - Ciudadanos Libres Unidos no decimos que todo lo propuesto sea fácil y que se pueda afrontar a corto plazo, pero se deben dar los primeros pasos para conseguirlo. El camino se hace al andar, y si hay voluntad, se conseguirá.

Pedro Schwenzer
Candidato Nº2 de Ciudadanos Libres Unidos al Parlamento Europeo





domingo, 18 de mayo de 2014

La Fuerza [centrífuga] de la [Des]Unión


Desde que empezara la crisis de Ucrania, pero especialmente desde que Rusia recuperara la soberanía sobre Crimea tras un juego bastante sucio para forzar la autodeterminación, con milicias prorrusas de por medio, la Unión Europea ha demostrado ser todo menos una unión y que tiene todo menos fuerza.

Curiosamente, en la campaña electoral europea en España el tema de Ucrania y el forcejeo entre UE, Rusia y EE.UU. ha quedado en el olvido, cuando la situación creada en el este a partir de las protestas en la plaza del Maidán de Kiev ha dejado a descubierto que la UE no es más que un club de parlanchines, de tertulianos, de tigres de papel y de burócratas ajenos a la realidad.

Es un triste espectáculo que 28 países europeos no tengan ni voz ni voluntad de consensuar una política exterior sólida que convierta a la Unión en una potencia mundial tomada en serio. Ni siquiera internamente la UE tiene autoridad suficiente para poner a los 28 en línea.

Los problemas de disciplina comunitaria ya son antiguos. Probablemente se trate de una enfermedad crónica de esta Unión Europea, porque sus objetivos prioritarios son de carácter económico, centrados en intereses económicos de los lobbies de los grandes grupos empresariales, mientras que los intereses ciudadanos quedan relegados a un lugar subordinado, cuando éstos serían de mucho más fácil solución que los primeros.

Firma del contrato con Gazprom
El último ejemplo de desunión es la política actual de Bulgaria. este país balcánico gobernado actualmente por una coalición entre socialistas y la minoría turca, no sólo adolece de un alto grado de corrupción, sino además por practicar una política prorrusa hasta un punto que casi se podría hablar de alta traición.

Resulta que de acuerdo con información facilitada por el servicio secreto alemán BND, Moscú está trabajando a marchas forzadas para convertir a Bulgaria en su cabeza de puente en la UE, lo que podría llevar a una división interna en la Unión.

El presidente ruso Putín lleva tiempo intentando parar los pies a Occidente ante los intentos de ampliar la esfera de influencia estadounidense (OTAN, UE) hacia países como Ucrania y Georgia. Y para ello cuenta con el servilismo de los antiguos comunistas, ahora llamados socialistas, donde aún tienen el mando los antiguos cuadros de funcionarios del PC búlgaro, antiguos miembros de los servicios de inteligencia y de los oligarcas búlgaros extremadamente ricos que hacen sus negocios con los oligarcas rusos. Y no olvidemos que Bulgaria es un estado miembro de la UE.

El magnate más influyente de la economía búlgara es el banquero Svetan Vassilev, quien canaliza a través de su banco KTB la mayor parte del dinero procedente de Rusia destinado a aquella parte de la industria búlgara que está bajo control estatal, especialmente el sector energético.

Las relaciones entre el gobierno búlgaro y Rusia son tan estrechas que Moscú incluso ejerce influencia a la hora de promulgarse nuevas leyes. Hace dos semanas aparecieron informes sobre cartas confidenciales del consorcio energético ruso Gazprom, dirigidas al Ministerio de Economía en Sofia. Según dichos informes, el consorcio ruso hizo llegar así a los responsables del ministerio redacciones concretas para leyes a promulgar. Especialmente afectan al gasoducto South Stream, que sirve para transportar el gas ruso a través de Bulgaria hasta Austria. Gazprom lleva el control del proyecto de varios miles de millones de euros, lo que disgusta bastante a la Comisión Europea.

El proyecto de ley prevé que en su tramo búlgaro el gasoducto sea considerado tramo de interconexión para sustraerlo a las normativas comunitarias. Según el Comisario de Energía, Oettinger, la UE tomará medidas legales para que Bulgaria cumpla las disposiciones comunitarias.

Pero los socialistas búlgaros se escudan en sus compañeros europeos, especialmente el presidente saliente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, quien no dudó en apoyar la campaña electoral de los socialistas búlgaros. El presidente de los socialistas búlgaros quiere convertirse en comisario europeo.

El presidente de la república búlgara, Rossen Plevnelyev, que no pertenece a ningún partido, lucha abiertamente contra su gobierno, porque quiere mantener la orientación occidental de Bulgaria y reducir el poder de influencia de los oligarcas en su país. "Se trata de defender los valores europeos, la libertad y la paz en nuestro continente", dijo en su reciente visita a Alemania. Y mientras tanto, el ex canciller alemán Gerhard Schröder, íntimo amigo de Putin y que trabaja para una compañía de Gazprom desde que dejó ser el jefe del ejecutivo alemán, prepara su intervención en la campaña electoral búlgara para apoyar a sus compañeros prorrusos.

Todo esto demuestra que ni siquiera los políticos socialistas occidentales actúan con lealtad a la Unión Europea. Por ello hace falta un cambio significativo en la política europea, porque si la UE no es capaz de alcanzar un  mayor grado de unión y de consenso en materias fundamentales como la política exterior, la política macroeconómica y la política fiscal, las fuerzas centrífugas van a ir a más.

Para conseguir una unión fuerte hacen falta unos Estados Unidos de Europa, con claras competencias centrales en materias esenciales. No puede ser que muchos países sigan una política exterior como hace décadas sin velar por los intereses comunes europeos.

Ciudadanos Libres Unidos aboga por esta Europa federal que esté gobernada por órganos elegidos por los ciudadanos, no por órganos autonombrados no sometidos a un control exhaustivo por el Parlamento Europeo como cámara responsable del 100% de la legislación y con capacidad de vetar decisiones de los órganos ejecutivos que no se ajustan a los intereses comunes europeos.

Mientras algunos otros partidos usan sin ton ni son lemas como "La Unión hace la fuerza" y "La Fuerza de la Unión", Cilus sí se ocupa de temas europeos y dice cómo la Unión puede alcanzar realmente la fuerza que necesita tener para tener un futuro como una verdadera unión de estados.

Pedro Schwenzer
Candidato Nº 2 al Parlamento Europeo por Ciudadanos Libres Unidos (Cilus)

Basado en el artículo publicado por el semanario alemán DER SPIEGEL Nº 20/2014, "Im Klammergriff des Kremls"
Enlace a la información de Gazprom sobre el contrato para controlar South Stream Bulgaria




jueves, 15 de mayo de 2014

Entrevista con el Candidato de Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) al Parlamento Europeo



Félix de la Fuente Pascual, nacido en Torrescárcela (Valladolid) en 1936  es Licenciado en Derecho y traductor jurado de alemán. Ha sido emigrante y ha trabajado en la labor social con los emigrantes en Alemania durante 10 años. Fue el primer funcionario español por oposición en el Parlamento Europeo. Tiene dos libros sobre la UE y sobre el Derecho de la Unión, uno de ellos está traducido al francés. Fue también el primer funcionario que se atrevió a poner un recurso contra el Parlamento Europeo. Conoce los problemas del campo español por ser hijo de labradores y va a luchar porque no desaparezcan nuestros pueblos.


Usted se presenta como cabeza de lista de CILUS - Ciudadanos Libres Unidos Ustedes son un partido muy pequeño ¿Cómo es que se presentan a estas elecciones? La verdad es que nosotros tampoco estábamos seguros de que lográramos presentarnos, pero se ha demostrado una vez más que tienen más fuerza las ideas que las personas. Mire cómo empezó el auténtico cristianismo o cómo Marx tampoco estaba apoyado por ningún partido político, y mire la influencia que han  tenido  ambos en la evolución de la sociedad. No es que queramos compararnos, pues nuestras ideas no son nuestras. Están ahí, pero los intereses de los partidos tratan de enterrarlas.  Además, CILUS tiene en sus estatutos que debe presentarse a todas las elecciones que pueda, para dar a conocer sus ideas. Y por tanto, mientras no nos pongan unas dificultades insuperables, nos vamos a presentar a todas. Y agradezco públicamente a todos los que nos han apoyado con sus avales, entre ellos dos de Segovia y cinco de Valladolid, uno de Palencia y otro de Salamanca..

Si no tienen ninguna expectativa de conseguir representación, ¿por qué acuden ustedes a estas elecciones? ¿No hubiera sido mejor que se unieran a otro partido?

Si lo que pretendemos es que triunfen las ideas, y no las personas, nosotros vamos a triunfar siempre, porque cada vez que nos presentemos a unas elecciones estaremos desenterrando lo que piensa mucha gente. ¿Colaborar con otro partido en las elecciones europeas? No tendríamos ningún inconveniente, pero no hemos encontrado ningún partido que esté dispuesto a renunciar a las subvenciones públicas. Si usted me indica alguno, mañana mismo nos ponemos en contacto con él. En su día entablamos contacto con Escaños en Blanco, pero prefirieron ir por libre.  La pregunta que podríamos hacernos es ¿Por qué no íbamos a  presentarnos?  ¿Cómo puede cambiar Europa si se presentan siempre y triunfan siempre los mismos partidos y las mismas políticas? ¿Cómo van a cambiar a Europa para mejor unos partidos que llevan gobernando en la Comisión Europea y ocupando los puestos en el Parlamento Europeo  y son los responsables de la degradación en que se encuentra el modelo social europeo y que han llenado a Europa de parados y miseria? ¿Cómo van a cambiar  Europa unos partidos que lo único que pretenden es “Quítate tú para ponerme yo”?

¿Es tan importante para ustedes este punto de las subvenciones?
No sólo es importante. Es vital. ¿Usted no ha visto nunca a nadie metido en un contenedor rebuscando en la basura? ¿Usted no  sabe lo que ocurre en los comedores de Cáritas y de otras organizaciones humanitarias?  ¿Se ha pasado usted por los hospitales públicos?  ¿Cree usted lógico que mientras tanto se suban este año las subvenciones a los partidos políticos en un 28%? Y como si la desafección por Europa entre los españoles no fuera poca, este aumento del 28% se justifica diciendo que es por las elecciones Europeas. ¿Usted cree que los partidos políticos gastarían tanto en las campañas electorales si supieran que después no les iban a llover millones por los votos obtenidos?

Y si a ustedes les correspondieran algunos cientos o miles de euros por los votos obtenidos, ¿no los aceptarían?

Lo tenemos prohibido en nuestros estatutos. Lo donaríamos a la investigación a alguna institución benéfica de prestigio.  Ojalá tengamos muchos votos, pues solucionaríamos más de un problema con esas subvenciones, no las despilfarraríamos. No queremos ser un problema para la sociedad, como son casi todos los partidos políticos, queremos ser una solución.

Usted vive en Cataluña. ¿Son ustedes independentistas? ¿Qué piensa de los problemas de Cataluña?

Sí vivo en Cataluña, y antes en Alemania y  Luxemburgo, pero mi corazón esté en mi pueblo, Torrescárcela. Respecto a CILUS, en realidad se gestó en Barcelona pero no rs más catalán que castellano o andaluz. Vivimos los problemas de Cataluña con la misma o mayor intensidad que los partidos pura o predominantemente catalanes.  Pero nuestra lucha por la unidad de España o contra el independentismo se funda en otras premisas. El independentismo va unido a los problemas de corrupción y de clientelismo de toda España. Nosotros atacamos a los dos problemas al mismo tiempo. ¡Fuera subvenciones improductivas! Habría entonces dineros para investigación y para cubrir otras muchas necesidades urgentes. Las organizaciones independentistas de Cataluña se vendrían abajo en dos días, si se suprimieran todas las subvenciones improductivas. Para esto, los partidos tienen que estar dispuestos a renunciar a sus subvenciones, y mientras los partidos no empiecen dando ejemplo, la lucha contra el independentismo es dar palos al agua. Está claro, por tanto, que estamos por la unidad de España, como estamos por unos Estados Unidos de Europa


Y hablando de otra cosa, ¿cuáles son sus ideas sobre la Unión Europea?

Sé que es enorme el desprestigio que sufre la Unión Europea por culpa de la mala política de nuestros grandes partidos, pero no tengo inconveniente en decir claramente lo que pensamos sobre Europa.  Somos muy críticos con la Unión Europea, pero somos muy europeos y queremos otra Europa, lo mismo que queremos otra democracia y otra España. Somos europeístas por convicción y por necesidad. Queremos unos Estados Unidos de Europa con un presidente elegido democráticamente por todos los ciudadanos, no por los partidos políticos, y, entre otras razones, lo queremos,  para que en España dejen de gobernarnos de una vez políticos corruptos e incompetentes. Queremos una Europa mucho más demócrata y mucho más social, una Europa que no dependa del gas de Rusia ni  de la banca o de las finanzas americanas, una Europa que se enfrente legalmente y con medidas eficaces a la globalización y a la competencia desleal de China y de otros países. Una Europa que cree empleo y de calidad.


¿Cómo va su inglés? Hablar bien el inglés me está costando más de lo que yo esperaba. Lo entiendo y he traducido muchos libros del inglés, pero para un castellano hablar bien el inglés es duro.  Pero le prometo que pronto llegaré a dominar el inglés hablado. Soy también traductor jurado del alemán y mi francés es muy bueno. Mi italiano, mi holandés y mi portugués son sólo regulares


¿Qué cambiaría CILUS si llegara al Parlamento Europeo?

¡Cambiaríamos tantas cosas! La UE ha sido desde el principio una de nuestras principales preocupaciones.  Es curioso que nuestro programa sobra la Unión Europea lleva ya más de un año colgado en nuestra página web.  Allí tenemos muchas propuestas, aunque no todas. Pero si decimos que queremos llegar a unos Estados Unidos de Europa, comprenderá que queremos, ente otras cosas,  unas políticas comunes de la UE en todos los campos, una desaparición de todas las fronteras y trabas físicas, culturales, administrativas y educativas, un idioma común en el que podamos entendernos todos, además de los idiomas propios de cada país y de cada región, un presidente  de toda la Unión elegido directamente por todos los ciudadanos. Quizás esto solamente sea posible entre los países de la Eurozona, pero se debe empezar. Y también pedimos que en las instituciones de la Unión Europea se apliquen las mismas medidas de austeridad que ellas  exigen a los ciudadanos  de los Estados miembros y se supriman organismo inútiles.  Además,  responsabilizamos a la Comisión y al Parlamento Europeo del fracaso de la política agrícola común. CILUS tiene propuestas para Europa, pero las tienen también para España


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REFLEXIONES SOBRE LAS ELECCIONES EUROPEAS


Hace más de dos años escribí estas palabras: “¿Más Europa? ¿Más poder para Bruselas? ¿Más pérdida de soberanía nacional? Ante todo, yo empezaría diciendo que eso de  la soberanía nacional es un mito, y mucho más en la era de la globalización. Hace mucho tiempo que hemos perdido la soberanía nacional en muchos campos: en el campo monetario, en el económico, en el militar, en el medioambiental, en el comercial, en el agrícola etc. etc.  Incluso frente a la gran banca española –no hablemos de la gran banca internacional- ¿somos acaso soberanos los españoles? Preguntémoselo a Berlusconi y a Zapatero  si ellos, elegidos democráticamente por sus respectivos pueblos, fueron soberanos o tuvieron que doblegarse. Si tenemos que decir esto de los gobiernos nacionales, que se lo piensen muy mucho los gobiernos autonómicos.”


Los españoles hemos pasado de ser uno de los países más europeístas a ser uno de los países más escépticos frente a la idea de Europa, y conviene que nos preguntemos por qué. Mientras los partidos políticos no  quieran reconocer por qué el ciudadano medio no piensa ir a votar el día 25, es inútil que pretendan engañarle alegando “que viene el coco de los antieuropeos”.

¿A qué se debe esta desafección de los españoles por la Unión Europea?
Los partidos que nos han estado gobernando en España, que son los mismos que nos han estado gobernando en Europa, alguna responsabilidad sí que han de tener ¿no? Cuando en un partido de futbol está perdiendo el equipo local, no echamos la culpa al equipo contrario de que nos esté ganando. La culpa la tendrá el equipo local que juega peor que el equipo contrario. No creemos fantasmas y echemos la culpa a los antieuropeos. La culpa la tendrán los que nos han gobernado  Sin embargo no he visto hasta ahora a ningún partido que haya entonado el mea culpa. Todos lo han hecho bien, así piensan, y lo van a seguir haciendo igual. Por ese camino no convencerán a nadie de que se acerque a las urnas.

Si al menos se preguntaran qué es lo que hemos hecho mal. Creo que nunca una persona es más alta y más digna que cuando se postra libremente de rodillas. Los ciudadanos sabemos apreciar estos gestos. Pero “sin arrepentimiento no hay perdón” No pido a los partidos que no han estado representados en el Parlamento Europeo o que no han tenido responsabilidad de gobierno aquí en España que se disculpen, pues no tienen ninguna responsabilidad, pero sí a todos los demás, si quieren que los ciudadanos españoles se acerquen a las urnas.
  

Si decimos que sin arrepentimiento no hay perdón, tampoco puede haber perdón, cuando se roba y no se devuelve lo robado, Cuando se trata de un robo de millones en el que está implicado un partido político, no basta con ir a la cárcel, ni tampoco sirve decir “ha prescrito”. Estos casos de corrupción no deberían prescriben nunca y, de hecho, ante la mentalidad de la gente no prescriben. Si no hay devolución de lo robado, no hay tampoco arrepentimiento y sin arrepentimiento no puede haber perdón. El paso del tiempo podrá borrar muchas cosas, pero será siempre una herida mal curada, que permanecerá mucho tiempo en el inconsciente colectivo. Que no busquen los partidos políticos a los culpables del absentismo. Basta con que se miren a sí mismos.

No, no va a ser nada fácil que el ciudadano vuelva a tener confianza en los políticos y vuelva a votar ilusionado en unas elecciones al Parlamento Europeo. ¿Lo lograrán las otras formaciones  que no tienen responsabilidad política o que se presentan por primera vez a estas elecciones.? Todo dependerá  de la seriedad de sus propuestas y de sus programas. Decir que queremos una Europa más democrática o una Europa de los ciudadanos puede sonar muy bonito, pero no es suficiente, porque el ciudadano espera propuestas prácticas. Tampoco sería suficiente que prometan que van a exigir bajar los sueldos de los eurodiputados o suprimir los gastos inútiles, por estas promesas son mu etéreas. Una propuestas concreta sería, por ejemplo: supresión de las embajadas de las regiones y de los Estados miembros, pues ya están las embajadas de la Unión Europea. Otro  ejemplo concreto, elección directa del presidente de la UE por todos los ciudadanos de la UE. Otro ejemplo sería la supresión del 95% o de la totalidad de los gastos de las campañas electorales al Parlamento Europeo, pues son gastos inútiles que se pueden suplir con las medios de comunicación públicos que tienen todos los Estados miembros, Estas medidas concretas pueden resultar interesantes y necesarias, pero tampoco serán suficientes para ilusionar al ciudadanos.

En estos momentos viene a mi mente un proverbio latino que die “Medice, cura te ipsum”. Médico, cura te a ti mismo. Yo quisiera que se lo aplicaran los nuevos partidos, pues los  antiguos ya están demasiado viciados con malos hábitos difíciles de desarraigar.  Políticos, queréis una Europa más democrática. Muy bien. Pero ¿qué democracia tenéis en vuestros partidos? ¿Hay respecto a las minorías dentro de vuestro partido? Lo que da calidad a la democracia es eso: el respecto a las minorías y la igualdad de todos ¿No tenéis clientelismo  ni favoritismo? Estáis exigiendo austeridad a millones de ciudadanos, ¿Qué austeridad es la vuestra? ¿Cuánto millones estáis gastando en propaganda electoral? ¿Os vamos a tener que seguir subvencionado todos? Y ¿por cuánto tiempo? ¿No creéis que se debería suprimir casi todos estos gastos inútiles y las subvenciones públicas?

La afluencia a las urnas el próximo día 25 depende de todos. Frente a la mala calidad democrática de nuestro país, no pedimos que vuelva la dictadura. Frente a la Unión Europea actual, no podemos decir “volvamos a los nacionalismos de los Estados”. Ir contra la marcha de la historia es estar condenado al fracaso. Queremos otra Europa, y por esa Europa queremos luchar y queremos votar. Digamos, como en su día dijeron los gallegos: “si no votamos, no os botamos”