lunes, 4 de febrero de 2008

La España esperpéntica (II) Los mentirosos compulsivos

Piensa el ladrón que todos son de su misma condición. Un proverbio que se aplica a la perfección a los socialistas. Ellos no paran de llamar mentiroso al PP, sobre todo durante las jornadas que siguieron a los atentados del 11-M en Madrid, y es su estrategia permanente para desgastar al PP ante la opinión pública.
Ahora resulta que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, consideró pertinente enviar a un hombre de su confianza a los contactos que el Gobierno mantuvo con los representantes de la banda terrorista ETA tras el atentado de la T-4 de Barajas. El 3 de diciembre de 2006 aún decía que el atentado de aquella mañana en el aeropuerto de Barajas "rompe el alto el fuego permanente" de ETA. "La violencia es incompatible con el diálogo en cualquier democracia, y esto el Gobierno lo va a mantener a capa y espada", y posteriormente hasta afirmó, presionado por la prensa, que los contactos se habían acabado.
Todas estas mentiras constantes ahora hasta han sido reonocidas por Zeta, pero no, no han sido mentiras, pues afirma el Ministro de Agitación y Propaganda que la "prudencia" y la "discreción" son para el Gobierno una obligación en este proceso, y en ellas se refugia para no desmentir la información publicada sobre la reunión con ETA.

"A día de hoy no hay nada relevante" sobre el proceso de paz que deba ser comunicado a los grupos parlamentarios, afirmó el ministro. ¿Cómo es, entonces, que exigieran al PP que diera información exacta sobre la autoría de los atentados del 11-M el día siguiente a los atentados? El gobierno socialista no nos informa sobre ningún aspecto de sus "negociaciones" con ETA, ni sobre el contenido de las mismas ni sobre las personas que intervenían (¿con qué legitimación?) en tales reuniones. No sabemos nada. Ahora hasta se inventan "instancias interncionales" para justificar el hecho de haber continuado con los contactos.
Zeta mintió, ocultó la verdad al decir eso de la "suspensión" de las negociaciones, pues al usar un término tan ambíguo se lava las manos y se ríe de los ciudadanos. La chulería y el cinismo son características típicas de Zeta y compañeros. Y Rubalcaba mintió al asegurar en su momento que las negociaciones habían acabado. Pero a ambos se les nota cuando mienten. Ojalá se dieran cuenta los votantes del pZoe con un resto de dignidad y honradez.
Los socialistas son mentirosos compulsivos, parece que ya ni se dan cuenta cuando mienten. Son el esperpento de la España actual. Ellos de autoproclaman progresistas. Pero no han salido del siglo XIX, el siglo de Marx y Engels, el siglo del desastre del 98. El esperpento nos muestra sus verdaderas caras.

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