martes, 4 de marzo de 2008

Rajoy 5, Zapatero 0 (2º debate)

Un debate decepcionante por soso y repetitivo, con un Zapatero pésimo en talante y contenido y un Rajoy con tablas, pero flojo y poco centrado.

Me esperaba más de este segundo debate. Quizás el problema es que se planteó de la misma forma que el primero y que no hubo preguntas hechas por periodistas. Así las cosas, los dos candidatos a presidente de gobierno cayeron en la reiteración de sus intervenciones de hace una semana sin aportar apenas novedades. Incluso los puntos programáticos se quedaron en poco, no llegamos a oír novedades ni propuestas convincentes.

Teniendo en cuenta los problemas que se avecinan –tanto sociales como económicos, pero también de tipo geopolítico-, ni Zeta ni Rajoy fueron capaces de exponer sus ideas (presuponiendo que Zeta tiene ideas más sólidas que las que pueda tener Alicia en el país de las maravillas). Rajoy cayó, además, en la trampa tendida por Zeta de dedicarse a temas tan agotados como ETA o el 11-M, pues ya se sabe que a Zeta no se le ocurre hablar de otra cosa que no sea Iraq, los errores del gobierno de Aznar a la hora de informar sobre los atentados en vísperas de las últimas elecciones generales y de guerras legales o ilegales (como si alguna guerra pudiera ser legal - ¿qué es una guerra legal?). Rajoy habría hecho mejor en pasar por alto los envites de Zeta de entrar en estos temas tan tediosos presentando programa y vocación de futuro para así presentar a Zeta como un político rencoroso y anclado en el pasado que basa toda su acción política en hechos pasados que ya no tienen solución.

En resumen, el debate fue decepcionante por aburrido y falto de interés. El formato mismo es la causa principal de que fuera así. Con tanta Academia de las Ciencias y Artes de la Televisión no hubo ningún académico capaz de proponer un debate bien dirigido. Lo suyo habría sido que este segundo debate lo dirigieran dos o tres periodistas de caché para preguntar a los candidatos sobre sus programas, por ejemplo: ¿Cómo piensa usted contrarrestar una eventual recesión, que parece va a llegar teniendo en cuenta los indicadores económicos actuales? ¿Qué medidas va a tomar para bajar la inflación? ¿Qué medidas concretas tomará su gobierno para que no sólo no suban más los precios de las viviendas, sino que bajen a niveles acordes con el valor de las mismas? ¿Qué sistema de educación introducirá para mejorar la calidad de la enseñanza? ¿Cómo va a afrontar los retos del cambio climático? ¿Cómo contrarrestará la carestía del petróleo? Etc., etc. Pero no parece que en este país con tantos profesionales de la comunicación alguien se plantea realmente informar a los ciudadanos, pues creo que tenemos un derecho a saber qué nos espera con cada uno de estos candidatos.

Para terminar, pienso que el debate fue inútil. Me sorprende que ante la pésima actuación de Zeta los medios de comunicación digan que ganó el Mr. Bean español, como tampoco puedo creer que ahora las encuestan dén la victoria al pZoe. La conclusión que he sacado del debate es que no convence ninguno de los dos y que lo suyo sería votar a otro partido nuevo y completamente diferente de lo que hay, como por ejemplo el Partido de los Ciudadanos de Albert Rivera. Necesitamos aire fresco e ideas nuevas, no debe seguir en el poder un partido de rencorosos, fanáticos de la izquierda e ineptos, y tampoco creo que el PP –aunque sea un buen gestor- aporte algo nuevo. España necesita un cambio en su espectro político y la forma de hacer política. El debate de ayer ha demostrado que ese cambio no será posible ni con el pZoe ni con el PP. La gente de siempre, los hombres del ayer que siguen anclados en el ayer (como Zeta y camaradas, pero también los dirigentes del PP que son los mismos de hace ocho años) nunca aportarán nada nuevo a la política nacional.

Que venga lo que tenga que venir, pero que las cosas cambien para bien. Un no rotundo a Zapatero. Un tal vez con reservas a Rajoy. Un sí decidido para Rivera. ¡Suerte, Albert!

1 comentario:

sinblancaporelmundo dijo...

¡Aúpa Ciudadanos! Aunque seáis tan intervencionistas.