martes, 22 de abril de 2008

La tibieza de la derecha

Esperanza Aguirre no es tan tonta como para saltar al agua fría sin más. Leyendo los comentarios en la red sobre su intervención en 59 segundos, parece que decepcionó bastante. Lo malo es que la prensa ejerce un poder excesivo sobre la opinión pública e intenta empujar a algunas personas en una dirección que ellas no tienen previsto elegir. El poder de la prensa es, a veces, aterrador. Manipula las emociones de la gente y crea realidades falsas.

Una cosa que, por otra parte, llama la atención es que la derecha española tiene miedo a ser atrevida en sus propuestas. Siempre trasluce ese complejo de culpabilidad que la izquierda durante décadas ha querido imprimirle con la época de Franco, como si la derecha de por sí y aún tras más de tres décadas fuera heredera del régimen anterior.

A la derecha le falta valor para quitarse el lastre que otros le quieren cargar sobre los hombros, sobre la espalda y sobre los pies. Así van todos con pies de plomo. Luego hay muchos dirigentes que no quieren ver la realidad y se aferran a sus sillones. El PP ha estado cuatro años gestionado por la plana mayor heredada de la época de Aznar, especialmente por un candidato nombrado a dedo y desoyendo las encuestas sobre el posible sucesor y en las que Rajoy fue el menos favorecido.

Aznar fue un buen gestor del gobierno. Me atrevo a decir que de lo mejorcito que ha tenido España desde 1981. Pero le faltaba visión y sentido común, lo que le hizo cometer faltas muy graves.

Rajoy al menos tenía que haber sido tan inteligente como para saber que su posición no era del todo legítima, pues el PP no funciona muy democráticamente. (Como mencioné en otro comentario, Joaquín Leguina en un desayuno de Telemadrid se expresó en el sentido de que los grandes partidos en España se mueven prácticamente al margen de la Constitución). Consecuentemente, tenía que haber renovado el PP paulatinamente durante estos cuatro años, y no lo hizo. Tampoco supo hacer uso de su capacidad de discurso. Sus intervenciones siempre están marcadas por la tibieza, esa tibieza soporífera de la derecha española.

Que iba a venir una guerra por el poder en el PP lo tenía yo claro en vísperas de las elecciones, pues ya parecía que con ese equipo no había forma de ganar. Si eso lo puede prever un ciudadano de a pie no involucrado en la dirección del partido a ningún nivel, ¿cómo es que no lo ven los que están dentro y tienen acceso a información privilegiada?

El PP es una empresa privada que aparenta ser un partido. En él mandan unos pocos amiguetes. El que no tenga una camarilla amplia, no llegará a nada.

Lo lógico sería que ahora se presentaran al menos tres candidaturas sin que se diga que su fracaso puede ser su final político. Debe haber propuestas programáticas diferentes y que decidan los afiliados, no los compromisarios. El sistema de los compromisarios no es realmente democrático, es un tejemaneje. No votarán en el sentido que querrán sus representados.

Pero lo que te dicen en el partido (cuando hay alguna votación con candidatura única) al preguntar de si ¿Sólo hay una candidatura? es: "Mucho mejor así", y ya dudo de todo, porque eso son sistemas totalitarios.

Un partido democrático debe ser valiente y ofrecer debate. Que decidan los afiliados, para eso están. Si un dirigente no convence, pues se vota a otro.

Rajoy no ha convencido en 4 años y no convencerá nunca. Aguirre es mucho más firme y clara en sus ideas y seguramente convencería más, pero también le falta valor (y posiblemente camarilla). Ninguno quiere perder su poder actual. Y no hay nadie a la vista que pueda ofrecer algo nuevo. En cualquier caso, Rajoy se tiene que ir o se irán los afiliados del PP. Luego dará igual todo. Tal vez venga un partido liberal, pero si todo acaba así, zETApé se quedará hasta 2016. Si de eso nos vamos a recuperar, lo dudo mucho.

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