lunes, 26 de mayo de 2008

Batacazo de los populares alemanes (CDU) en Schleswig-Holstein

Una lección para el PP de Rajoy y sus planes de acercamiento al centro-izquierda.

Son las consecuencias de escupir a los propios votantes traic
ionando sus principios y valores.

En las elecciones municipales del estado federado alemán de Schleswig-Holstein, el partido de Ángela Merkel ha sufrido un varapalo de órdago. Mientras que en la media del estado las pérdidas han sido de aproximadamente un 12%, en la ciudad hanseática de Lübeck han sido del 25% perdiendo así la mayoría absoluta en la cámara municipal. La participación ha bajado 5 puntos, lo que ha castigado especialmente a los dos grandes partidos, populares (CDU) y socialistas (SPD). Foto: El actual gobierno municipal de Lübeck

El gran ganador ha sido el partido comunista La Izquierda, liderado por el ex socialdemócrata y traidor de Occidente Oskar Lafontaine (que este fin de semana ha sufrido en su nuevo partido una fuerte pérdida de peso tras los recientes éxitos en Alemania occidental - lo que demuestra quiénes mandan en ese partido, la nomenclatura comunista de siempre, ahora le desbancan a Lafontaine, al tonto más útil que nunca habían soñado tener) y Lothar Bisky, antiguo dirigente del partido único SED de la dictadura comunista de la RDA. Dicho partido, hasta hace poco apenas presente en la parte occidental de Alemania, ha obtenido una media del 6,9% de los votos, en algunas ciudades bastante más. Otros grandes ganadores han sido los liberales del FDP con un 9,0% (prácticamente duplican) y los Verdes con un 10,3% (suben una media de 3 puntos).
Foto: Los nuevos comunistas occidentales cantando la Internacional en la calle. ¡QUé divertido es el comunismo! Ya verán ellos...


Mie
ntras que los liberales suelen cosechar el voto de los descontentos de la CDU, los Verdes hacen otro tanto con los descontentos del SPD, el cual pierde también muchos votos a los comunistas de La Izquierda. Todo ello es fruto de dos factores: La discutible gestión del ministro presidente de Schlewsig-Holstein Carstensen, que arrebató hace unos años el gobierno regional al SPD, y por otra la indefinición de los dos grandes partidos, su falta de personalidad y perfil. Durante los últimos tres años, Ángela Merkel hizo una purga muy dura en la CDU eliminando a todos los conservadores (véase mi comentario sobre Sarkozy) y removiendo los cimientos ideológicos del partido. Al rodearse de hombres grises que no le hacen sombra, Merkel ha creado un partido descafeinado que no para de hacer aguas al perder a todos sus votantes que le eran fieles durante décadas.

Ahora esta política y el intento de convertir al partido conservador en un partido más bien socialdemócrata le está pasando facturas, como también pasó recientemente en las elecciones autonómicas del estado federado de Hesse (véase mi comentario). Merkel emprendió en 2005 el camino que ahora intenta tomar Mariano Rajoy convirtiendo al PP a la socialdemocracia que en nada encaja en su electorado tradicional (véase mi comentario). Foto: el ministro presidente de Schleswig-Holstein, Peter Harry Carstensen.

C
on la gran coalición entre CDU/CSU y SPD, Merkel consiguió por una parte quitarles a los socialistas el poco gancho electoral que les quedaba tras la desastrosa gestión del canciller Schröder durante los 7 años con los Verdes, especialmente al eliminar al vicepresidente del gobierno Müntefering y debilitar así más al partido de éste, pues carece ahora de liderazgo válido, pero por otra parte reforzó a los Verdes y los comunistas que se nutren en gran medidea de los votantes y militantes desencantados y más de izquierdas del SPD y de los jóvenes que votan por primera vez, lo que supone una radicalización del electorado por la izquierda. Foto: Carstensen depositando su papeleta de voto.

Por otra parte, los vot
antes tradicionales de la CDU que se sienten ahora huérfanos de partido por las maniobras sucias de la germano-oriental Ángela Merkel, buscan refugio en el partido liberal FDP, cuyo líder Westerwelle es el único político occidental con un discurso coherente.

Estas elecciones deberían ser una lección para los dirigentes del Partido Popular,
pues es el destino que le espera. Esas especulaciones sobre si pueden arañar votos a la izquierda son completamente descabelladas. El señor Rajoy está muy equivocado. Su purga estalinista y su giro hacia la izquierda costarán muy caro al PP.

Las elecciones municipales en este estado federado alemán son sintomáticas, al igual que lo han sido las autonómicas en Hesse a principios de año. Quedan las autonómicas en Baviera, estado gobernado por el partido hermano de la CDU, la CSU, una especie de UPN alemana, pero que no se puede calificar de nacionalista, y también allí carecen de líderes. El actual ministro presidente destaca por su tibieza y su proclividad a los postulados de la izquierda moderada, lo que ahora quiere practicar Rajoy.
No está de más mirar un poco hacia otros países, especialmente cuando se quiere seguir los pasos de la CDU alemana castrada recientemente por la ex comunista germano-oriental y actual canciller. Este es el futuro que le espera al PP con Mariano Rajoy, mientras que en Alemania paulatinamente los comunistas del este se hacen con el poder en toda Alemania.

Los resultados de las elecciones municipales
aquí

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