viernes, 16 de mayo de 2008

El PP pierde las formas y los papeles

El cambio vertiginoso que se está produciendo en el PP deja a sus votantes -cuanto menos- perplejos, estupefactos. Los malos modos de los nuevos dirigentes sacados de la chistera son ya el colmo.

No sé qué se pensará "ese tío" del señor Lasalle al insultar a doña María San Gil de la forma en que lo hace. Pero es el mimso tono que usa la niña del exorcista cuando le empieza dar vueltas la cabeza y empieza a escupir.

Estos nuevos dirigentes del PP son sobre todo chulescos y cínicos.
El señor Rajoy parece haber olvidado que llegó a las elecciones con un programa y unos mensajes claros. Al acometer ahora un giro tan radical no sólo traiciona a sus votantes. Más bien se trata de un secuestro de votos que le fueron confiados para otros fines, no para darle carta blanca para transformar al PP en no sé qué tipo de partido político afín al zapaterismo.

Yo como afiliado del PP me siento insultado, vejado, estafado y unas cuantas cosas más. Estoy llegando a la convicción que este partido ya no merece seguir existiendo. Sus dirigentes apoltronados han perdido los papeles y el sentido de la realidad, algo que no sólo ocurre en el partido nacional, como ya he comentado en alguna otra ocasión.
Es un partido obsoleto que no responde a lo que desean sus votantes. No representa ya las ideas y los valores con los que se presentó a las elecciones. El PP carece de democracia interna, porque sus máximos dirigentes carecen de mentalidad demócrata.

Los tiempos cambian, y para que las cosas evolucionen en el senti
do correcto o más idóneo, a veces hacen falta cambios radicales. Un cambio radical puede ser -y probablemente será- el hundimiento y la disolución del PP para dar lugar a algo nuevo, con energía nueva y una base ideológica y programática clara; con dirigentes nuevos y dirigentes antiguos que por su valía deben seguir al frente de la política conservadora-liberal en España.

En el PP hay demasiadas personas acostumbradas a controlarlo todo y no dejar que gente nueva aporte su granito al proyecto político, porque es más importante asegurarse un puesto de por vida sin dar un palo al agua. Un partido no puede ser propiedad de nadie, tiene que ser un organismo vivo y dinámico que promociona a sus afiliados más activos y con ideas y que sepa procesar las ideas aportadas para elaborar un programa político convincente,
claro e ideológicamente impecable.

Un partido político se tiene que basar en unos fundamentos ideológicos firmes que respondan también a lo que piensan sus votantes potenciales, sin caer en la trampa de querer adentrarse en un electorado no afin a esta base ideológica.
Los votantes del PP no son partidarios de los nacionalistas. Es más: El PP debería poner más empeño en disminuir el papel que juegan los nacionalistas en la política nacional, ya que su número de votos no se responde con el peso que tienen. La actual directiva del partido parece querer plegarse a los postulados nacionalistas sin tener ningún mandato para ello. Bajo las condiciones actuales sólo tiene que pactar con los nacionalistas el que está en el gobierno y necesita su apoyo para asegurarse la mayoría parlamentaria. El PP no está en esta situación, por lo que no se entiende este afán por acercarse a ellos, teniendo en cuenta, además, que los nacionalistas han formado parte de este bloque anti-PP liderado por el PSOE.

Los nuevos dirigentes del PP, nombrados a dedo por Rajoy o consentidos por él y su niña, carecen de legitimidad para acometer cambios tan profundos en el partido sin contar con el apoyo del congreso a celebrar en junio. Pero ese es el estilo de hacer las cosas en el PP, pues nunca recaban la opinión y el voto favorable de los afiliados, y creo que para acometer un cambio tan radical, el
partido debe contar con la aprobación de sus bases. Si éstas la deniegan, la dirección del partido deberá atenerse a los resultados o dimitir si no coincide con la decisión mayoritaria.

Pero no veo que esto vaya a ocurrir. Las estructuras del PP están paralizadas por una artrosis avanzada. La renovación parece imposible, porque el partido está en manos de personas sin legitimidad y sin escrúpulos que no defienden la ideología que la mayoría de los afiliados y votantes tienen a juzgar por las manifestaciones de éstos en los foros y las bitácoras de Internet. Me atrevería a afirmar que fácilmente el 80-90% de los partidarios del PP están en contra de lo que hace Rajoy y la dedocracia del partido.


En consecuencia retiro todo mi apoyo al PP. Seguramente vendrá algo nuevo, que será mejor en cualquier caso.


Abajo los dictadores. Rajoisky Estalinov, no gracias.

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