jueves, 19 de junio de 2008

Elogio de la valentía

Losantos ha sido condenado. Gallardón se ha salido con la suya. La campaña de acoso y derribo de don Federico Jiménez Losantos parece cobrar nueva fuerza.

L
a juez ya parecía ser de dudosa imparcialidad. Un hecho que da que pensar es que permitiera a Gallardón recurrir a una forma de declarar que no está permitida, de modo que la pasividad de la juez ante tal infracción procesal hace pensar en la posibilidad de que había cierto grado de parcialidad para favorecer la posición del querellante.

Ahora difunden noticias aparentemente falsas para seguir debilitando la posición de Losantos ante la COPE. Los obispos estarían mal aconsejados si hicieran caso de tales bulas plegándose a las exigencias de la izquierda de cesar al director de La Mañana y eliminar así uno de los máximos críticos del gobierno y un periodista que dice la verdad, aunque algunas veces pueda dar la impresión de estarse pasando tres pueblos. Decir la verdad puede costar caro, y la Iglesia no ha demostrado nunca mantenerse firme ante los ataques.

Al margen de que el juicio y la sentencia en primera instancia no son óbice para dar pior terminada la colaboración de Losantos en la COPE, por el momento no se justificaría en absoluto retirarle la confianza, pues entre otras cosas La Mañana es una fuente importante de ingresos de la emisora que seguramente dejaría de manar tan abundantemente si deciden cesar a Losantos como director del programa. Por otra parte, se trataría de un acto de cobardía, y los obispos no deberían tener por modelo a Caín traicionando a un defensor de su causa. Con ello, la COPE caería en el mismo error fatal que Rajoy en el caso del PP. No creo que ante la situación actual sería muy conveniente para la Iglesia exponerse a perder muchas cruces en la declaración de la renta.

A Losantos le queda aún la segunda instancia. Tal vez en la segunda fase el juez aprecie los defectos del primer juicio, pues no se puede hacer responsable a un periodista de difundir unas noticias y unas opiniones que se apoyaban en noticias difundidas por la prensa, y por otra parte las apreciaciones que fundamentan la sentencia parecen ser bastante subjetivas y poco equilibradas.

Una democracia tiene que saber vivir con opiniones de todo tipo. Lo que ocurre en todas las democracias occidentales es que la izquierda intenta controlar los medios de comunicación y no le interesa en absoluto que existan personas que contradigan sus versiones y denuncien sus desvaríos. Para eliminar a sus contrarios utilizan todo tipo de artimañas, injurias y difamaciones. Tacha de ultraderechistas a todos los periodistas que descubren sus vergüenzas y dicen la verdad. Su estrategia es el cordón sanitario, el aislamiento de los críticos y su degradación ante la opinión pública. Siguen la táctica del gota a gota hasta alcanzar sus objetivos.

El PP ya se ha vendido a la izquierda, Gallardón ha hecho el juego de Prisa y de los progres. Lo que es un buen alcalde por una parte, es un nefasto político de la derecha por otra. Peor aún: Él ya no es de derechas, es un sirviente de la izquierda, un tonto útil, un trepa y un oportunista, un rencoroso y un llorón, un niño de papá y un niño de Fraga. Vale para alcalde, pero no vale para nada más.

¡Ánimo, don Federico, necesitamos a valientes como usted! Si le perdemos, perderá la democracia. Nuestra democracia está enferma, porque si fuese fuerte no tendría que temer a las opiniones que contradigan la de una mayoría gobernante o la de una minoría opositora (si en el PP se puede hablar aún de oposición).

3 comentarios:

Miguel Pazos dijo...

Por lo que has dicho aquí te cae una querella de mil pares de demonios.

Atreides dijo...

En previsión de esto he suavizado mucho los términos utilizados sin tener que caer en la autocensura. ;-)

Persio dijo...

En cualquier otro país, esta sentencia sería un escandalazo. Pero en nuestra pre-República caribeña es un preludio de lo que viene.