sábado, 16 de agosto de 2008

Crece el temor de los ex satélites soviéticos

No sólo en Estonia, también en los demás países sometidos hasta hace dieciocho años al yugo de la Unión Soviética se han producido muestras de compasión por el pequeño pueblo georgiano. Para documentar un poco más mi comentario anterior, reproduzco aquí resumidamente la información que se maneja en la prensa alemana. Conviene escuchar menos a los rusos y más a los ciudadanos de los países bálticos y de Europa oriental, pues saben lo que hay detrás de las actuaciones rusas. Las imágenes ilustran muy bien por dónde va Rusia. Son del desfile militar celebrado el 9 de mayo de 2008 para conmemorar la victoria sobre Alemania. ¿No llama la atención el uso masivo de simbolos de la URSS?

Pero no es sólo compasión - es viva preocupación, no tanto de que Rusia pueda invadir sus países con tanques y misiles, pero sí que intentará desestabilizar a corto plazo al "extranjero vecino". Porque los rusos interpretan su "intervención" en Osetia del Sur como legitimación para hacer lo propio en otros países con minorías rusas para "protegerlas". Y alrededor de Rusia existen muchos países en esta situación, por ejemplo Lituania tiene una población rusa muy numerosa, Letonia también. Sólo en Ucrania viven once millones de habitantes de étnia rusa, la mayoría de ellos en la península del Krim, justo en el lugar en el que los rusos tienen la base de su flota del Mar Negro.

El primer grupo de voluntarios llegado a Georgia cuenta 50 activistas de Estonia, Ucrania y Polonia. Están orgullosos de haber llegado los primeros. "Aunque esto no es precisamente Olimpia", dijo Ain Tähiste, "pero nadie ha sido tan rápido en reaccionar. ¿Dónde están los ayudantes voluntarios de todo el mundo? Y sobre todo ¿dónde estáis los alemanes? Tähiste es el portavoz del grupo de voluntarios que llegó el jueves pasado a Tiflis procedente de Estonia para ayudar en la construcción de campos de refugiados, repartir ayuda humanitaria y oerganizar el transporte. Y sobre todo para manifestar su solidaridad con los georgianos.

"N
osotros no tenemos ningún control sobre lo que en realidad hacen los rusos en esta zona. No sabemos cuántos soldados rusos se encuentran allí, lo que importan al puerto, qué tipo de armamento está almacenado", dice Oleh Rybachuk, ex jefe de la secretaría del Presidente Víctor Yushtchenco. En el Krim hay muchos que comienzan ya a llevar su dinero al extranjero. Y ellos sabrán mejor lo que se cuence.

"Pero también tenemos que aprender lecciones: Que se tiene que practicar una política mejor para las minorías en el propio país.“
En caso contrario, el vacío de seguridad postsoviético podría empeorar aún más.

"Hemos advertido desde hace mucho tiempo que los rusos pueden lanzarse en cualquier momento. Ahora piensan que ha llegado el momento“, dice el estonio Ain.

En la opinión de los estonios, ucranianos y polacos, la "Vieja Europa" es corresponsable de esta situación de que Moscú podría repetir el precedente también en otras partes, sobre todo Francia y Alemania. Pero aquellos, que tuvieron que soportar la cruel dominación soviética durante el siglo XX, quieren conseguir que se imponga una nueva Europa que no mire sólo el poder energético de Moscú para luego mirar a otra parte.

"Ponen en duda nuestra legitimidad para exigir nuestra propia soberanía. Con el fin de no irritar a Rusia, no nos dejan entrar en la OTAN, para que nos convirtamos nuevamente en la "Pequeña Rusia" de los tiempos de la URSS", se lamenta el ucraniano Ribachuc.

Fuente:
Die Welt 16-08-2008

2 comentarios:

¡ PAPASKINEL !!! dijo...

Hurgadme con vuesa yema pecadora en caso de que os urja rellenar con cultivados despropósitos esa masa encefálica que usáis de cofia, compinche. Amén.

http://hastalosblogones.blogspot.com

http://www.peacecircle.org/universe-god.htm

Atreides dijo...

No me gustan mucho los jeroglíficos, menos aún si son esquizofrénicos surrealistas. No sé muy bien qué me quieres decir. ¿Lo sabes tu, Papaskinel? Tal vez los tuyos sean los circuitos emntales de muchos políticos europeos occidentales, así nos va.