jueves, 28 de agosto de 2008

El gobierno del agit-prop y la cruda realidad

Siempre cuando ocurren desgracias mayores, se descubren las flaquezas de un gobierno. Las vergüenzas descubiertas son de más envergadura cuanto más haya estado dicho gobierno dedicado a la agitación y propaganda con tal de hacerse con el poder, pero sin tener la menor idea de lo que va a hacer para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, a los que el partido en el gobierno engañó con tal de alcanzar el poder y no soltarlo.

A raíz del reciente accidente aéreo en Madrid, con 154 muertos y 18 supervivientes, se han descubierto muchos incidentes de los que los ciudadanos no nos enteramos normalmente. En espacios aéreos con mucha densidad de tráfico, como por ejemplo Alemania, se ha sabido que hubo hasta treinta situaciones límite con riesgo de colisiones en el aire. En realidad, lo extraño es que no pasen muchas más cosas en el tráfico aéreo teniendo en cuenta el gran volumen de vuelos especialmente en verano.

Pero lo que más llama la atención es la falta de seriedad de los máximos responsables del gobierno. Con motivo del accidente de Spanair, hemos sabido que...

...ningún funcionario del Estado había inspeccionado en vuelo el avión de Spanair EC-HFP en el que, el pasado miércoles, murieron 154 personas. La razón es que el Ministerio de Fomento sólo cuenta con dos empleados públicos para este tipo de revisiones.

El resto de profesionales está subcontratado a través de la empresa estatal de gestión privada Senasa. Se trata de pilotos jubilados o prejubilados y que carecen de las garantías de protección laboral propias de los empleados públicos frente a posibles presiones de las empresas.

Las tareas de inspección están divididas en dos grandes tramos. Las de mantenimiento en tierra corren a cargo de ingenieros aeronáuticos, mientras que las de vuelo deben ser dirigidas por pilotos de Aviación Civil.

Éstos están totalmente marginados de la actividad diaria, pues Fomento sólo cuenta con los subcontratados. Los aeropuertos españoles registraron en 2007 2,5 millones de vuelos con más de 210 millones de viajeros a bordo.

La «necesaria» mejora en los servicios de inspección de los vuelos era uno de los principales objetivos de la Agencia de Seguridad Aérea, que debía haber entrado en funcionamiento el pasado 2 de junio, pero que fue paralizada por el Ministerio de Fomento por falta de fondos, según adelantó ayer Expansión.

La externalización hacia el sector privado de las tareas de inspección aeronáutica está sustentada en una interpretación 'torticera' de la Ley de Seguridad Aérea (LSA), según ha reconocido un técnico de Fomento a EL MUNDO.

El procedimiento no es ilegal, pero ni los profesionales son estrictamente inspectores, ni lo que realizan son propiamente inspecciones.

En España se examinan 9.000 de los 2,5 millones vuelos que hay al año. Fomento permite que sean las empresas habilitadas "como entidades colaboradoras" las que se ocupan de toda la inspección, mientras que los funcionarios públicos que obtuvieron su plaza para ello, apenas pueden hacer nada.

Esto es una descripción de cómo van algunas cosas en la administración central. Pero si nos remontamos a la legislatura anterior, hubo también otros sucesos desgraciados que dejaron al descubierto la falta de previsión del gobierno. Por ejemplo, aquel día que hubo una nevada inesperada, que por otra parte los servicios de protección civil y de tráfico debían haber previsto dado que cuentan con sistemas de alerta muy sofisticados (se supone), cientos o miles de conductores se quedaron atrapados en alguna autopista sin que se remediara la inmovilización sufrida por la nieve. ¿Dónde estaban los servicios de limpieza de la autopista en cuestión?

El accidente de un buque en las costas de Ibiza, con un derrame de petróleo o gasóleo muy importante y dañino para la flora y fauna marítimas, se gestionó igual de mal o incluso peor que en el caso del Prestige. La Ministra de Fomento destaca por su aparente desconocimiento de los asuntos de medio ambiente y de los medios técnicos en general. ¿Cómo se va a esperar de una maruja que sepa organizar un sistema de protección medioambiental de las costas si no sabe ni hablar con conocimiento de causa? En su día, la izquierda se mofaba de la Ministra de Sanidad del PP, Celia Villalobos, por dar ideas de cómo preparar un caldo sin huesos de vacuno, pero a mi me parece que Magdalena Álvarez le da aún unas cuantas vueltas a doña Celia en cuanto a su ineptitud al frente de su ministerio.

Pero hay mucho más. Recientemente, el Príncipe Heredero de Bulagria, S.A.R. Don Kardam Príncipe de Tirnovo, y su esposa sufrieron un grave accidente en la A1 a la altura de El Molar. Al margen de que fuera a una velocidad inapropiada, las curvas de El Molar en Madrid son sumamente peligrosas, pues ya ha habido numerosos accidentes muy graves en este trayecto de la autopista. El gobierno de Zapatero, por su odio acérrimo contra el PP de Madrid, congeló todas las inversiones en la Comunidad de Madrid con tal de dañar la imagen y la gestión del Partido Popular que gobierna -con mucho acierto y mucha eficacia- en la Comunidad Autónoma de Madrid. Precisamente la A1 debe ser mejorada, pero el P$O€ obstaculiza desde hace cuatro años tanto la construcción de un gran nudo subterráneo de comunicaciones en la salida de Madrid hacia Burgos como la construcción de una autopista radial de peaje, similar a las que ya existen -gracias al gobierno del PP en Madrid- en las salidas hacia Extremadura, Andalucía, Valencia y Barcelona.

Esta situación general, que se podría describir con muchos más ejemplos, me parece insostenible y una grave irresponsabilidad del gobierno, que tiene el deber de velar por nuestra seguridad, nuestro bienestar y la modernización de las infraestructuras.

Es lo mismo con la delincuencia en las calles. El gobierno no contrata un número suficiente de policías para mejorar la seguridad de los ciudadanos y tampoco adapta los sueldos de los actuales a niveles que les permitan vivir dignamente.

Pero hay muchas más cosas que van mal y se conocen sólo cuando pasa algo, y ello no es sólo una característica de este gobierno, pero precisamente éste, por autoproclamarse progresista, debería estar mucho más dedicado a tareas de gestión que aportan algo a la sociedad.

En el tema de la crisis económica nos vemos ante la misma problemática. El gobierno de Zapatero ha dedicado y dedica mucho tiempo y energía a la transformación forzosa de la sociedad desde el punto de vista ideológico. Es más importante imponer un estado laico, manipular la educación escolar con contenidos sectarios y tendenciosos o proclamar una igualdad que no se sabe muy bien -aunque se pueda imaginar- de qué tipo va a ser (supongo que de corte soviético, unos más iguales que los otros, según si son del partido o no lo son), con alguna ministra tan estrambótica como inútil e inconsecuente como Bibiana Aído, que seguramente estaría mejor aconsejada si siguiera dedicándose al flamenco que a la manipulación ideológica de la sociedad.

El gobierno, lejos de tomar medidas, sigue echando la culpa de todo al exterior. Pero igual que en el caso de las infraestructuras, el gobierno sólo se dedica a la palabrería, no a una gestión eficaz. Lo que olvidan Zapatero y camaradas es que las medidas no cuajan en pocos días, muchas veces tardan dos años o más en dar resultados. Lo que puede haber sido bueno en 2000 no tiene por qué ser bueno y útil en 2008, porque la situación cambia, la demanda cambia y las necesidades de la sociedad cambian. Por eso, las medidas económicas se tenían que haber tomado en 2004, pues ya se sabía en parte lo que iba a pasar en el plazo de cuatro años. A las medidas infraestructurales les pasa otro tanto. Hasta que se haya terminado una solución vial, tal vez las condiciones de las que se partía al principio han variado y exigen nuevas medidas. El actual tráfico aéreo se ha multiplicado tras la aparición masiva de compañías aéreas de bajo coste, pero las medidas de control parecen ser las de los años ochenta.

El progreso de un país no es ideológico, sino necesita de una actuación marcada por la objetividad y el saber hacer de los gobernantes. En los países del antiguo bloque soviético se veían (y hoy en día aún se ven en China y Corea del Norte) en todas partes panfletos y pancartas enormes elogiando los grandes logros del régimen dictarorial comunista. Los cargos políticos o de gestión en general se decidían por la fidelidad al marxismo-leninismo (como ahora en el País Vasco y en Cataluña por el conocimiento de la lengua regional oficial). Llamaba la atención que estos regímenes en la Europa del Este vivían, básicamente, de infraestructuras de la época anterior a 1945, más las construídas chapuceramente en los setenta, y así les iba. Los edificios se caían, la producción industrial era obsoleta, los edificios de viviendas estaban en un estado lamentable. A esto lo denominaban progreso. El progreso sólo existía en la agitación y propaganda del régimen comunista. Es el mismo progreso que nos espera con Zapatero. Él y su gobierno no viven en la realidad, y por muchas catástrofes que pasen, no cambiará nada. Sólo que en una democracia occidental no basta con agit-prop, al final los votantes se darán cuenta que una cosa no encaja con la otra. Esperemos que cuando esto ocurra no vaya a ser demasiado tarde.

2 comentarios:

Miguel A. dijo...

Celia Villalobos, sin ser muy inteligente que digamos, le da ocho mil vueltas de tuerca a Maleni y a la "miembra" juntas. Y eso que Celia me cae mal.

Un saludo

Atreides dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Miguel, la frase se me quedó un poco colgada, la he mejorado, que parecía que como ministra Maleni es mejor que Celia, cuando es la revés.