sábado, 27 de septiembre de 2008

Marichalar, las drogas y la Monarquía

El reportaje anunciado por el semanario político español EPOCA sobre el posible divorcio del matrimonio entre S.A.R. la Infanta Doña Elena y Jaime de Marichalar ha causado un gran revuelo, que algunos parecen querer utilizar para atacar la Monarquía española.
Motivo es la noticia difundida por EPOCA que supuestamente la Infanta utiliza la adicción de Jaime de Marichalar a la cocaína como un argumento para conseguir el divorcio y la nulidad del matrimonio contraído con él en 1995.
En La Nación se ha publicado el comunicado de los abogados de ambos, Jesús Sánchez Lombás y Concha Sierra, que dicen que como abogados de S.A.R. la Infanta Doña Elena de Borbón y de don Jaime de Marichalar y Sáenz de Tejada (al que aquí no voy a dar tratamiento de "Excelentísimo Señor" porque la familia Marichalar no me merece ningún respeto), nombrados desde el año 2007 para la formalización de su cese temporal de convivencia, ante el reportaje aparecido en 26 de septiembre de 2008 en el nº 1213 de la revista EPOCA, pags. 18 a 22, manifiestan:
“Que son absolutamente falsas y carentes de base alguna las pretendidas iniciativas, supuestamente en curso, sobre el divorcio o demanda de nulidad matrimonial ante Tribunal eclesiástico alguno, a petición de cualquiera de las partes.” Añaden “que son absolutamente falsos los hechos narrados en el reportaje como supuestos de una inexistente demanda de nulidad canónica del matrimonio”.
Además, indican que “ante imputaciones de carácter injurioso, calumnioso y atentatorio al honor y a la intimidad de las personas, contenidas en distintos extremos del reportaje que se desmiente, las partes se reservan la facultad de ejercitar las acciones legales de todo tipo que les corresponden”.
Según EPOCA, la información está contrastada. Además, en su día fueron bastante conocidos los rumores de que el derrame o infarto cerebral sufrido por Jaime de Marichalar se debía al consumo de drogas como la cocaína, mientras que la versión oficial fue la de un exceso de actividad deportiva.
Sea como fuere, quedan claras algunas cosas: Tras los primeros años de matrimonio, en la época del tercero embarazo de la Infanta Doña Elena y tras sufrir un aborto por complicaciones en el embarazo, se la veía en los actos públicos con un aspecto bastante estresado e infeliz. Quedaba a la vista que la relación con Jaime no pasaba por los mejores momentos. Más tarde aumentaron los rumores sobre una posible separación de la pareja, lo que se confirmó, finalmente, el 13 de noviembre de 2007, cuando la Casa de S.M. el Rey informó de que la Infanta Doña Elena y su esposo habían convenido el cese temporal de su convivencia matrimonial, redacción elegante de lo que es una separación previa al divorcio. Evidentemente, desde entonces se estaría negociando un acuerdo para poder solicitar el divorcio y la nulidad del matrimonio, algo que no será muy complicado teniendo en cuenta el antecedente de la S.A.S. Princesa Doña Carolina de Mónaco. Tampoco es muy fácil de entender por qué se arma un escándalo sobre esta cuestión, por otra parte tan natural y lógica.
Lo que es aún menos comprensible es la polémica artificial de que esta cuestión anunciada desde hace tiempo pueda suponer una desestabilización de la institución monárquica, pues realmente no tiene absolutamente nada que ver con la Monarquía, sino se trata de un asunto interno de la Familia Real, algo que ocurre a diario en muchas familias españolas, sólo con la diferencia que en este caso se trata de salvar ciertas prebendas por parte de Jaime de Marichalar. Conociendo a los Marichalar de cerca, una familia noble venida a menos y que se salvó con el matrimonio con la Infanta Doña Elena, nunca he podido comprender que esta unión fuera posible. En cualquier caso, tarde o temprano se acordarán el divorcio y la nulidad, por mucho que ahora se desmienta. Es un paso lógico. Con la Monarquía no tiene nada que ver y el asunto carece, realmente, de todo interés, al igual que carece de todo interés y relevancia Jaime de Marichalar, un hombre con una vida carente de nobleza, por mucho título heredado que lleve.
La hija mayor de los Reyes, la Infanta Doña Elena, y Jaime de Marichalar contrajeron matrimonio el 18 de marzo de 1995 en la catedral de Sevilla. Una vez casados y después de una estancia de dos años en la capital francesa, donde Jaime de Marichalar trabajaba como economista en una entidad bancaria, los Duques de Lugo establecieron su residencia en Madrid. Del matrimonio nacieron sus dos hijos, Don Juan Felipe Froilán (1998) y Doña Victoria Federica (2000).

1 comentario:

Anónimo dijo...

La nulidad matrimonial cobra renovada vigencia cuando algún conocido la tramita, la consigue o simplemente se comenta la posibilidad que pueda iniciar la tramitación.
Dependiendo de quien sea, el tema cobra mayor o menor difusión y permite la opinión de muchos que con escaso conocimiento del tema, sólo consiguen llevar confusión y desánimo a muchísimos católicos que trascurren sus días en el más absoluto anonimato.
Desde www.labarcaglobal.blogspot.com, quizás el primer y único blog global para católicos divorciados en nueva unión de todo el mundo hispano parlante, instamos a que el tratamiento que en estos días está recibiendo este tema, tan caro a nuestros sentimientos, no actúe como un elemento negativo en nuestra problemática.
Los procesos de nulidad no son patrimonio exclusivo de los ricos y famosos y la necesidad que se difunda adecuadamente este tema, es una obligación de todos los que estamos comprometidos con la Iglesia, asesorándonos respecto de las verdaderas posibilidades de tramitarla con alguna cuota de esperanza y en caso contrario, buscando caminos de inserción en pastorales específicas que nos reconforten espiritualmente.
Mundy (labarca@ymail.com)