sábado, 13 de diciembre de 2008

Berlín y sus teatros (IX): Teatro Hans Otto de Potsdam

Después de la incursión por los teatros de Berlín Occidental (que seguirá más adelante, pues quedan unos cuantos por comentar), en esta entrada trataré un teatro nuevo en la ciudad de Potsdam, antigua residencia de verano de los Reyes de Prusia y una de las cunas de la cultura prusiana.

Potsdam sufrió mucho durante la guerra y perdío mucho de su patrimonio histórico-cultural, no sólo por las bombas de la Segunda Guerra Mundial, sino también por el expolio y la mala gestión por las fuerzas de ocupación soviéticas y la dictadura comunista del estado marioneta de la URSS que era la RDA.

Tras la reunificación parcial de Alemania y la creación de los cinco nuevos estados federados de Alemania (Mecklemburgo-Antepomerania, Brandemburgo, Turingia, Sajonia-Anhalt, Sajonia), Potsdam pasó a ser la capital de Brandemburgo. En virtud de esta situación privilegiada (la ciudad está a pocos kilómetros de Berlín y conectada por el metro de superficie S-Bahn y por barco), se ha recuperado gran parte del patrimonio cultural de la ciudad, como por ejemplo el conjunto de los Palacios Reales y Parques de Sanssouci, donde los Reyes prusianos, especialmente Federico II, gran amigo de Carlos III de España (él regaló el himno actual de España al Rey de España, la Marcha Real), cultivaron las artes de todo tipo (música, literatura, pintura). Foto: Ayuntamiento de Potsdam.

Asimismo, Potsdam ha desarrollado su propia escena teatral, de la que son muestra la Fábrica y el Teatro Hans Otto, que se encuentran alrededor del Callejón de los Astilleros (Schiffbauergasse), junto a otras instalaciones culturales como el Museo Fluxus, un museo privado.

El Hans-Otto-Theater es un teatro de nueva creación y encabeza a los teatros del Teatro del Estado Federado de Brandemburgo (Brandenburgisches Landestheater).

El impresionante edificio es una construcción de cinco plantas con techos ovalados y se parece en cierto modo y desde algún ángulo a la Ópera de Sydney. Se encuentra junto a la orilla del Lago Profundo (Tiefer See), uno de los lagos del río Havel, uno de los cuatro ríos que surcan Berlín.

El edificio sólo lleva dos años. Desde que el antiguo Teatro Hans Otto fue destruido al final de la Segunda Guerra Mundial, este teatro ha vivido un permanente estado de provisionalidad, con una trayectoria itinerante dentro de la misma ciudad: La antigua posada Zum Alten Fritz en la Zimmerstrasse, salas provisionales en la Schiffbauergasse y la Heinrich-Mann-Allee o la carpa de teatro situada en la plaza del Viejo Mercado, a la que se llamó "la caja de hojalata" y que fue, finalmente, sede del Teatro Hans Otto durante los últimos catorce años. De este modo, cuando el actual director artístico de la casa, Uwe Eric Laufenberg (foto de la izquierda) ocupó su cargo en el año 2004, puso las dos primeras temporadas bajo el lema "Itinerante" (Unterwegs), con lo que atrajo al público a lugares exóticos como la Orangerie en el Parque de Sanssouci, el Pabellón de la Isla de la Amistad (Freundschaftsinsel) o la Iglesia Francesa (Französische Kirche).

La obra del nuevo edificio en la Schiffbauergasse se realizó entre 1997 y 2006 y fue financiada por el Ayuntamiento de Potsdam y la Sociedad para el Desarrollo Regional de Brandemburgo, alcanzando un coste de 26,5 millones de euros. El antiguo gasómetro fue integrado en la parte trasera del nuevo edificio de hormigón, acero y vidrio, diseñado por el arquitecto Gottfried Böhm. La sala principal es polivalente y tiene un aforo máximo de 485 butacas, colocadas encima de 50 tarimas hidráulicas que se pueden bajar hasta el nivel del escenario. También el escenario dispone de la tecnología más moderna, que abre, sin duda, un sinfín de posibilidades artísticas.

La acogida del nuevo teatro por parte del público ha sido espectacular. Con una ocupación media del 84% en su primera temporada de 2006/2007, las producciones más destacadas fueron: "El Rapto de las Sabinas", "Effi Briest", "La Gaviota", "Verónica decide morir" y "La Judía de Toledo". Significativamente, los montajes como el internacionalmente aclamado "Incendios" del director libanés afincado en Canadá Wajsi Mouawad (que fue programado por el Teatro Español en Madrid durante la primavera de 2008), obtuvieron con el 50% la media de ocupación más baja hasta la fecha. El espectador alemán de a pie parece valorar, ante todo, lo bueno conocido. Por otra parte, la programación de los "Versos Satánicos" de Salman Rushdie, sigue causando expectación entre el público y la crítica. También el estreno inminente de la obra "Staats-Sicherheiten" (Seguridades de Estado), que documenta las historias de 15 ex prisioneros de las antiguas cárceles de la Stasi (Seguridad del Estado - los servicios secretos tipo KGB de la antigua RDA) de Potsdam y Berlín, representa una cita importantísima en la actual temporada.

El Teatro Hans Otto, que debe su nombre al actor comunista Hans Otto, asesinado en 1933 por los nacionalsocialistas, es un típico teatro de tres ramas. El repertorio incluye drama, teatro musical y teatro para niños y jóvenes. De apartado de danza se ocupa la Tanzfabrik Potsdam (Fábrica de Danza), situada junto al teatro.

Como teatro principal del estado federado, el Teatro Hans Otto desarrolla una labor pedagógica muy importante para acercar a los jóvenes al teatro. Es algo que todos los teatros estatales más importantes realizan con bastante acierto y en estrecha colaboración con los centros educativos. Foto: Escena de la ópera El Murciélago, de Johann Strauss.

El Teatro Dramático, la rama tradicionalmente más importante del Teatro Hans Otto, cuenta actualmente con una compañía estable de 40 actores; el Teatro de Música dispone de una compañía estable de 15 cantantes y el Teatro Joven cuenta 13 actores. Además, cada una de las ramas cuenta con artistas invitados, según las necesidades de cada producción. Por otra parte y siguiendo el modelo alemán de gestión, la dirección artística de la casa está formada por su director general, el Intendant Uwe Laufenberg, que ostenta la responsabilidad artística y administrativa del teatro y que es elegido a través de un contrato-programa por un período inicial de cinco años, sólo prorrogable por otro período igual, un equipo de dramaturgistas encargados de seleccionar las obras dramáticas y musicales y de acompañar las producciones de principio a fin, así como un pedagogo teatral que coordina todas las actividades relacionadas con la educación secundaria y el Club del Teatro para Jóvenes aficionados. Además, el Teatro Hans Otto cuenta con un departamento de comunicación y marketing en el que trabajan actualmente 10 personas, así como con un equipo técnico de unas 50 personas. De las cuestiones financieras y administrativas se encargan el gerente Volkmar Raback y la oficina de gestión artística. El Teatro Hans Otto tiene, asimismo, un equipo asiduo de colaboradores artísticos entre los que se encuentran directores de escena tan conocidos como Katharina Thalbach (foto de la izquierda), escenógrafos y figurinistas.

Las producciones del drama tienen lugar en el edificio nuevo llamado Teatro Nuevo, mientras que las producciones de música se exhiben en el Teatro del Palacio en el Nuevo Palacio de Potsdam, en el centro de la ciudad, mientras que las representaciones infantiles se realizan en el escenario destinado al Teatro Joven, la sala Caballeriza A, que cuenta con un aforo de 250 plazas.

En la temporada de 2008/2009 -que también será la última temporada de su director Uwe Eric Laufenberg- están programadas 10 nuevas producciones de Teatro Dramático, además de los 15 montajes en repertorio; 2 nuevas producciones musicales nen el Teatro de Música y 13 nuevas producciones en el Teatro Joven. A partir de 2009, Laufenberg asumirá la dirección artística de la Ópera de Colonia, su ciudad natal. El nuevo director artístico, Tobías Wellemeyer (foto de la derecha), hasta ahora director general del Teatro de Magdeburgo, capital del estado federado de Sajonia-Anhalt, asumirá su cargo en la temporada de 2009/2010. A día de hoy ya ha anunciado cambios en la formación de la compañía estable, así como en la estructura del Teatro Joven, que dejará de ser una sección propia para facilitar así la rotación de todos los actores en las obra sinfantiles y para adultos. Como es habitual, el cambio en la dirección artística conllevará el cambio del equipo de gestión y de todos los colaboradores artísticos, con lo que se iniciará en breve una nueva etapa en el Teatro Hans Otto.





Vistas del Teatro Hans Otto de Potsdam






WINTERREISE de Schubert - La ültima Esperanza - Jan Buchwald, barítono







Obra de teatro popular en dialecto sajón de Siebenbürgen (hoy Rumanía)


2 comentarios:

Pfunes dijo...

Enhorabuena por tus artículos sobre los teatros berlineses, la verdad es que la sufrida capital alemana y sus aledaños disfrutan de un nivel cultural envidiable. Me parece muy interesante la idea de acercar el teatro a la juventud, pues aquí en España o te aficionas al teatro participando en las obras de la escuela e instituto, o casi que ni lo conoces. Aparte está el hecho de que la oferta teatral, desde mi punto de vista, no responde a las demandas reales de la sociedad española, que nos guste o no, parece seguir prefiriendo los sainetes y las revistas al teatro experimental.

Por cierto... ¿Para cuándo el Schauspielhaus del gran Schinkel?

Atreides dijo...

Me alegro que te guste, Pfunes, creo que eres casi el único que comenta esta serie. Parece que no tengo otra cosa que hacer, dedicando tantas horas al tema, pero cuanto más me meto en él, más me aficiono. Son cosas que nunca he tratado en profundidad en toda mi vida, y ahora es cuando adquiero conciencia de la cantidad de teatros con larga trayectoria que hay sólo en Berlín.

El Schauspielhaus no entró en la visita, como tampoco los tres últimos teatros occidentales que he tratado, así que me ocuparé de él cuando termine los cuatro que tengo en preparación. Algunos no tienen fotos ni en sus webs oficiales (los del Kurfürstendamm me han dicho que puedo ir a hacer fotos, así no se aprecia).

Los grandes teatros tienen todos pedagogos teatrales, y realmente me sorprendí al saber tanto sobre el tema. No es que con ello se gane un público futuro más amplio, muchos niños, cuando se hacen adultos, no vuelven a pisar un teatro en su vida. Pero la labor es excelente, y en los colegios e institutos alemanes -al menos antes- se acercaba a los alumnos al teatro con frecuencia.

En España el problema es que muchos teatros no tienen compañías estables y no se dedican al teatro experimental por razones de rentabilidad. Ya hablaré en unos apuntes sobre el tema del funcionamiento del teatro alemán en general.

Una cosa queda clara: La guerra destruyó en Berlín un patrimonio cultural imposible de recuperar.