viernes, 12 de diciembre de 2008

Berlín y sus teatros (VIII): Schiller-Theater

El Teatro Schiller se construyó entre 1905 y 1906 según los planos del arquitecto de teatros de Munich Max Littmann para la sociedad Schiller-Theater AG y la Ciudad de Charlottemburgo. La decoración con esculturas fue diseñada por los escultores Düll y Petzold, la pintura de la sala de butacas y el telón pintado era de Julius Mössel. El complejo se componía de tres alas: El edificio central de teatro, un restaurante y un edificio de salas multiuso. Foto: Vista del actual teatro construido en la posguerra.

Precursor y director fundacional fue el catedrático de filología eslava Raphael Löwenfeld. El 1 de enero de 1907 se inauguró este teatro con un aforo de 1.194 espectadores con la obra de Federico Schiller titulada Los Bandoleros (Die Räuber), y a partir de entonces el teatro se explotaba por la sociedad Schiller-Theater-Gesellschaft que disponía de una compañía de teatro propia. No se debe confundir con el Teatro Schiller del este de la ciudad de Berlín, situado en el centro clásico en el edificio del Teatro Wallner, ni con el Schiller-Theater en el norte en el edificio del Teatro de Woltersdorff.

En los años de 1920 y 1930, la casa era el segundo escenario del Teatro Estatal de Prusia, que tenía su sede principal en el Schauspielhaus en la plaza del Mercado de los Gendarmes. Foto: Vista interior del ventanal.

De 1937 a 1938 la casa fue reformada completamente por Paul Baumgarten por encargo del Ayuntamiento de Berlín. Baumgarten simplificó considerablemente la fachada y la sala de espectadores modificando así el aspecto exterior del teatro, con lo que respondía a la Nueva Austeridad de los años de 1920, pero lo puso también en concordancia con el nuevo gusto por la arquitectura monumental del nacionalsocialismo. Se instaló también un "Palco Gubernamental". En la reforma participaron los escultores Paul Scheurich y Karl Nocke , así como el pintor Albert Birkle. A partir de la reinauguración en 1938 con la famosa obra de Schiller titulada "Cábala y Amor", la casa llevaba el nombre de Teatro Schiller de la Capital Imperial* de Berlín. El director era el actor Heinrich George bajo el pseudónimo de Heinrich Schmitz. El 23 de noviembre de 1943 el teatro fue destruido durante un bombardeo.

De 1950 a 1951 se contruyó un nuevo teatro según los planos de Heinz Völker y Rudolf Grosse por encargo de la ciudad de Berlín. En la nueva construcción se integraron algunas parte sde la ruina del antiguo teatro. Se inauguró el 6 de septiembre de 1951 con la obra "Guillermo Tell" de Schiller. Con un aforo de 1.067 plazas, el teatro funcionaba como la Sala Grande de la empresa pública Teatros Estatales de Berlín, que utilizaba también el Schlossparktheater en Steglitz como la Sala Pequeña. Otras salas eran el Taller del Teatro Schiller en el edificio del Teatro Schiller (actualmente una sala complementaria del Teatro GRIPS) y la sala de bailes Ballhaus Rixdorf. La empresa pública de los Teatros Estatales de Berlín fue disuelta en 1993, tras lo cual el teatro perdió las subvenciones. Actualmente funciona sólo como teatro de libre contratación, sin programación propia ni compañía estable, dentro del marco de abandono y desertización de la escena cultural de Berlín Occidental promovida por el alcalde y senador de cultura Wowereit. Ilustración: Plano de la sala.

Los directores más famosos de los Teatros Estatales de Berlín fueron Heinrich George, Boleslaw Barlog, Hans Lietzau y Boy Gobert.

En esta casa han trabajado algunos directores artísticos importantes como Gustaf Gründgens, Jürgen Fehling, Samuel Beckett, Fritz Kortner, Boleslaw Barlog, Hans Lietzau, George Tabori, Hans Neuenfels, Hans Hollmann y Peter Zadek.

La última representación en este teatro fue el estreno de la obra "Weißalles und Dickedumm" (Sabelotodo y Mazoestúpido) de Coline Serreau con Katharina Thalbach. Foto: Samuel Beckett.

El teatro se encuentra en el distrito de Charlottemburgo-Wilmersdorf en la Plaza de Ernst Reuter esquina Calle de Bismarck 110 (antes 117–120).

* Capital Imperial: Al proclamarse la Primera República (llamada "de Weimar" por redactarse la Constitución en Weimar, se decidió mantener la denominación del estado: Imperio Alemán. "Reich" puede significar tanto Reino como Imperio. Por esa razón, lo que hoy se llama "federal", hasta 1945 era "imperial". Durante la dictadura el mantenimiento del nombre de "Imperio" interesaba por evocar los nacionalsocialistas la simbología del Imperio Romano, como son los estandartes o el saludo del "Ave César" convertido en saludo "Ave Hitler" - ave = heil).

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