Me alegro del eco que ha tenido mi presentación publicada ayer sobre la nueva agrupación del Partido de los Ciudadanos en la zona Noroeste de Madrid. Sobre todo me sorprende cuánto odio le tienen algunos al presidente nacional don Albert Rivera y lo destructivos que son estos criticones con las cifras de afiliados y asistentes al acto.Para ello se me remite a sendos artículos publicados en blogs de antiguos afiliados de C's: Ciudadanos en la Red, Ciudadanos en la Prensa, Ciudadano Ubú. Algunos aún informan sobre actividades del partido, y evidentemente siguen usando el concepto de "ciudadanos" para sus blogs, término que no es dominio exclusivo de nadie, pero en el contexto que nos ocupa llama la atención.
Las críticas se dirigen ante todo contra Albert Rivera. Se habla del cambio ideológico, del afán de dominar todo por parte de Albert y el impedimento de que aparezcan otros líderes del partido con presencia propia. Lo que no veo es que se explique cuáles son tales diferencias programáticas o ideológicas y qué es realmente lo que ha hecho mal Albert.
La situación me recuerda un poco mi reciente experiencia con los gremlins de Menéame (un sitio de difusión de blogs y artículos de prensa un tanto peculiar y dominado por la extrema izquierda separatista). En dicho sitio publiqué dos artículos de mi blog pensando que se trataba de algo similar a digg, blogmemes, technorati, uno sobre "El Centrismo es de cobardes" y otro sobre el festival de Eurovisión. No pasó ni media hora, y de repente llegaron ataques muy agresivos y bastante numerosos para intimidarme, una agitación destructiva que daba miedo.
Ahora que estoy explorando este proyecto, que me parece loable y alternativo por ser diferente, experimento algo similar. También tengo el suficiente conocimiento de los partidos políticos y otras asociaciones como para saber valorar la credibilidad que tienen algunas opiniones.
Como también me están acusando de no conocer el ideario de C's y de no encajar en C's por ser conservador monárquico, voy a analizar el ideario y puntualizo que ser conservador liberal es una cosa y monárquico otra, no siendo, además, ningún partido monárquico por definición, ya que este no es un tema político sino institucional. Si estos criticones supieran algo de la idea monárquica, sabrían que nunca es apta para ser ideología de un partido político Es un tema mucho más complejo como para poder explicarlo aquí. A los interesados los remito a mi otro blog http://monarquiaeuropea.blogspot.com con material muy amplio sobre la temática.
Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía es un partido político diferente: nace de un movimiento de ciudadanos libres que quieren regenerar la política española. Ciudadanos propone políticas eficaces para solucionar los problemas que nos preocupan a todos, defender la igualdad de derechos de los ciudadanos y plantear una alternativa a la actual clase política tradicional, obsesionada por su particular cuota de poder político. Consideramos necesario un debate sobre el modelo de Estado actual y denunciamos el abuso de los nacionalismos. Los derechos no son de los territorios sino de los ciudadanos.
Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía (C’s) es el fruto maduro de una reacción ciudadana que tiene su origen en Cataluña y que posteriormente se proyecta a toda España
Tenemos aquí un punto de partida que suscribo plenamente.
Soy un ciudadano libre y quiero soluciones que otros no me dan.
Esta reacción, nacida al hilo del Primer y Segundo Manifiesto de Ciutadans de Catalunya, se debió fundamentalmente a tres razones: Primera, para hacer frente al ahogo que para el conjunto de la sociedad catalana suponen, desde hace más de veinticinco años, las políticas nacionalistas identitarias que pretenden homogeneizar culturalmente una sociedad plural y diversa. Segunda, porque estas políticas estaban siendo desarrolladas no sólo, como es natural, por los partidos políticos nacionalistas, sino también por los que no se consideran como tales. Tercera, por el vacío de representación que existía en el espacio electoral de centro-izquierda no nacionalista.
Había que crear, pues, un nuevo partido, con perfil propio, en el que pudieran sentirse representados los ciudadanos que se habían quedado huérfanos de representación. Ante este panorama, el objetivo de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía fue regenerar la democracia en Cataluña a través de una formación política que llevara a cabo políticas nuevas y distintas.
Exacto. Políticas nuevas y distintas. Quiero regenerar la política, aportar mi granito. Eso con UPD sería imposible, proceden del PSOE, aunque cuentan con peperos.
A su vez, al tiempo de crearse Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, desde otras partes de España surgieron voces que reclamaban un giro similar en la política española, especialmente por dos razones. En primer lugar, por el incierto camino al que conduce un Estado de las autonomías que no sabe encontrar un modelo definitivo y la amenaza que suponen unos nuevos cambios estatutarios orientados por mayorías condicionadas por partidos nacionalistas. En segundo lugar, para superar una agria confrontación entre los dos grandes partidos españoles en la que se da más importancia a la visceralidad que a la razón. Por estos motivos, los problemas de Cataluña y del resto de España, a la postre, tienen muchos puntos de conexión y las soluciones muchos puntos de encuentro.
Allí está. El estado de autonomías se revela como engendro de difícil control, costoso e ineficaz. Así que habrá que reformar este modelo (en esto sería yo muy radical). La visceralidad de la política española es evidente, aquí se ganan elecciones por manipular las emociones de la gente, no razonando. El cordón sanitario hecho al PP ha sido contrario a los intereses del estado y de los ciudadanos, el no querer entenderse por razones ideológicas extremistas es un suicidio y es una actitud antidemocrática.
Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía es un partido que nace con el compromiso de aportar nuevas ideas, impulsar nuevas políticas y restituir el principio de realidad en la política española.
El ideario básico de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía se nutre del liberalismo progresista y del socialismo democrático. En la articulación de ambos encontramos los principios que hoy fundamentan la convivencia en todas las sociedades avanzadas. Estas tradiciones políticas parten de una base común configurada en la época de la Ilustración: el predominio de la razón, por encima de los sentimientos y las tradiciones, en el enfoque de los problemas políticos. Ello comporta, muy especialmente, la afirmación de los derechos y las libertades individuales de las personas frente a unas supuestas identidades colectivas, la preocupación por la realidad y por los problemas cotidianos más que por los símbolos y los mitos, la utilización de argumentos razonables en lugar de dogmas ideológicos inamovibles.
Se dice aquí claramente: SE NUTRE DEL LIBERALISMO PROGRESISTA Y DEL SOCIALISMO DEMOCRÁTICO. SE NUTRE. NO ES QUE LO SEA, SE NUTRE DE ESAS IDEAS. Ser liberal es ser progresista de por sí, entendido el progreso como progreso social, económico político. Un ejemplo para la aplicación de ideas sociales, que son en esencia las que se pueden sacar del socialismo democrático, porque si hay algo positivo del socialismo es su concepción de lo social como protección del individuo por parte del estado contra las contrariedades de la libre economía, que es en el fondo la que puede provocar situaciones sociales bastante complicadas. La economía social de mercado es la mezcla entre liberalismo económico y políticas sociales. La democracia cristiana alemana (conservadores y liberales) se nutría en su momento de las ideas sociales que ya el mismo canciller Bismarck aplicó y que nacieron del movimiento socialista. Si tengo que interpretar ese NUTRIR, lo interpreto así, y creo que no estoy muy alejado de la idea básica.
Todos estos principios vertebran nuestro ideario. Desde esta perspectiva general, Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía se compromete a aportar a la política realismo y sentido común desde los grandes valores de libertad, igualdad y solidaridad. Es por todo ello que proponemos una nueva política basada, fundamentalmente, en dos sencillas reglas:
a) El sujeto de la política es el ciudadano
En efecto, el ciudadano es la razón de ser del Estado, de los poderes públicos. Las comunidades políticas democráticas están formadas por ciudadanos, es decir, por individuos libres e iguales en virtud de la ley democrática. Los poderes públicos, sólo legítimos en la medida que emanan de la voluntad de estos ciudadanos, tienen la obligación de garantizar por igual sus derechos.
Es por ello que, así como en su momento, en la tradición política occidental, Iglesia y Estado se separaron y la práctica de la religión pasó al ámbito privado, en la actualidad, los sentimientos identitarios de tipo cultural, lingüístico o histórico también deben ser excluidos de la esfera pública. Consideramos que las identidades son individuales y no colectivas, producto del libre desarrollo de la personalidad de cada individuo: dada su naturaleza privada, los poderes públicos están obligados a respetarlas sin inmiscuirse en ellas. En este sentido sostenemos que el Estado, los poderes públicos en general, deben ser también laicos desde el punto de vista identitario. Así pues, los ciudadanos, iguales en derechos y deberes, son los únicos sujetos de la política.
b) Los poderes públicos tienen como finalidad garantizar la libertad y la igualdad de los ciudadanos
A partir de estos valores, Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía propugna cuatro líneas de actuación básicas: 1. Defensa de los derechos individuales
En efecto, el ciudadano es la razón de ser del Estado, de los poderes públicos. Las comunidades políticas democráticas La mayor parte de los derechos individuales están hoy jurídicamente asegurados pero su efectiva realización está lejos de haberse alcanzado. En este sentido, propugnamos una nueva política lingüística basada en el principio de libre opción en el uso de las lenguas y en que la realidad lingüística de los ciudadanos se refleje en las instituciones políticas y administrativas, los centros de enseñanza y los medios de comunicación públicos.
2. Defensa de los derechos sociales y del estado de bienestar
La igualdad y la solidaridad entre ciudadanos hacen necesaria la intervención de los poderes públicos para asegurar la efectividad de los derechos sociales. Las redes públicas educativas, asistenciales y sanitarias, a las que puedan acceder todos los ciudadanos con independencia de su capacidad económica, deben tener un alto grado de calidad para así evitar desigualdades que generen exclusión social. En este sentido, reforzar la cultura del mérito y el esfuerzo en la educación e integrar socialmente a los inmigrantes para que puedan acceder a la condición de ciudadanos, son dos directrices esenciales de nuestra actividad política. Asimismo, el estado de bienestar debe poder enfrentarse a los nuevos retos que presenta la sociedad actual haciendo compatibles la economía de mercado con el principio de igualdad de oportunidades.
3. Defensa del Estado de las autonomías y de la unidad europea
El desarrollo de la España de las autonomías ha sido, en líneas generales, beneficioso para la democracia española. Ahora bien, tras los logros alcanzados, es necesario cerrar el modelo competencial para ajustarlo exclusivamente a criterios de racionalidad y eficacia, fijando mecanismos de coordinación autonómica y garantizando la capacidad de las instituciones nacionales para asegurar la efectiva igualdad de derechos de todos los ciudadanos. Sin embargo, van en sentido contrario las reformas estatutarias que no obedecen más que a intereses particulares: los específicos de los partidos nacionalistas, y los caciquiles y clientelares de los gobiernos en el ámbito autonómico. Estas innecesarias reformas estatutarias ponen en riesgo la igualdad entre los ciudadanos de las distintas comunidades autónomas, quebrando así la solidaridad entre los españoles. Por otro lado, también son objetivos estratégicos prioritarios impulsar la integración europea y reforzar a los municipios en la vida local.
4. Defensa de la democracia y regeneración de la vida política
Estas líneas de actuación encajan tanto en un conservador como en un liberal.Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía se compromete a actuar en política, tanto en las instituciones como en la sociedad, conforme a los principios expuestos en este Ideario.
Ahora me gustaría saber por qué no encajan tales ideas y líneas de actuación con las ideas que yo expongo en mi blog. Considero las críticas a mi opinión favorable sobre los Ciudadanos infundadas y dirigidas a confundir. Más bien parece que los que critican aquí son los que no se identifican con estas ideas, pues demuestran con su sectarismo que quieren excluir y no integrar. Si aquí se trata de dar voz a los ciudadanos, ante todo está el ciudadano que aporta sus ideas y sus puntos de vista, luego, partiendo de unas ideas liberal progresistas y socialdemócratas, se puede ir desarrollando un programa, que lógicamente no está perfilado desde el principio. Que dicho movimiento tiene que ser liderado por una persona capacitada para ello, queda fuera de toda duda. Lo que ocurre en España es que hay muchos envidiosos que no pueden ver que alguien les supera en ciertas habilidades o aptitudes, así que se le ponen cortapisas y se intenta derribar para que los mediocres puedan seguir mandando (el mejor ejemplo: Rajoy y el PP en general). También queda claro que un proyecto nuevo se va definiendo, gente que no concuerda lo abandona, otra que sí está conforme entra. Si va a tener éxito es una cuestión de su presentación, la difusión de las ideas y los programas y la convicción del electorado.
Para terminar: No he dicho que soy de C's o que lo vaya a ser, sino que me gusta C's y me gusta como Albert Rivera lleva el tema. Asistí a la reunión como invitado. Aún así se me atribuyen conocimientos que no puedo tener o se me tilda de ignorante. Creo que los criticones se descalifican por sí solos, tal vez son los gremlins de UPyD, pues UPyD es en este momento el partido más interesado en acabar con C's. UPyD se nutre de votantes del PP que estarían mucho mejor defendidos por C's, no por los socialistas escindidos del PSOE que se codean con comunistas marxistas-leninistas, con todo mi respeto por la persona de Rosa Díez. Pero sus militantes demuestran tener el mismo talante de Z, de intolerancia máxima ante las opiniones de los demás.