domingo, 18 de enero de 2009

Elecciones al parlamento del estado de Hesse (Alemania)


Claros vencedores de los comicios son los liberales y los verdes
Los democristianos ganan, pero sólo mantienen los resultados de 2008
Descalabro descomunal de los socialistas (-13%)

Los comunistas repiten los resultados de 2008



Porcentaje de votos: CDU (populares) 37,2% SPD (socialistas) 23,7 FDP (liberales) 16,2 Grüne (Verdes) 13,7 Linke (comunistas) 5,4 Rep (republicanos - ultraderecha) 0,6 FW (ciudadanos independientes) 1,6 NPD (nacionalsocialistas) 0,9 Piraten (piratas) 0,5 BüSo (Solidaridad Ciudadana) 0,2.
Escaños: CDU (populares) 46 (+4), SPD (socialistas) 29 (-13), FDP (liberales) 20 (+9), Grüne (Verdes) 17 (+8), Linke (comunistas) 6 (+0)
Participación: 61% (-3,3)

Hoy se han celebrado elecciones "autonómicas" en el estado federado alemán de Hesse, tras un año de impás al no haber logrado hace un año las mayorías necesarias para la formación de un gobierno estable. Tras el descalabro de la CDU liderada por el ministro presidente del estado, Roland Koch, que perdió en las pasadas elecciones del 27 de enero de 2008 doce puntos y con ello la mayoría absoluta, y la insuficiencia de los escaños de los liberales para formar una coalición, los socialistas del SPD liderados entonces por Ypsilanti, querían romper su promesa preelectoral de no coaligarse nunca con los comunistas de La Izquierda, que había irrumpido por primera vez en el parlamento de Wiesbaden (capital de Hesse), habiendo llegado a acuerdos de coalición con los Verdes liderados por el diputado de origen libanés Tarek Al-Wazir, así como a acuerdos de consentimiento con los comunistas de La Izquierda.

Ya en los primeros momentos de d
ubitación de la líder títere de las conexiones pro comunistas del SPD, una de las diputadas del SPD, Dagmar Metzger, declaró abiertamente que no iba a dar su voto a Ypsilanti (apodada recientemente como "tschüssilanti" = "adiosilanti") para impedir que fueran los comunistas los que decidirían el futuro gobierno. Cuando en el pasado otoño parecía haber llegado el momento de reemplazar al ministro presidente en funciones Roland Koch en virtud de estos acuerdos, hubo tres diputados más (Silke Tesch, Jürgen Walter, Carmen Everts ) que se unieron a la primera (Dagmar Metzger) para impedir una mayoría suficiente para dar el gobierno a Ypsilanti y Tarek Al-Wazir con el apoyo táctico de los comunistas (véase mi artículo sobre el suceso aquí). Foto: Roland Koch, antiguo y nuevo ministro presidente de Hesse y candidato de los democristainos.

La traición de los socialistas del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) a sus electores consistente en el incumplimiento de la promesa preelectoral de no recurrir en ningún caso al apoyo de los comunistas de La Izquierda, partido sucesor del antiguo SED (el partido comunista que oprimió a los alemanes del este durante 40 años y que es responsable no sólo del desastre económico típico para cualquier estado comunista, sino también de los tiros en el muro para abatir a muerte a cualquiera que intentara huir al oeste) le ha costado muy caro al SPD, pues ya tras el primer anuncio de Ypsilanti de no respetar la promesa preelectoral, cientos de afiliados se dieron de baja en el partido. Después hubo un acoso descomunal, inmoral e intolerante hacia la diputada díscola, como también posteriormente se intentó acabar psíquicamente con los otros tres diputados que no querían apoyar la investidura de la traidora Ypsilanti, vendida a los comunistas. Foto: Andrea Ypsilanti, ex presidenta del SPD de Hesse y candidata fracasada de 2008.

Así se convocaron, por fin, nuevas elecciones ante la imposibilidad de formar un gobierno estable. Es curioso que la ley electoral de Hesse no prevea tal impás, pues no establece ningún plazo para la formación del nuevo gobierno, por lo que ha sido posible un gobierno en funciones durante un año. Hay que tener en cuenta que cuando se establecieron las reglas aplicables a la formación de los gobiernos de cada estado federado, allá por 1949, nadie pensaba en constelaciones políticas tan diferentes a las del momento actual, ya que Alemania necesitaba de la sensatez y la unión entre todos para la reconstrucción del país, y mientras sólo había tres partidos en los parlamentos, nunca se producía esta situación de mayorías imposibles.

Tras estos casi doce meses de gobierno provisional, Koch se ha visto fortalecido y recuperado, aún no ampliando el porcentaje de votos, aunque sí el número de escaños (obsérvese que en Alemania existe un sistema electoral particular, la mitad de los diputados se elige directamente por mayoría simple, la otra mitad se elige como en España por el sistema d'Hondt por listas electorales; este sistema produce a veces mandatos solapados por la combinación entre sistema mayoritario y sistema proporcional, como en estos comicios que dan dos diputados extraordinarios). La anterior campaña electoral se había polarizado en temas de poca relevancia como la tasa de delincuencia juvenil marcada por delincuentes extranjeros hijos de inmigrantes, que la oposición aprovechó para el populismo demagógico de último nivel, y la evidente falta de simpatías entre Merkel y Koch. Pero la izquierda de SPD, Verdes y comunistas ha demostrado poca seriedad, pero sí el afán de llegar al poder como fuera (Zapatero no es el único que comparte esta mentalidad del como-sea). Foto: Thorsten Schmidt-Gümpel, candidato socialista.

Koch ha destacado en estos meses por su labor como gestor responsable, ya que no podía tomar decisiones políticas sin aprobación por el parlamento estatal. También ha suavizado su argumentación y ha sabido evitar temas polarizantes de poca utilidad cara al elector. Sin embargo, no ha conseguido remontar el descalabro de 2008, con un aumento muy debilucho de un escaso 0,2%. A ello también ha contribuido la baja participación del 60% (2008: 64,8%), debida, probablemente, al cansancio de muchos votantes de los dos grandes partidos tradicionales e indecisos en cuanto a las alternativas posibles, lo que siempre suele beneficiar a los partidos pequeños y que, sin duda, ha salvado a los comunistas de tener que abandonar el parlamento estatal de Hesse.

Los liberales del FDP han alcanzado su mejor resultado en la historia política de este estado federado alemán desde 1949, alcanzando más del 16% de los votos. Evidentemente, los liberales recogen a los votantes descontentos del SPD sobre todo de la CDU, que ven a los liberales como un contrapeso sensato para un gobierno en coalición con los democristianos de Koch. Foto: Jörg Uwe Hahn, candidato de los liberales.

Los Verdes también han superado el porcentaje anunciado por las encuestas duplicando prácticamente los resultados de 2008, lo que se debe principalmente al trasvase de votos potenciales de votantes jóvenes del SPD. Los Verdes destacan por ser actualmente un partido un tanto bipolar: Los antiguos revolucionarios pseudocomunistas de salón de la generación del 68 son la nueva burgesía progre económico-liberal y aúnan a los votantes protestatarios de los setenta-ochenta, y por otra parte siguen monopolizando la imagen de partido de protesta para los jóvenes y los nuevos votantes que no se ven identificados con los partidos tradicionales ni con los comunistas de La Izquierda (a los que no es difícil verles el plumero). Foto: Tarek Al-Wazir, candidato de los verdes, con su mujer.

En cierto modo, los Verdes siempre han sido comunistas occidentales camuflados aptos para pulular por las instituciones políticas occidentales, y eso en Hesse puede constituir un factor sustancial del subconciente político de los alemanes. Luego, los Verdes tienen una directiva cada vez más musulmana, de trasfondo migratorio, y a pesar de los esfuerzos de los socialistas del SPD de llenar Alemania con inmigrantes de orígen musulmán pensando que ello redundaría en votos fáciles en el futuro, son los Verdes, dominados ahora por dirigentes musulmanes de origen turco o árabe, los que aglutinan el voto de los inmigrantes nacionalizados. Tal vez esto debería hacer pensar a los dirigentes del PSOE, que piensan de la misma forma que el SPD en los años noventa. Este es el resultado de las elecciones recientes: El desgaste del SPD en todos los ámbitos beneficia a los Verdes, a pesar de que los Verdes están muy desgastados y merecedores de desaparecer de la escena política alemana por inmovilistas, sectarios y quintacolumnistas pro musulmanes.

Los comunistas, lamentablemente, han conservado su representación en el parlamento tras su irrupción hace un año, sin duda debido a la baja participación. Parece que no se han visto perjudicados por las operaciones un tanto opacas con Ypsilanti ni por su triunfalismo, que ha dejado a la vista su verdadera condición de partido totalitario bolchevique, manejado como desde hace 60 años por los comunistas recalcitrantes del este de Alemania. Queda el consuelo de que no van a estar decidiendo el gobierno de Hesse, a lo que estaba muy dispuesto el nuevo candidato socialista.

El nuevo candidato del SPD, Thorsten Schmidt-Gümbel (cuyo apellido se pone maliciosamente en consonancia con Dümpel = sinónimo de alguien que languidece en la penumbra: Gümbel Dümpel), no ha sabido ni de lejos salvar los votos de las penúltimas elecciones, causando una caída histórica a niveles de 1966 con su mensaje de estar abierto incluso a coaligarse con los comunistas con tal de llegar al poder y desbancar a la CDU. Esta noche, Ypsilanti dimitió -por fin-, y Gümbel Dümpel debería haberle seguido los pasos. Pero casi mejor así, un SPD que languidece en la penumbra será lo mejor para todos. Foto: Willy van Ooyen, candidato de los comunistas.

Electores Independientes: A diferencia de lo que ocurrió recientemente en Baviera, los Electores Independientes (ciudadanos independientes) no ha sido ninguna alternativa relevante (1,7%). El cansancio de los bávaros con la esctructura tradicional de los partidos, con dominio absoluto por la CSU (populares bávaros) provocó un trasvase considerable de votos hacia las agrupaciones ciudadanas municipales en todo el estado libre de Baviera (llegando casi al 11% de los votos). Con ello queda reflejado que Baviera es diferente y que el comportamiento de los votantes no es el mismo que en otros estados alemanes. Seguramente ello se deba también a que en Hesse los Electores Independientes no hayan sido capaces de aúnar sus esfuerzos o de concretar candidatos de consenso como en Baviera. Al fin y al cabo, se trata de partidos locales ideológicamente asépticos, con programas de participación ciudadana y más bien alimentados por votantes entre apolíticos y liberales, que no necesariamente consigan entenderse entre ellos por centrarse básicamente en asuntos municipales.

Finalmente, respecto de los otros cuatro partidos que se presentaron a estas elecciones, él de extrema derecha y el neonazi apenas consiguen juntos el 2% de los votos. La Solidaridad Ciudadana aumentó ligeramente, seguramente gracias a no presentarse más partidos (la última vez hubo doce opciones más). El partido de protesta de los Piratas -tal vez comparable con el Partido del Cannabis en España- tampoco tuvo mucha resonancia.


Los Resultados de 2008 y 2003

En el primer gráfico se pueden ver los resultados de 2003 y 2008, con porcentajes (izquierda) y reparto de escaños (derecha) en el parlamento estatal, en el segundo los resultados y reparto de escaños de 2009.
CDU = Unión Domócrata Cristiana (conservadores)
SPD = Partido Socialdemócrata de Alemania (socialistas)
FDP = Partido Liberal Alemán (liberales)
Gründe = Verdes
Linke / Linkspartei = Partido La Izquierda (comunistas)
Sonstige = Otros




2 comentarios:

Miguel A. dijo...

Es curioso: se alimentan de todo esto dos pensamientos opuestos. Por un lado los liberales, acérrimos defensores del libre mercado; y por otro los ecologistas, enemigos confesos del mismo.

Atreides dijo...

Es consecuencia de la polarización de la sociedad y, sobre todo, de la manipulación ideológica de los jóvenes, el gota a gota de la izquierda machacando las mentes durante décadas. Los verdes son realmente los que paralizan el avance de la economía y crean dependencias como en el caso del gas natural de Rusia al paralizar el desarrollo de otras fuentes de energía. Los realistas están con los liberales, los ilusos con los verdes o los comunistas.