jueves, 12 de febrero de 2009

Contradicciones peperas y otras incongruencias

“Los capitalistas son capaces de vendernos la soga con que habremos de ahorcarlos”
Lenin


A la democracia (gobierno de los ciudadanos), le cuesta mucho trabajo mantenerse como tal. Tiende a transformarse en plutocracia (gobierno de los ricos), o en oclocracia (gobierno de los ignorantes). Tendríamos que escarbar latín y griego antiguo para denominar a un gobierno de los delincuentes. El Blog al Día


Ahora resulta que la cacería de conspiracion antipepera la organizó nada más y nada menos que un dirigente local del PP, Bartolomé Molina, de Torres (Jaén). Y es el pepero jienense quien defiende a los que a todas luces parecen querer cargarse al estado de derecho, Mariano Fernández Bermejo y Baltasar Garzón, pues ha asegurado que fue una coincidencia que ambos acudieran a ella y se ha lamentado: "No se puede estar machacando a las personas por una cosa que no es cierta".

Curiosa casualidad: Según ha podido saber Intereconomía, el magistrado telefoneó a su círculo más próximo de amistades para que fueran a la cacería, en nombre del dueño de la finca, Josep Peñas, invitándoles “para brindar por los próximos 20 años del PSOE en el poder”. Y la cacería la organizó un pepero. Si esto no es alta traición, ¿qué es?

Un pepero organiza una cacería con pesos pesados de la política y la judicatura, por encargo del dueño de la finca, cuyos padres son de Torres y que quiere brindar por otros 20 años de desastre socialista. El juez Garzón se encarga de animar a sus amigos para que acudan también. Una cacería de amigos, según dice Molina. Pero las cacerías son, ante todo, un negocio, y en lésta participaron unas cincuenta personas, tanto personas de esa localidad como de fuera, y durante la cual se habla de negocios, al menos tratándose de participantes de esta categoría.

El hombre del PP, quien parece tener una estrecha amistad con el juez Baltasar Garzón, dio como excusa que el juez acudió para conversar con la alcaldesa sobre unos próximos cursos de verano (¡¿en Torres?!) y afirmó que desconoce si ambos sabían que iban a coincidir en Torres. Pero tan altos cargos del estado no viajan sin escoltas ni por sorpresa, y evidentemente van a comprobar antes quiénes acuden a dicha cita.

Extrañas las cosas que se cuecen en una cacería: cursos de verano, encuentros fortuitos entre personas claves de una actuación judicial bastante particular por la fecha y la forma. Y eso que el ministro Bermejo ha dicho más o menos que allí se habla de tiempo, de muflones y lo bonito que está el campo. Pero sorpresa, sorpresa: También acudieron la fiscal Dolores Delgado, y el comisario general de la Policía Judicial, Juan Antonio González. Ah bueno, es que pasaban por allí dando una vuelta para disfrutar de la naturaleza. Qué bonita es la primavera.

Molina ha considerado que habría que estar más pendientes de "las cosas que están pasando en el país" que del hecho de que dos personas se vayan de cazar. No dudo de que los que estaban allí sí que están pendientes de lo que pasa en el país, pero no así Molina. Eso demuestra la poca visión política que tienen los dirigentes locales del PP, generalmente nombrados a dedo, así como la poca sensibilidad. Me cuesta creer que la amistad que le une con ciertas personas vaya más allá del mundo de la caza - o él es así de ingenuo y se lo cree. En cualquier caso, ha hecho un flaco favor a su partido con estas "amistades" peligrosas. Es como cuando los empresarios dicen que la economía no tiene nada que ver con la política, cuando la economía es lo más importante que puede haber en política.

Lo que causa aún más perplejidad es que, según El Mundo, Mariano Fernández Bermejo ha participado en cacerías en las que se encontraban dirigentes populares de la Comunidad de Madrid y también miembros de la dirección nacional del PP, como Ana Pastor. ¿Qué es esto? Los que se echan en cara ciertos comportamientos luego se reúnen para pegar tiros por los montes y hacerse fotos con ciervos muertos.

Por otra parte, las caras de los máximos dirigentes del PP durante la intervención de Rajoy han sido elocuentes. Parecían clones del ahora ex alcalde de Boadilla el día de las detenciones. La trama de corrupción descubierta por Garzón debe haber supuesto muchos nervios en las filas peperas, ya sacudidas fuertemente por su manera particular de interpretar los 39 escalones o el agente que llegó del frío - ¿o era Desde Torres, con amor?

El alcalde de Madrid hasta parecía a punto de romper a llorar, tan sensible él. Pero esto es lo que pasa cuando un partido se mueve más por contactos personales que por democracia interna, y la torpeza demostrada desde el 11-M ha hecho el resto. Los errores estratégicos del PP son la causa principal de que los malvados socialistas puedan seguir adelante con sus planes de desmontar el estado de derecho e implantar su dictadura bolchevique orwelliana. Un partido conservador desprestigiado, tambaleante, desunido y vulnerable será incapaz de ganar unas elecciones.

La trama pepera es bastante más espeluznante, por mucho que Rajoy diga ahora que se trata de una conspiración -que también-, pero que es consecuencia de lo que ocurre en el PP.

De dcha. a izq., Alejandro Agag, Francisco Correa, Alberto López Viejo y Jacobo Gordon.
De dcha. a izq., Alejandro Agag, Francisco Correa, Alberto López Viejo, Jacobo Gordon
Los hechos que indican que puede haber una trama de la que sabía toda la plana mayor del PP, por mucho que digan ahora que no eran del partido.
El pasado viernes era detenido Francisco Correa, quien se movía como pez en el agua en la sede del PP organizando eventos para el partido y consiguiendo contratos de distinto tipo con ayuntamientos populares.
Correa fue amigo de Agag durante años. Fue incluso uno de los 24 testigos de su boda con Ana Aznar en 2002, esa boda que daba náuseas verla, en plan boda real. Agag, en declaraciones el viernes a este periódico, se desvinculó "empresarial y comercialmente" de Correa. Claro, qué va a decir.

Otro imputado, Jacobo Gordon, también fue testigo de boda de Agag y empresario y compañero de la carrera de empresariales de Alejandro Agag.
Ambos crearon en abril de 1993 una sociedad, con un capital social de 3005 euros, llamada Natko, que se dedicaba a organizar actividades de 'paintball'. Alejandro Agag era el presidente y Gordon el consejero delegado. La empresa no llegó a tener actividad.
Más tarde, crearon otro negocio, Columela Gestión, empresa radicada en Sevilla y dedicada a la "asesoría comercial legal, fiscal, económica, de compraventa y construcción de fincas rústicas". Agag y Gordon eran sus apoderados.
Según dicho registro, la empresa, que tenía un capital social de 62.000 euros, se formó en abril de 2002 y fue liquidada meses después por otro de sus componentes, Alberto Luis Longo Álvarez Sotomayor, tío de Alejandro Agag.
Agag y su tío formaron parte también de otra empresa, Titalbe, dedicada a su vez a la "construcción de fincas rústicas", fundada en 2002 e inactiva desde finales de 2006 y que contaba con un capital social de 100.000 euros.
Esta firma tenía el mismo domicilio social en Sevilla que Columela, el número 16 de la calle Adolfo Rodríguez Jurado. Por este dato se sospecha que las dos empresas eran ramas de un mismo árbol empresarial.
Gordon es administrador único de la empresa Castaño Corporate, radicada en Madrid y dedicada también al negocio inmobiliario. Otros componentes de la empresa son Pablo Crespo, ex secretario del PP de Galicia, detenido el pasado viernes, y José Ramón Blanco Balín, ex consejero de Repsol imputado hoy por Garzón.
Agag es también amigo del ex consejero de Deportes Alberto López Viejo.
López Viejo y Agag eran miembros destacados del 'clan Becerril', un grupo de la 'beautiful del PP', mayoritariamente prometedores hombres de negocios que lideraban Nuevas Generaciones y estaban apadrinados por el ex presidente José María Aznar.
Gordon desactivó este martes por la tarde su perfil en la red social facebook, donde tenía como amigos a Alonso Aznar Botella y Alejandro Ballestero, diputado del PP en Toledo y también miembro del 'clan Becerril'.
Un segundo amigo, colaborador y ex socio en este caso de Alejandro Agag, Jacobo Gordon, acaba de ser imputado por el juez Baltasar Garzón en la trama de corrupción que ha hecho temblar los cimientos de la sede del PP de Génova.

¿Qué demuestran todas estas relaciones personales? Que el PP es una merienda de negros y que el pastel se lo reparten entre unos pocos. Es muy difícil salvar la cara con todo esto.

Fuente de los datos: El Mundo

Para lectores sudamericanos: Peperos / peperas son los militantes y simpatizantes del Partido Popular (PP= pépé), de allí "pepero", "pepera", también como adjetivo.

4 comentarios:

Pfunes dijo...

Este descalabro político del PP (ahora le ha tocado a éste partido sacar los trapos sucios, como en su momento le tocará al PSOE) demuestra los altos grados de corrupción y clientelismo a los que hemos llegado en la política de este país.

A mí los miembros de las juventudes de los partidos políticos me han parecido (sin establecer distinción ninguna porque son todos iguales) una panda de pij@s hij@s de papá (del PP o PSOE) que juega al congreso, haciendo gala de arrogancia y desprecio hasta incluso con los que piensan como ellos. Suelen creerse por encima del bien y del mal, respaldados por unos padres o padrinos que les reirán las gracias considerándolas errores de juventud... Y luego pasa lo que pasa.

Además, concretamente el PP murió de éxito con el Aznarismo, y al igual que todas las organizaciones que han tenido líderes carismáticos, tras el paso de éstos caen en la mediocridad... Además hay que añadir la "táctica de Livia Drusilla" que siguió el ex-presidente y que le está garantizando cuanto menos un aura mística de gran líder inmejorable del partido... en parte porque él mismo se encargó de anular a sucesores que pudieran "hacerle la competencia"... tal y como hizo Livia Drusilla al "organizar" la dinastía Julio-Claudia, eliminando a su hijo adoptivo Druso en favor de su otro hijo adoptivo (y hermano de Druso) Tiberio, al cual previamente amargó la existencia lo suficiente como para convertirlo en el sanguinario emperador que fue (y con ello lograr que Augusto fuera siempre recordado como el primero y mejor de los emperadores). Tuvo tiempo para ir eliminando a los nietos y bisnietos que pudieran hacerle sombra a Tiberio (y por extensión a Augusto) y permitir en parte que su hijastro también fuera a la larga recordado como buen emperador. El resultado fue que la sucesión cayó en Calígula, un desequilibrado mental y sólo tras su derrocamiento la política del Alto Imperio encontró algo de estabilidad con Claudio, tío de Calígula y que había permanecido en las sombras por ser un "inútil" o al menos por hacerse pasar como tal.

Disculpa la parrafada, pero los acontecimientos de estos días son para sentarse y reflexionar. Soy muy dado a establecer comparaciones históricas y desde la lectura de la "Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano", de Edward Gibbon, creo cada día más que estamos encaminados a un irremisible proceso de decadencia, no tanto por el agotamiento de nuestra civilización sino por la desidia de nuestros dirigentes.

Un saludo.

Atreides dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Pfunes. César Vidal saca cada día comparaciones con el Imperio Romano, y resulta que la historia siempre se repite, aunque en diferente contexto.

Lo que sería deseable es que los votantes echen a los políticos apoltronados y tan seguros de su futuro al frente de las instituciones. Sería muy positivo que se votaran partidos diferentes, aún a riesgo de elegir gente poco preparada, con tal de producir un cambio. Claro que ello implicaría el riesgo de que se dejen comprar por los mafiosos que se acaban de echar de sus poltronas, porque son listos y hábiles y los nuevos en muchos casos podrían dejarse comer el coco en lugar de hacer las cosas de otra forma.
Lo que ocurre aquí, también ocurre en otros países, aunque quizás no con tanta vehemencia como aquí (si dejamos de lado Italia o Grecia).
Al final ya se verá: En Galicia dan sus votos al despilfarrador de Touriño convalidando su gestión tan mala. desde luego, el PP está quedando cada día peor, sólo con leer lo que hay en Boadilla se le ponen los pelos de punta a cualquiera.

Pfunes dijo...

Efectivamente tienes razón en que hace falta un cambio. Las pasadas elecciones han demostrado la posibilidad de que haya otras formas de ver tanto el socialismo como el liberalismo, pero también tenemos demasiado miedo al cambio y hacemos gala de un doblepensar o triplepensar al querer que un político eficiente sea a la vez joven, con experiencia, atravictiv@, ingenioso, empático...

El problema también es que los posibles resquicios que deja el sistema para el pluripartidismo lo ocupan los nacionalismos, que son las únicas alternativas "viables políticamente", pero que al final desestabilizan el sistema.

Y por último, la partitocracia y el sistema clientelista que se le deriva (a base de ayudas, subvenciones y promesas que sigo sin entender cómo puede tragárselas el personal tras treinta años de democracia) dificultan mucho el cambio, ya que además en España siempre estamos prestos a colgar la etiqueta de "facha" o "rojo" a todo aquel que no piense como nosotros, llegando a extremos tan ridículos como el de llamar fascista nada más y nada menos que a Rosa Díez...

Anónimo dijo...

Hola, amigos.

Si un partido roba mucho (PSOE, etc), parte de ese dinero sirve para ganar elecciones, y para acogotar a los medios de comunicación para dejar por ladrones precisamente a su oposición.

Consecuentemente, la oposición (aquí PP), deberá robar algo también, si es que quiere ganar las elecciones. Al fin y al cabo, les van a llamar ladrones igual.

Por tanto, la jugada completa del Psoe no es solo tener Filesas y SGAES, sino impedir que el PP las tenga, con lo que acabará tieso como la mojama.
Y con respecto a partidos nacionalistas y otros satélites, de momento aparentan mirar hacia otro lado.

Y el PP viene optando por hacerse el amiguete, como mi gata, buscando la caricia. JUA, JUA, JUA.

Saludos.
Palmario