sábado, 14 de febrero de 2009

Le peuple, c'est moi!

El pueblo soy yo, dice Chávez en vísperas del referéndum que ha convocado para asegurarse su reeligibilidad perpetua como presidente de Venezuela. Lo que más sorprende es que haya aún tanta gente que le apoya, pues esta idea por la que se confunde con el estado o el pueblo es del siglo XVIII.

Hugo Chá�vez ha se�alado que ha llegado "la hora de la victoria definitiva" para la "revoluci�ón" que dirige y exigi�ó a sus seguidores que aprobasen de forma "contundente" la enmienda constitucional. Entre gritos ha dicho que "el domingo se sabr�á si Hugo Chá�vez se va o Hugo Chá�vez no se va. De ustedes es la palabra, de ustedes es la decisió�n soberana". Sólo que la soberanía no reside en el pueblo, sino en él, porque él es el pueblo, y no creo que le sentaría muy bien perder este referendum.

Al más puro estilo populista, Ch�ávez exclamó que "el domingo desde las tres de la mañ�ana estará� en cada mesa electoral esperando por ti, esperando por ti mujer, esperando por ti hombre, esperando por ti joven". Y continu�ó: "Para que ustedes hagan conmigo lo que ustedes quieran, porque yo no soy Ch�vez, yo soy un pueblo, yo no me pertenezco, yo le pertenezco al pueblo de Venezuela, mi vida no es mí�a, yo la viv�í ya, mi vida es de ustedes, hagan con ella lo que ustedes quieran".

Chávez parece sentirse seguro de su éxito. De prosperar su enmienda, Chá�vez quedar�ía habilitado para presentarse en el 2012 al cargo presidencial –que ejerce desde 1999– lo que bajo las actuales normas constitucionales es imposible, porque se limita a una sola la posibilidad de repetir en un cargo electo por voto popular. "Yo estoy listo para gobernar los cuatro a�ños que me quedan y para gobernar los seis subsiguientes (...) para que continuemos creando la Venezuela socialista", declar�ó. Evidentemente, al calificar a Venezuela de socialista ya no queda opción contraria. Se le priva al pueblo de su derecho de decidir y de elegir a otras opciones políticas.

Lo que parece olvidar Chávez es que hasta ahora ninguna dictadura se ha podido eternizar por muchos plebiscitos que haya celebrado para aparentar una voluntad popular abrumadora a su favor. Dudo mucho de que estos comicios serán limpios y espero que la mayoría de los votantes tenga visión suficiente para saber que debe decir no a las pretensiones de Chávez. La expulsión rocambolesca de Luis Herrero es un ejemplo ilustrativo de ello.

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