sábado, 14 de marzo de 2009

Teatro clásico en Alcorcón: Hamlet

Anoche fui a ver Hamlet, con Juan Diego Botto de director, dramaturgo y actor principal en el papel de Hamlet. La presentación tuvo lugar en el Teatro Buero Vallejo de Alcorcón (Madrid). En conjunto ha sido una experiencia buena, pues me gusta que las obras clásicas se representen en su forma clásica y no creando algo moderno, distinto y completamente ajeno a la historia original sacada de su contexto histórico.

El diseño escénico, aunque austero, es logrado, a parte de que habitualmente las obras de Shakespeare no suelen tener mucha decoración, siendo más importante el contenido de la actuación.

Los únicos fallos fueron la acústica, que posiblemente se deba más a
que el teatro tiene una acústica mala que a las voces algo débiles de los actores; esa era, al menos, la impresión desde el palco de la primera planta, que permite, en cambio, una visión perfecta del escenario, así como la manía del director de actuar en medio de la sala, lo que hizo imposible ver desde el palco, algo que se debería haber previsto, pues los espectadores tienen derecho a poder seguir toda la obra sobre el escenario, que en este teatro es bastante grande como para no tener que abandonarlo.

Con esta obra, Juan Diego Botto ha visto cumplido su sueño de protagonizar y dirigir 'Hamlet' de Shakespeare, en una producción del Centro de Nuevos Creadores que del 4 de diciembre al 4 de enero se presentaba en el Teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional.

Así lo afirmó el actor y director, quien recordó que lleva desde los 15 años, cuando leyó por primera vez esta obra, "obsesionado" con interpretarla, algo que parece pasara a muchos actores de teatro. A ello se añade la "responsabilidad" de la dirección. Aunar ambos compromisos ha sido para él una experiencia "extenuante", un "reto gigantesco" del que, eso sí, ha "disfrutado cada paso", confesó. Desde luego se nota que Juan Diego Botto disfruta con esta obra, la interpreta con ilusión.

Para el actor y director 'Hamlet' es "un texto infinito" que admite numerosas e "inabarcables" lecturas de las que siempre se puede sacar "algo nuevo".

En esta ocasión, Juan Diego Botto lo tenía claro. Había tres objetivos que debían centrar la función: "El poder, la familia y la justicia postergada", explicó. Lo que este equipo artístico pretendió desde el principio era conseguir "un mayor dinamismo, resaltar el sentido del humor que hay en la obra y lograr que conmueva y entretenga al público", añadió.

Por su parte, Ortiz de Gondra optó en esta adaptación por recuperar la primera traducción al castellano de esta obra realizada por Leandro Fernández de Moratín y tomar en cuenta el estudio de Salvador de Madariaga sobre Hamlet y Ofelia "en el que no se muestra a un príncipe romántico y melancólico y a una damisela lánguida sino a dos jóvenes consumidos por la pasión", dijo el dramaturgo.

Las cuatro horas que dura esta función, que tiene en su puesta en escena una "resonancia decimonónica", han quedado reducidas aquí a una hora cincuenta minutos en la que se podrá escuchar aquella famosa frase del 'ser o no ser' y que cuenta con una puesta en escena "sencilla", un "espacio despojado", con un juego de gasas que sitúa la acción en los lugares ideados por el autor. Los palcos y el patio de butacas se unen convirtiendo todo el teatro en un espacio escénico.

Para José Coronado, una de las virtudes de esta producción es haber hecho de esta famosa obra "un cuento entendible para todas las edades que el público vive de forma maravillosa". El actor resaltó el "amor al teatro" y el "conocimiento profundo de la obra" que tiene Juan Diego Botto y que ha permitido al equipo "confiar" en él. Asimismo, Coronado hizo hincapié en la "apuesta basada en el actor" que ha realizado el director y defendió el teatro, a diferencia del cine o la televisión, por ser el lugar "donde está la verdad absoluta, sin interrupciones".

Botto dijo haber intentado no verse influido por las numerosas versiones teatrales y cinematográficas que ha visto de 'Hamlet' y centrarse únicamente en el "excepcional elenco y en la magnífica versión" que tenía en sus manos.

Asimismo, aseguró que desde su estreno en el Festival de Almagro y después de la gira realizada, 'Hamlet' ha ido creciendo y modificándose "porque es un montaje que está vivo" -apuntó-. Por eso, en Madrid, el final que verá el público será "algo diferente", "más poético", avanzó.

Después de esta experiencia "a lo grande" en la dirección teatral, el también actor confesó que lo que necesita ahora es "descansar". "Un espectáculo de esta envergadura requiere tomar muchas decisiones y tener respuesta para todo el mundo", explicó. Aunque no descarta volver a ello, Juan Diego Botto aseguró que con lo que más disfruta es con su trabajo como actor.

No faltaron las dos escenas archiconocidas de Hamlet: Ser o no ser, esa es la cuestión y el monólogo con la calavera, la que arrancó los aplausos del público.

En esta ocasión, el reparto ha sido el siguiente:

Hamlet. JUAN DIEGO BOTTO

Claudio: LUIS HOSTALOT

Ofelia: RAQUEL MIRÓN

Gertrudis: NIEVE DE MEDINA

Polonio: VICENTE GISBERT

Laertes / Cómico 2º: JUAN CARLOS VELLIDO

Horacio: EMILIO BUALE

Rosencrantz / Cortesano 2º / sacerdote: JOSÉ BURGOS

Guildenstern / Cortesano 3º / Fortimbras: JOAQUÍN TEJADA

Sepulturero / Cómico 1º / Cortesano 1º: FÉLIX CUBERO

Voltiman: PACO LÓPEZ

Marcelo / Osric / Cómico 4º: MARCOS GARA

Reinaldo / Soldado 1º / Cómico 3º: ERNESTO ARANGO

Interpretación de la proyección del espectro del difunto Rey: JORDI DAUDER

Dramaturgia: BORJA ORTIZ DE GONDRA y JUAN DIEGO BOTTO

Dirección: JUAN DIEGO BOTTO

2 comentarios:

Pfunes dijo...

Después del descorazonador panorama que planteabas en tus entradas sobre el teatro en Alemania, esta me ha parecido mucho más amable e ilusionada con lo que se hace en el teatro.

Las recreaciones históricas siempre gustan. Yo creo que el problema no es tanto la forma sino el contenido que se les da. Particularmente curioso me resulta cuando, comentando óperas de Händel o Vivaldi (que en su época eran poco menos que productos de ocio para la sociedad, a veces producidos "como churros" -con todo el respeto- a partir de un ingenioso reciclaje de partituras), muchos se empeñen en ver a los personajes como "anticapitalistas", "antiglobalizadores"... en un intento de entender la historia del mundo a partir de una ideología que apenas acaba de despuntar...

A pesar de que me gustan más las puestas en escena "de época", procurando ser lo más fidedignas a las representaciones originales (como pueden ser por ejemplo las óperas de Jordi Savall), también le reconozco cierto encanto a las escenografías eminentemente abstractas.

Un saludo.

Atreides dijo...

Creo que el arte consiste -también- en saber recrear ambientes de época con lenguajes de época y saber transmitir al público de hoy cómo se hablaba, pensaba y actuaba en otros siglos. Para eso voy al teatro: para sumergirme en un mundo pasado, por ejemplo, y entender mejor la historia y las bases de nuestra sociedad. Eso no quita que me pueda gustar el teatro moderno, siempre que no sea una recreación ficticia de una obra clásica, lo que no es otra cosa que falta de imaginación y carencia de faculñtades artísticas. Las dos obras modernas que describí (Salvando el mundo y A pesar de conocerte) fueron de altísimo nivel y creaciones nuevas. Pero lo quen hacen muchos directores es destrozar obras clásicas hasta dejarlas irreconocibles.
Me gustó el Hamlet de Botto. Es una obra densa y complicada, pero creo que ha conseguido mantener la esencia de la misma al reducirla a 1 hora 50 minutos, y se le notaba contento con su resultado. Me gusta ver que un actor disfrute con lo que hace, aunque no sea perfecto, pues Botto es novel en el teatro y posiblemente tenga aún carencias. No es lo mismo grabar una película que representar una obra de un tirón. Un actor de teatro siempre valdrá más que uno de cine por eso mismo.