viernes, 11 de septiembre de 2009

Chávez, el colaboracionista ZP y el Rey sin afeitar

Se podría decir que las pintas que lleva S.M. el Rey estos días se corresponden con la imagen cada vez más deplorable de un país convertido en república bananera. En lugar de reunirse con mandatarios de países que podrían ayudar a solucionar la crisis económica, el jefe del gobierno y el jefe del estado se codean con dictadores, y dictadorzuelos, mientras la economía nacional está a la deriva por la incapacidad de nuestros gobernantes de elaborar un programa económico sólido para reanimar los mercados no dependientes del ladrillo.

Es muy lamentable que nuestro augusto Rey se digne a recibir a quien insulta constantemente a Él y a España y que acusa a nuestro país una y otra vez de perseguir una política colonialista, cuando esa política de que habla ya dejó se existir a mediados del siglo XIX.

Es inconcebible que se reciba a un dictador que ha acabado con la democracia en Venezuela y en algunos países más de la región y que recientemente dispuso el cierre de unas doscientas emisoras de radio y una televisión privada en Venezuela, limitando de forma cada vez más contundente la libertad de expresión.


Es igualmente inconcebible que se reciba a un dictador que interfiere en la soberanía de otros países con el fin de consolidar el poder a sus vasallos títeres que se saltan las Constitucuiones de sus respectivos países para asegurarse su poder a largo plazo al estilo empleado en Venezuela por el Stalin de la selva amazónica.


Es absolutamente intolerable que un jefe de gobierno como el español, enfermizamente abducido por el morbo político de los regímenes procastristas de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Argentina,
todos ellos en la ruina más absoluta, la misma a la que nos quiere llevar Zapatero, reciba a un dictador sudamericano y prohíba cualquier manifestación contra su régimen en las calles de Madrid, capital de un país de la Europa Occidental, presumiblemente democrático y libre, alegando razones puramente burocráticas y arbitarias.

Es lamentable que un comercio como la Casa del Libro reciba a un dictador y vilipendiador de la libertad de expresión para dar conferencias de prensa en sus locales (seguramente dejaré de comprar libros en dicho establecimiento).


Si todavía puede ser comprensible, por las condiciones mentales y psíquicas de nuestro jefe de gobierno, que se dé abrazos con un dictador sanguinario, no lo es tanto que el Jefe de Estado haga lo mismo. Según el mismo Chávez de trata de una escala de trabajo, de una visita informal, y el rey habría hecho mejor en no recibirle para significarle que sus modos y sus salidas de tono no son la mejor manera de abrirse puertas. Y como el mismo dictador Chávez dice, no necesita a España para abrirse puertas en Europa. Pues que se vaya a tomar aire.


Muy mal, Majestad, requetemal. Un Rey con grandeza no se rebaja a recibir a un dictador que restringe libertades y que expropia a españoles y empresas españolas en Venezuela para reírle las gracias. Ante todo está el honor tanto del Rey y de la Corona como de España entera. Al menos deberíamos poder confiar en Vuestro buen hacer, Majestad, pero preferís hacer manitas con un personaje que no para de reunirse con todos los enemigos de las democracias occidentales.

Pasado mañana llegará Evo Morales, otro impresentable. Vaya imagen que está dando España. España está a la deriva, cada día más, igual que en 1898. Los políticos siguen en las mismas, nunca aprenderán.

2 comentarios:

Martha Colmenares dijo...

Pues ya veo que Zapatero y el Rey, han tenido su húesped ilustre.
Voy a enlazar la entrada.
Abrazos

Republica Rojigualda dijo...

Pues aunque parezca que España vive en una II restauración, con oligarquías y caciquismos, una constitución maltrecha, regeneracionistas y demás, no creo que estemos como en 1898. Yo diría que más bien estamos como en 1808, con la diferencia de que esta vez el pueblo no se levanta en armas. Lo que está haciendo el rey se parece bastante a lo que hicieron Carlos IV y Fernando VII en Bayona.