martes, 29 de septiembre de 2009

Pablo Molina: 'La discreta elegancia de lo gótico'


"Esta reticencia presidencial a que el pueblo contemple la imagen de sus hijas es, además, algo difícil de entender, pues se trata de dos criaturas preciosas, muy saludables y vestidas de un elegante negro riguroso, como su mamá."
LD. Como a Sonsoles no le gusta que su marido pernocte fuera del hogar más de lo necesario, cuando el presidente hace un viaje trasatlántico la cosa se complica, porque no hay tiempo material para cruzar el océano dos veces y llegar a La Moncloa a tiempo de ver en familia el programa del Wyoming. Ese ha debido ser uno de los motivos que han llevado a Zapatero a tomar la decisión de viajar con su esposa e hijas a los Estados Unidos de Norteamérica. Eso y el conocer a los Obama, otra familia encantadora y casi tan progresista como la de nuestro presidente.
Pero como nada es perfecto, sobre todo cuando los periodistas andan de por medio, el viaje ha originado una cierta polémica a cuenta de la foto oficial que Zapatero, su mujer y sus hijas, se hicieron con la familia presidencial norteamericana, documento que el presidente del Gobierno se ha empeñado en hurtar "a la ciudadanía". El tratar de impedir que una imagen obtenida en un acto público se difunda es casi tan necio como intentar que la revista con una caricatura de los príncipes no llegue a los quioscos, porque en uno y otro caso la divulgación masiva está garantizada.
Esta reticencia presidencial a que el pueblo contemple la imagen de sus hijas es, además, algo difícil de entender, pues se trata de dos criaturas preciosas, muy saludables y vestidas de un elegante negro riguroso, como su mamá, que es lo más apropiado para que dos niñas acudan a un acto público celebrado a las diez de la mañana. Lamentablemente faltan en la foto las hijas de Obama, las encantadoras Sasha y Malia, que en contra de la especie extendida por algunos internautas desvergonzados no estaban escondidas en un armario presas del pavor, sino asistiendo a clase como Dios manda.
La estética gótica que las dos niñas exhiben es, por otra parte, bastante común entre los adolescentes, especialmente si disfrutan de una rica vida interior, cierto compromiso político y además son fans de algún grupo de rock como Mägo de Oz, uno de cuyos integrantes manifestó su sorpresa cuando, en una visita a La Moncloa, la hija menor de Zapatero se le sentó en las rodillas y le confesó que la canción del grupo que más le gustaba era "Polla dura no cree en Dios". Eso la pequeña. La mayor, por su parte, podrá abortar a partir de este mes de diciembre sin contárselo a Sonsoles. Vamos, que no parecen niñas a las que haya que mantener en una urna de cristal a salvo de los peligros mundanos. Al contrario, por lo visto hasta ahora, son dos jóvenes llamadas a dar muchos momentos de gloria a la nación española. Exactamente como su padre.
Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.
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