jueves, 1 de octubre de 2009

Madrid 2016: Entrevista al Alcalde de Madrid

Entrevista de EL MUNDO al Alcalde de Madrid

Gallardón: 'Vamos a ganar por un estrecho margen'

FERNANDO MAS (COPENHAGUE)
El alcalde de Madrid, en un muelle de la ciudad de Copenhague. | EL MUNDO
El alcalde de Madrid, en un muelle de la ciudad de Copenhague. | EL MUNDO
La cita se produce justo 48 horas antes de que el presidente del Comité Internacional Olímpico (CIO), Jacques Rogge, anuncie en Copenhague qué ciudad organizará los Juegos Olímpicos de 2016. "Ha empezado la cuenta atrás", dice el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, en el lobby del hotel Marriott de Copenhague. Un lugar donde se hace eso, lobby: gestionar voluntades para conseguir los Juegos que se celebrarán dentro de siete años.
Pregunta.- ¿Qué cuentas tiene en la cabeza?
Respuesta.- No hago cuentas, es un ejercicio de especulación arbitrario. En estos momentos, el primer voto de los 96 delegados -hay 9 ó 10 que no pueden ejercerlo por pertenecer a países con ciudades inmersas en la batalla- está decidido. Las variables llegan en el segundo voto.
P.- ¿Y en esa primera votación…?
R.- Tenemos una sólida base para estar en la segunda y en la tercera, que es la final.
De inmediato se para, piensa y responde con claridad: "Llegaremos a la final y, esa final, probablemente por un margen muy estrecho de votos, la ganará Madrid".
P.- ¿Cuál será el rival?
R.- Lo tengo en la cabeza, pero no lo diré. Nunca hemos menospreciado a los rivales.
Nada que ver este Alberto Ruiz-Gallardón con el que llegó a Singapur sin saber acaso nada de cómo se cocinaba el triunfo de la candidatura. Ahora conoce a todos los miembros CIO, los ha visto más de una vez y ha conseguido que algunos pasen a su lado y lo saluden.
P.- Esto se ha convertido en una carrera de jefes de Estado. Parece que es lo único importante. El Rey, Barack Obama, Lula da Silva…
R.- Siempre supimos que podría ser así. No podemos protestar porque los primeros que anunciamos que vendría el Rey fuimos nosotros. Esto demuestra la importancia que tienen para una ciudad y para un país unos Juegos Olímpicos.
P.- ¿Pero todo se reduce a un enfrentamiento entre Obama y el Rey?
R.- Yo agradezco al Rey no sólo su intervención ante los miembros CIO, sino algo más importante: que él, junto a la Reina y Rodríguez Zapatero, verán a más de 40 miembros CIO –hay 106- en dos días. El Rey ha optado por el modelo Blair, no por el modelo Chirac. Es más eficaz hablar cara a cara con los miembros CIO que hacerlo ante todo el plenario.
P.- ¿Puede modificar la intervención de los líderes de cada país el voto?
R.- Puede modificar el segundo voto… y tener una gran significación en la tercera (y última) ronda.
Hace cuatro años en Singapur el primer ministro británico se reunió durante unas horas con los delegados con derecho a voto. No se le vio. Habló con ellos y se marchó. El presidente francés Jacques Chirac no recibió a ninguno y se dirigió al plenario ofreciendo París como sede de los Juegos, no pidiéndolos. Madrid aprendió de aquello. También de que la conquista del segundo voto, del voto de los delegados que ven cómo su primera opción es eliminada, es vital. Cuatro años atrás Madrid obtuvo en la segunda votación 32 apoyos. Eliminó a Nueva York. Cuando esperaba contar con 37 en la tercera, se dio con la realidad de un trabajo mal hecho: sólo 31 votos. Ni uno de Estados Unidos.
"Sin duda es una de las lecciones que hemos aprendido. Cuando un miembro del CIO ve que, pese a decirnos que no nos va a votar, insistimos en explicarle nuestro proyecto. Cuando no abandonamos ese trabajo con ninguno de ellos, lo hacemos porque estamos seguros de que una vez que su primera opción caiga eliminada, Madrid será su siguiente alternativa", argumenta el alcalde.
P.- ¿No ha faltado a Madrid un Sebastian Coe (el atleta inglés que lideró la candidatura de Londres 2012)?
R.- No.
Su respuesta es rotunda y su apoyo a Mercedes Coghen, consejera delegada, contundente. "Ha hecho un trabajo formidable".
El alcalde mantiene que "una de las claves del desconcierto existente sobre el resultado de la votación es que de los 106 miembros CIO ninguno vive en España", y no se puede ver este proceso, proceso, por tanto, como unas elecciones.
P.- Usted decidió que Madrid se presentara como candidata para organizar los Juegos de 2016 poco después de la derrota de Singapur. Lo hizo después de hablar con el presidente del CIO…
R.- Fui a Lausana a verlo y tomé la decisión cuando me dijo que la rotación de continentes no era un factor determinante.
Lo es, se le dice. "No, no lo es y por eso nosotros no insistiremos sobre ello en nuestra presentación. Lo harán nuestros rivales".
P.- ¿Se siente engañado por Jacques Rogge?
R.- No.
P.- ¿No es un sistema de elección perverso, donde las relaciones personales cuentan más que un proyecto objetivo, que se puede valorar?
R.- Sabíamos que era así. Cuando empezamos la carrera eran las reglas del juego y las hemos aceptado.
P.- Ya, pero jugárselo todo a la palabra de una delegada, ¿es fiable?
R.- ¿Hay otra forma distinta de trabajar? ¿Hay otro método? No.
Los vientos soplan a favor de Río, considerada la "candidatura emocional" por los expertos. Ha emergido en el último año como la favorita, pese a las pegas a su proyecto. Pero Madrid, que mantiene el fair play, considera que desde el CIO no se ha beneficiado a la ciudad brasileña. "Puede haber cuestiones emocionales que lleven a votar a una ciudad frente a otra, pero en cuanto ese factor desaparezca, porque su opción ha sido eliminada, la alternativa racional es Madrid. Y yo espero que se impongan las razones".
P.- Usted siempre dice que los Juegos cambiarían Madrid. Y a los madrileños. ¿A usted lo cambiará el resultado del viernes? ¿Cambiará el rumbo de su vida?
R.- Yo cumpliré y estaré vinculado con la candidatura.
P.- ¿Desde dónde?
R.- Si el CIO nos da su confianza, tendremos que estar a la altura y responder a esa confianza.
Bien, no quiere hablar de su futuro. Lo elude. Sólo recuerda que todo lo que se dice sobre él ante una posible derrota se debe a que "la gente no lee las hemerotecas. Esto me hace mucha gracia". La explicación es relativamente sencilla: si pierde, sabe que no puede decir adiós a la Alcaldía. Sería una huida. Si gana… ése es otro cantar.
P.- ¿Y ante la derrota?
R.- Vamos a la cita del viernes a ganar. Nuestra opción no supone perder porque nada perdemos.
P.- Perdón pero suena a que está preparando el terreno.
R.- No, no tenemos nada que perder. O ganamos o nos quedamos como estamos, pero no perdemos.
Fuente: El Mundo

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