viernes, 27 de noviembre de 2009

Trigésimo cuarto aniversario de la Coronación

En el trigésimo cuarto aniversario de la consagración de la Corona, celebrada cinco días después de la Proclamción de Don Juan Carlos de Borbón como Rey de España tras el fallecimiento del dictador General Franco, parece oportuno hacer unas breves consideraciones sobre lo que significa hoy en día este rito religioso.

A lo largo de estos treinta y cuatro años, la religión católica ha sufrido un serio deterioro, igual que muchos de los valores tradicionales de la sociedad española.


Hasta ahora, todas las Monarquías europeas -a excepción de la albana- estaban estrechamente unidas a la fe cristiana, las del centro-sur y del sur de Europa a la Iglesia Católica, las del centro-norte y norte de Europa a la Iglesia Luterana o la Iglesia Anglicana, y las del este y sureste de Europa a la Iglesia Ortodoxa. Pero todas ellas tienen en común su pertenencia a la fe cristiana, y como en el caso de Gran Bretaña la Corona es igualmente cabeza de la iglesia.


Se trata de una tradición heredada de la temprana Edad Media, en realidad de los últimos tiempos del Imperio Romano ya cristianizado. Simbólicamente, aún hoy los Monarcas están sometidos -voluntariamente- a sus respectivas iglesias, lo que justifica las ceremonias de Coronación o Consagración de la Corona por el sumo sacerdote de cada país durante una misa especial celebrada a tal fin.


Aunque hoy en día nos pueda parecer anacrónico un acto solemne heredado de tiempos de la supremacía de la Iglesia Católica sobre el poder terrenal de los gobiernos absolutistas presididos por los Reyes, por medio del cual la Iglesia "legalizaba" el poder real y le infundía la gracia del espíritu santo (la Corona suele simbolizar esta unión entre el Rey y Dios al abrirse hacia el cielo para recibir al espíritu santo), conviene realzar los valores tradicionales de la Monarquía con profundas raíces cristianas. En nuestro caso, en España se sustituyó la Coronación por la Consagración de la Corona al quedar suprimido el acto de la Coronación física en tiempos de Carlos III, lo que hizo al Rey más terrenal y menos sometido a la Iglesia.

Sin embargo, la misma Monarquía parece creer cada vez menos en los valores que representa. Frecuentemente se nos recalca en los medios la "normalidad" de la vida de los integrantes de la Familia Real y su "igualdad" de su condición con el resto de los ciudadanos. Esa idea igualitaria en sí resulta cuanto menos irreal y absurda, pues no todos somos iguales ni podemos ser igualados. Se confunde la idea de la igualdad en derechos y oportunidades con el igualitarismo. No todos los trabajos pueden ser considerados iguales a efectos de productividad y salarios, y tampoco todos los ciudadanos pueden llegar a tener la misma situación social por su sola condición de ciudadanos. Somos iguales en derechos, pero no en privilegios ni en el estatus que podamos alcanzar en virtud del esfuerzo personal o de las circunstancias sociales, económicas o políticas.
Esa igualdad se da, en realidad, sólo en cuanto a la situación legal básica, pero incluso en lo que respecta a la aplicación de leyes, los altos cargos del estado están sometidos a muchas más disposiciones legales que el ciudadano corriente y gozan, por otra parte, de ciertas ventajas, incluso de inmunidad, aunque en este aspecto ya ha habido cambios en el pasado, pero aún así es necesaria la anulación de la inmunidad por el parlamento.

En este sentido, la máxima representación del estado, que en nuestro caso es la del Rey y la Familia Real, no es igual a todos los demás ciudadanos, ya que el Rey y su Real Familia son los primeros ciudadanos del país por su posición y su importancia.


Los Reyes representan, asimismo, el lazo con la historia del país en la que se funda su legitimidad dinástica (han sido pocas las Monarquías electivas y éstas han tenido una duración limitada). Sólo la trayectoria histórica de cada dinastía justifica el carácter hereditario de su acceso a la Corona y garantiza la adhesión del pueblo y su identificación con el Rey. La encarnación del estado en la figura del Rey y, por consiguiente, en la de la Familia Real es lo que hace visible y humano al estado representado en forma de símbolos, ceremonias y una serie de funciones que acompañan las actividades públicas de la Corona y que difícilmente puede alcanzar una república representativa como, por ejemplo, Alemania o Italia.

En este sentido, la Consagración de la Corona tras la Proclamación del Rey debe ser vista como un enaltecimiento de los altos valores de la Monarquía que siempre deberían seguir presentes en la vida política del país y que tan acertadamente recalcó Su Majestad el Rey en su discurso de la proclamación.


Discurso de la Proclamación de S.M. el Rey
Homilía de la coronación del Cardenal Tarancón

domingo, 22 de noviembre de 2009

Trigésimo cuarto aniversario de la Proclamación de S.M. el Rey

Es fácil, desde la distancia, criticar lo que se hizo mal en aquellos momentos tan delicados. La situación en España era más que compleja al fallecer el General Franco y con él todo su régimen autoritario. Su Majestad el Rey hizo una gran labor, y quizás por las presiones de todos los grupos implicados en el cambio político, no tuvo otra alternativa. Aún así, no está de más analizar algunos puntos con una visión crítica.


Hoy hace treinta y cuatro años de la proclamación de Su Majestad el Rey. Lejos quedan los años de cambio y transformación en España que dieron tanto impulso a una sociedad renovada. Lejos quedan también los años del consenso y del espíritu democrático.

Felices fueron los años en los que S.M. el Rey aún pintaba algo, porque durante los primeros años posteriores a la muerte del General Franco todo el poder estaba en manos del Rey, y el Rey supo administrar bien el legado recibido del régimen anterior, pues entregó el poder al pueblo, o para ser más exactos: a los representantes del pueblo.


Y hemos aquí el problema de las democracias actuales en Europa: Por mucho que nos cuenten la historia de que todo el poder emana del pueblo y la soberanía reside en el pueblo, la realidad es muy diferente.


El pueblo -sea en España o en otros países europeos pertenecientes a la Unión Europea- tiene muy poco poder al estar privado casi por completo de la facultad de intervenir directamente en las decisiones políticas de envergadura. Salvo raras excepciones, pues sólo en Suiza se practica desde hace siglos esa democracia directa mediante un gran número de plebiscitos al año sobre cuestiones muy diversas y que en algunos cantones pequeños aún se celebran en la plaza mayor de la capital cantonal.


S.M. el Rey fue demasiado generoso a la hora de entregar el poder a los representantes del pueblo. Debería haber previsto muchos más mecanisos que garanticen la independencia de los cuatro poderes del estado entre sí: Jefatura del Estado, Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial.

A lo largo de este año ha quedado demostrado -nuevamente- de una forma apabullante que no existe tal división de poderes. Acabar con ella desde siempre ha sido objetivo primordial de los socialistas, pues muchos recordamos la célebre frase de Alfonso Guerra de que "Montesquieu ha muerto". Y fue precisamente Montsquieu quien creó la idea de la división de poderes para garantizar el buen funcionamiento del estado.


Los principales problemas políticos actuales -en lo que se refiere a las instituciones del estado- es la corrupción. Esa corrupción es tanto económica como moral. Destacan dos jueces, cuya labor al frente de sus respectivos tribunales parece todo menos honrada e imparcial: Garzón por un lado y la presidente del Tribunal Constitucional por el otro.


El primero haciendo lo que presuntamente conviene al gobierno socialista, con connivencias rarísimas como aquella cacería con el ex ministro Bermejo y el jefe de la policía judicial, así como una fiscal de peso en el asunto Gürtel. A ello se añaden corruptelas varias como el presunto el cobro no declarado de "becas" de un banco privado y honorarios durante su excedencia en Estados Unidos o decisiones procedimentales más que dudosas. No es que en muchos casos le falte razón al juez para proceder contra determinados grupos de corrupción organizada, pero ¿qué credibilidad tiene un juez que no es moralmente ejemplar y que deja a la vista cada dos por tres que parece actuar más movido por intereses partidistas que por amor a la justicia?


La segunda, como se ha sabido estos días, no sólo parece tener una estupenda relación con los nacionalistas catalanes, sino también con el entorno de ETA. ¡Una presidente del Tribunal Constitucional! Esta claro que es la persona menos indicada para dirigir tan alto tribunal.


Si pensamos que la Justicia se administra en nombre de S.M. el Rey, ante tanto desvarío me pregunto ¿qué es lo que hace el Rey para que no ensucien su nombre? Porque ensuciar el nombre del Rey es ensuciar el nombre de España. Y aunque no tenga ya ningún poder real para intervenir en el funcionamiento de la Justicia, al menos podría llamar la atención sobre el grado de inmoralidad con que se administra en su nombre la Justicia.


La Justicia es el mejor ejemplo de lo mal que se hicieron las cosas en 1978 al redactar la Constitución. La Constitución en sí no es mala, pero deja demasiado margen para la interpretación subjetiva, cuando sólo debe permitir una interpretación objetiva.

La Justicia tendría que haber quedado fuera de toda influencia de los partidos políticos evitando que los más altos puestos de la judicatura se nombrasen por el Congreso o directamente por el gobierno. ¿Cómo es posible que muchas actuaciones dependan de la voluntad del Fiscal General del Estado, un cargo político al servicio del gobierno de turno? ¿Cómo es posible que el Consejo General del Poder Judicial se divida en derecha e izquierda, igual que el Tribunal Constitucional, donde ya no cuenta lo que es o no constitucional, sino qué opinión tiene mayoría en el órgano de decisión. ¿Prevalece la Constitución o la capacidad interpretativa y de imaginación de los jueces que componen cada órgano? Por lo visto lo segundo.


Existen otros problemas aparte de la Justicia. El sistema electoral actual ha demostrado ser lo más alejado de la democracia participativa. Su sistema inflexible de listas cerradas y la contradictoria regulación de que los escaños obtenidos por listas cerradas pasen a ser propiedad de los diputados o concejales aún cuando decidan dejar el partido por cuya lista cerrada llegaron a ocupar su escaño, ha llevado a una situación esperpéntica en toda España. Se trapichea con los escaños y los votos de los tránsfugas, otros intentan montarse una existencia mientras dure el chollo para venderse luego al mejor postor, y nadie piensa en los votantes que confiaron su voto a un partido y su programa electoral, no directamente a las personas que salieron elegidas.


Este sistema tan imperfecto de elección de los representantes del pueblo, que administran la soberanía popular y el poder emanado del pueblo -en la mayoría de los casos de forma irresponsable y moralmente deplorable-, ha propiciado que se formen cada vez más redes de corrupción y se aprovechen cada vez más políticos para colocarse a sí mismos o a sus amigos y allegados en posiciones muy lucrativas, como por ejemplo la esposa del señor Montilla que acumula, al parecer, 15 cargos en diferentes administraciones locales.


¿Y qué dice S.M. el Rey a todo esto? ¡NADA! No bastante con no haber previsto mecanismos eficaces para contrarrestar cualquier mal uso de la democracia, opta por no decir nada, algo que seguramente muchísimos españoles saludarían con entusiasmo. En lugar de eso recibe a dictadores y dictadorzuelos en la Zarzuela, aunque sólo estén de paso, y les ríe las gracias. En lugar de decirle al gobierno lo que hace mal, cae en el error de alabar al presidente del gobierno como alguien que sabe lo que hace.


Es curioso que S.M. el Rey esté más a gusto con gobiernos socialistas filorepublicanos, cuando son precisamente éstos los que relegan al Rey a un lugar menos que representativo. Actualmente tenemos una Jefatura del Estado tan poco vistosa en el mismo grado que es patético todo el gobierno, que no sabe muy bien qué hacer ante los problemas que se le acumulan.
Quizás sea uno de los aniversarios de la proclamación más anodinos de todos. Lo que era ilusión hace treinta y cuatro años ahora es -en el mejor de los casos- indiferencia. Desearía que dentro de un año la situación cambiare para mejor y que todos podamos gritar con alegría y entusiasmo:

¡VIVA EL REY!

Aún así digo: ¡Felicidades, Majestad, por el trigésimo cuarto aniversario de Vuestra Proclamación! ¡Dios Os guarde muchos años!

jueves, 19 de noviembre de 2009

La España orwelliana de ZP: La 'Stasi' de Rubalcaba

Alfredo Pérez Rubalcaba, por haber amenazado supuestamente al diputado popular Carlos Floriano cuando le ha advertido a la salida del Pleno del Congreso de que "escucho todo lo que dices y veo todo lo que haces".


No sorprende para nada el asunto de Sitel. Todo gobierno socialista tiene por objetivo el totalitarismo y usa todos los medios a su alcance para lograrlo. Al fin y al cabo, socialistas y comunistas siempre son bolcheviques y sólo se diferencias en la manera de trabajar por el fin común.

Sobre Sitel llegamos a tener conocimiento con las filtraciones a ciertos medios de comunicación de conversaciones interceptadas en la investigación del caso Gürtel. En cierto modo, los peperos corruptos de la Sierra Noroeste de Madrid cayeron en una trampa previamente cavada en 2001 por el el gobierno de Aznar, solicitó esta nueva herramienta de espionaje con el fin de combatir mejor la delincuencia. Sim embargo, la puesta en marcha del sistema de escuchas desarrollado por Ericsson (sí, sí, los de los móviles) fue paralizada al encontrar importantes deficiencias en el control de su funcionamiento. Pero lo que es un buen bolchevique, no se asusta con estas tonterías legales: Con Zapatero al frente del ejecutivo, el sistema se puso en marcha sin tener regulación alguna, pues ya lo dijo el gran líder colectivista del PSOE, Pablo Iglesias:


Con Sitel, el estado orwelliano está un paso importante más cerca.


Mientras que Madame Plissé afirma que “El sistema no es ilegal”, lo quie no se nos dice es que su uso en manos de un gobierno y un Ministro del Interior tan poco fiable como Rubalcaba, posiblemente capaz de cualquier atrocidad (¿quién en su sano juicio brinda por la victoria del PSOE en la noche del 11 M?) es un arma peligrosa. Según manifestaciones a EL IMPARCIAL del profesor de Derecho Constitucional de la UNED Lucrecio Rebollo, “todos los mecanismos tecnológicos empleados son neutros. Dependen del uso que se haga con ellos”. Como muy bien explica, el problema surge, porque esta herramienta posibilita actuaciones ilegales, “al igual que un ordenador”, precisa el profesor. Por ello, añade, “no se puede imputar delitos a la herramienta, sino a las personas que hagan un mal uso de ella”.


Al final acabaremos como en la extinta Alemania comunista dominada por la Stasi (Seguridad del Estado), que espiaba a todos sus ciudadanos y creaba incontables expedientes con información facilitada por los chivatos, los espías y casi cada segundo ciudadano. Un estado que tenía la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Parece cada día más obvio cuál es el ejemplo a seguir para Zapatero.


Noticia basada en El Imparcial

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La España esperpéntica de ZP: Martes de Carnaval

Como ya comenté en algunas otras entradas de este blog, la España del esperpento de 1898 no se diferencia mucho de la España de hoy, sólo cambia el contexto. La incapacidad del gobierno de gestionar crisis es la misma que la del gobierno de finales del siglo XIX.


No es que haya llegado ya la época de los carnavales, pero con este gobierno no estoy muy seguro de ello. Tampoco hace falta que el gabinete de Zapatero se disfrace, sus miembros y miembras son lo suficientemente frikis como para no necesitar disfraces.

El martes, después de que José Luis Rodríguez Zapatero anunciase la liberación del Alakrana, el atunero dejó Haradhere hacia las islas Seychelles, donde se espera que llegue durante la noche del jueves al viernes. Y hemos aquí una parte del escenario carnavalesco: la fiesta para celebrar el rescate obtenido de nuestro gobierno de ineptos.

En su comparecencia, como es lógico, Zapatero no quiso confirmar el pago del rescate y se limitó a decir que el Gobierno "ha hecho lo que tenía que hacer, trabajando dentro de la legalidad y cooperando con el armador y con todas las familias". Y para disimular el desaguisado, añadi´ço que "lo más importante es que los marineros van a estar con nosotros". Por una parte, este gobierno no ha hecho nunca en estos cinco años y medio de su mala gestión del país lo que debía haber hecho. En el caso concreto es hasta dudoso que esto se haya hecho dentro de la legalidad y con la cooperación necesaria. ENtre otras cosas, estos días pasados hemos podido saber que la piratería es un negocio redondo para bufetes de abogados londinenses especializados en el asunto, y pagar rescates no es considerado legal. En España se ha condenado a empresarios que pagaron rescates a ETA para salvar la vida, ¿quién juzgará al gobierno por hacer lo mismo?

Por su parte, los vecinos de Haradhere sí confirman el rescate. "Los tipos han hecho un buen trabajo embolsándose cuatro millones de dólares por el navío español. Los españoles forman parte de las naciones que más han robado los recursos marinos de los somalíes", ha dicho Ahmed Sheikh Mohamud, de 65 años, retomando las habituales acusaciones de pesca ilegal en aguas somalíes. Bueno, pues visto así, se podría considerar el pago como ayuda al desarrollo y pagos de reparación.

Para Haradhere el rescate supone una lluvia de dinero. Los comerciantes celebraban el éxito de los piratas locales: "Dos de los piratas se llevaron mercancías por valor de 1.700 dólares de mi tienda y me han dicho que este viernes me iban a pagar 4.000 dólares, para que desarrolle mi actividad. Son generosos y merecen mi admiración", afirmaba un vendedor bajo el anonimato. Parece que ha nacido un nuevo Robín Hood.

Y para que la fiesta no quede en poca cosa, hizo la ronda el 'khat', una planta estimulante muy apreciada por los somalíes, cuyo precio se ha disparado mientras los hombres de negocios se aprovechaban de los nuevos ricos para venderles coches todoterreno.

"Estoy orgulloso de ellos porque ni siquiera si trabajasen durante siglos ganarían todo este dinero", añade.

Por su parte, un joven de 22 años, Mohamed Dahir Abdullahi, explicaba que quería unirse a las bandas de piratas: "He aprendido a nadar y a disparar con armas de fuego. Soy candidato para este trabajo". Esto sí que es incentivar el empleo y las vocaciones. Lo que no consigue Zapatero en España, lo consigue en Somalia.

Otro habitante de Haradhere explicaba que los jefes tribales y las autoridades religiosas habían intentado en vano convencer a los piratas de que liberasen a los rehenes. "¿Quién les iba a pagar millones si no mantenían a los rehenes y el barco? Han perdido la cabeza. Los "defensores de las aguas somalíes" [los piratas] tienen razón".

Y mientras, en España, el gobierno estuvo mintiendo y dando explicaciones poco creíbles. Nada de transparencia, sino engaño masivo. La incapacidad del gobierno para gestionar este asunto ha sido total y se ha limitado a pagar lo que fuera para sacar a los marineros como sea. Ha sido un Plan E más, con e de esperpento, y los intentos desesperados de Madame Plissé para explicar lo que no quieren explicar es lo que da el aire de carnaval a lo vivido el martes.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Segundo aniversario de Occidente a la Deriva

Occidente a la Deriva cumple hoy dos años de existencia.

Cuando empecé con este blog, era más que nada para no dejar caer en el vacío opiniones expresadas algunas veces sobre algunos temas. Pero al final, la cosa ha ido a más y se ha convertido casi en una adicción.

Siempre me ha gustado escribir. Y siempre me ha interesado la política. Así que este blog se ha convertido en mi medio de comunicación para opiniones sobre la política actual y algunos hechos históricos importantes, principalmente referidas a España, pero también a otros países de Europa y del mundo.

Pero escribir en un blog y llenarlo de entradas no es una actividad trivial. También implica ser responsable y escribir con estilo y algún conocimiento de causa. Al mismo tiempo, los blogueros somos casi algo así como un símbolo de la libertad de opinar, de la libertad de expresión, y esa libertad la ejercemos sin limitaciones. El límite sólo puede definirse allí donde empieza la libertad de los demás a disfrutar de las mismas libertades. Es un principio liberal. Y yo me considero fundamentalmente liberal en el sentido puro de la idea.

Siempre ha habido y hay intentos de limitar esa libertad de expresión. A muchos políticos y gobernantes les molesta que exista gente que exprese libremente sus pensamientos y sus opiniones, muchas veces tan perjudiciales para aquellos que actúan sólo en su propio beneficio y en contra del interés general que encuentra su marco en la Constitución y el ordenamiento jurídico.

En estos dos años -como en años anteriores- no han faltado los intentos de limitar las libertades que ofrece hoy en día la red mundial de interconexión electrónica entre todos que tengan acceso a la red vía ordenador y quieran comunicarse. Pero a pesar de los intentos y de los usos indebidos -la libertad siempre implica la aparición de personas que violan las reglas más básicas de la convivencia- la libertad que se respira al poder comunicarse libremente con todo el mundo supone un gran avance social.

Los dos años de experiencia con mi blog han supuesto también un progreso para mi actividad de bloguero. Descubrir las mil maneras de impulsar la difusión de los contenidos y saber que existen ya muchos lectores habituales del blog es también una satisfacción. Con el tiempo, uno va perfeccionando su estilo, el diseño y los contenidos y puede observar que el blog alcanza mejores posiciones en algún que otro ranking de blogs como wikio, pasando en los últimos tres meses del 96 al 54 en política y subiendo unos 500 puestos en el general.

Al fin y al cabo, se escribe en un blog por amor al arte. Es un entretenimiento más satisfactorio que sentarse delante de un televisor, pasivamente, y a la vez contribuye a una mayor agilidad mental y el sentimiento de estar activo en un campo que permite relacionarse con otros blogueros, con los lectores o con participantes en debates, que a veces se desatan en algunos blogs discutiendo sobre temas de actualidad.

Escribir exige, además, mucha dedicación. Al principio uno no es consciente de la cantidad de tiempo que se tiene que invertir en la búsqueda de material para documentarse, para diseñar e ilustrar los artículos y para difundir los contenidos, actividades todas ellas que aportan un valor añadido, pues se aprende buscar, ser más eficiente a la hora de maquetar y crear un producto final atractivo e interesante.

La búsqueda también depende mucho de las motivaciones. A veces uno da con cosas curiosas o con blogs que se salen de lo habitual, con contenidos que animan a entrar en otras temáticas e interesarse por otros grupos de blogs. Porque Internet es un universo con muchos rincones recónditos.

Muchos blogueros principiantes se desaniman a los pocos meses, precisamente por el tiempo que pasan delante del ordenador y por no ver resultados inmediatos o no sentir satisfacción por lo creado. Sólo que una vez superadas esas enfermedades infantiles, el mundo de los blogs engancha y parece cada vez más interesante. Claro que a algunos no les emociona y dejan de dedicarse a ello. Es normal. No a todos nos gustan las mismas cosas.

Confío en no perder las ganas y seguir progresando con el blog. Temas no faltarán, tal como van el país y el mundo en general. Y espero que siga aumentando el círculo de asiduos lectores.

Occidente está a la deriva. Este blog pretende aportar su granito a que esto no siga siendo así. Esta ha sido y sigue siendo la intención del título que implica comentar la actualidad sin ser políticamente correcto y defender posiciones netamente occidentales. La corrección política es de cobardes, de lo temerosos de llamar las cosas por su nombre y descubrir las verdades.

En este sentido, Occidente a la Deriva expresa el coraje y la valentía para defender un mundo occidental que se hunde cada vez más como alguna vez se hundió el orden de la sociedad romana tras la invasión por los bárbaros y la emancipación de los sectores de la sociedad que vivían oprimidos y explotados, una situación expresada muy bien en la película Ágora. No sé si podremos conseguir parar el derrumbe, pero vale la pena intentarlo.

Temas relacionados:
La blogosfera - un medio de comunicación en constante evolución
Primer aniversario de Occidente a la Deriva


Wikio

martes, 10 de noviembre de 2009

Gran celebración de la caída del muro de Berlín

La noche pasada ha tenido lugar en Berlín la gran celebración oficial del vigésimo aniversario de la caída del muro. Desde hace días, todas las cadenas de televisión y radio alemanas y extranjeras han emitido reportajes amplios sobre aquel día histórico, también en España, donde la cadena más objetiva ha sido Intereconomía TV.

A pesar de la fuerte lluvia que caía durante todos los actos finales en la berlinesa Plaza de París, frente a la Puerta de Brandemburgo, el público aguantó los discursos, el concierto y el toque final de la caída de una hilera de 1 kilómetro de largo de piedras de dominó colocadas delante y por la zona de la Puerta de Brandemburgo, siguiendo el antiguo trazado del muro, decoradas con dibujos y pinturas de artistas de todo el mundo.


Paralelamente ha tenido lugar en la parisina Plaza de la Concordia otra celebración en homenaje a Berlín, tal vez un poco para compensar las reticencias de Francia hace veinte años respecto de una Alemania reunificada. Todo un detalle de los franceses, porque, además, se han esmerado en presentar un acto bastante original y colorido. Foto: La celebración en la Place de la Concorde de París: Color y música de Rostropovich desde cubiletes que imitaban las piezas del muro.

Si estas fiestas han servido para algo ha sido para acercar a la población, especialmente los jóvenes nacidos después de la caída del muro, a la historia reciente de Alemania y de Europa. También han vuelto a hablar de los países europeos liberados posteriormente del yugo comunista de la URSS y hoy casi todos miembros de la Unión Europea. Sin duda es motivo para celebrar esta fecha, aunque haya muchos aspectos bastante discutibles. En los discursos se notaba cierta mitificación de la intervención de algunas personalidades del momento que, en realidad, no jugaron ningún papel relevante en todo ello. Foto: Ángeles de la paz en algunos edificios berlineses, ayer por la mañana.

También llamó la atención la ausencia de Obama en tan importante celebración, a la que sólo acudió Hillary Clinton, la ministra de asuntos exteriores de EE.UU., y tampoco parece haber ido ninguno de los miembros del gobierno español, aunque esto no es de extrañar, pues las declaraciones de Zapatero en Polonia sobre el acontecimiento demuestran, una vez más, que no tiene ni idea de historia ni sabe calibrar cada cosa de acuerdo con su contexto, pues nada tiene en común el muro de la vergüenza con el régimen franquista ni la situación que vivían en la Alemania del Este. No me cabe duda de que, con lo poco que debe haber viajado Zapatero, en su juventud no saliera de España ni para ir a la playa y mucho menos para visitar a un régimen que en su fantasía infantil tiende a glorificar. En España se vivía con libertad física, aunque no política, durante al menos los últimos veinte años de la dictadura y no se pegaban tiros en la frontera para impedir que la gente saliera del país. Y durante la última década hasta hubo un crecimiento importante de la economía, pudiendo acceder a tiendas llenas de mercancías, cosa que en el este de Alemania era impensable. Foto: Lech Walesa antes de tumbar la primera de las piedras de dominó sobre la línea del muro.

También podría ser que el gobierno español ni fuera invitado, pues Zapatero ha sido un experto en meter la pata hasta el fondo en más de una ocasión, y la canciller alemana no perdona ni una. ¿Y para qué invitar a un gafe que, además, es un fracasado en su país y que se codea con dictadores con aspiraciones bélicas? Desde luego se ve en qué lugar ha quedado España con el gobierno Zapatero.


Desde luego hay que reconocer a los alemanes el mérito de saber organizar estos actos a la perfección. En diseño y planificación los actos de Berlín han sido magníficos, y tampoco se han visto deslucidos en demasía por la lluvia. Lo que molesta un poco es que los poderosos del mundo siempre están lejos del pueblo, y seguramente se veía todo mucho mejor en la televisión que en el mismo lugar de las celebraciones. Foto: Gorbachov tras descubrirse un busto en su honor.

La reunión de tantos gobernantes con motivo de este acontecimiento ha sido, sin duda, una ocasión para ponerse de acuerdo sobre medidas inmediatas. No sería de extrañar que de esta cumbre camuflada de fiesta salgan acontecimientos inmediatos. Hay temas candentes como la llamada a la guerra de Chávez contra Colombia o cuestiones de cómo evitar que ZP presida la UE el año que viene.

La que más motivos ha tenido para celebrar este día ha sido, sin duda, la canciller federal Ángela Merkel, pues sin la caída del muro nunca habría llegado a ser lo que es y a tener el poder que tiene, por mucho que estuviera trepando por las estructuras del partido comunista. Hace veinte años nadie pensaría que una alemana del este llegaría a dirigir los destinos de una Alemania libre ampliada por lo que había sido la zona de ocupación soviética. Foto: Ángela Merkel y Joachim Gauck (izq., primer director del archivo de los expedientes de la Stasi tras la caída del muro) cruzando el Puente de la Calle de Bornholm, antiguo paso fronterizo para ciudadanos federales, en la mañana de ayer.

En estos veinte años se ha trabajado mucho para reunificar también físicamente a una ciudad partida en dos durante veintiocho años. A la vista están los resultados si se compara el Berlín de hoy con él de 1989. Muchas actuaciones arquitectónicas pueden ser discutibles, pero lo que sí se ha conseguido es rellenar el vacío y revitalizar el centro de una ciudad que entre muro y casas en ruinas estaba clínicamente muerto. Aún algunos no quieren verlo y añoran lo que había antes sin darse cuenta de que serían ya incapaces de soportar aquello. Queda por derribar los muros en algunas cabezas. Para ello quizás hagan falta veinte años más. Y teniendo en cuenta esto, queda una reflexión: ¿Cuánto tiempo tardarán los cubanos en recuperarse del desastre de la revolución?

lunes, 9 de noviembre de 2009

Vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín - Aciertos y despropósitos

Después de tanto pesimismo que me causa el tema de la "reunificación" alemana, no quiero dejar de lado lo positivo de la caída del muro - o tal vez habría que decir derribo del muro de Berlín.

Hace veinte años el acontecimiento me cogió de sorpresa en Madrid. Hacía ya diez años que había dejado Alemania por considerarla un país acabado en muchos sentidos y por no coincidir con la mentalidad de lo que era el pueblo alemán en los años setenta, y eso siendo occidental, nacido en el oeste y criado en el oeste.

En aquellos años, aún no era tan fácil -por costoso- viajar espontáneamente en avión, y así tuve que contemplar el acontecimiento desde la televisión española, en la que se veía más a la presentadora que lo que ocurría realmente en la calle. A la mujer le gustaba salir en la cámara. Rosa María creo que se llama. Por suerte se jubiló. Foto: El día en que levantaron el muro, 13-08-1961.

Me dio pena no poder estar allí, subido al muro para desafiar a los polícias populares del este, incapaces de comprender lo que sucedía. Habría estado encantado de ondear una bandera prusiana allí arriba y saludar que cayera el muro de la vergüenza.

La zona soviética había sido una cárcel desde que el 13 de agosto de 1961 se levantara el muro. Los aliados occidentales lo sabían, pero los alemanes lógicamente no lo sabían. El levantamiento del muro fue un intento desesperado del régimen comunista para no quedarse sin mano de obra. Pero sólo prolongó la agonía de un estado que nunca llegó a desarrollarse más. Siempre se quedó en un estado de posguerra, con una sustancia cada vez más endeble. Foto: Restos del muro y torre de vigilancia en el Museo de los Aliados en Berlín-Reinickendorf (Oeste). Allí está la caseta original del Checkpoint Charly. Lo que han colocado en la calle es una imitación, y sólo por las protestas de haber eliminado la caseta original.

La apertura del muro no se produjo por casualidad. Ya en 1987 estaba claro que la zona soviética estaba a punto de liquidación por cierre de negocio. Esta situación de palpaba en las calles, en los comercios, en todo. En aquel año falleció mi abuela, que vivía en Berlín Oriental, y sé de qué estoy hablando. El abuelo se despidió justo un año antes. ¡Qué pena que ellos no pudieran vivir cinco años más y vivir aquello! ¡Qué pena más grande! Me asalta la emoción de pensarlo. Ella y el abuelo vivieron los restos de la Monarquía, la primera república, dos guerras mundiales y muchas penurias. Y dos dictaduras. ¡Qué castigo haber tenido que aguantarse por no haberse ido de allí a tiempo!

Hoy, su barrio es un barrio de lujo, animado, lleno de tiendas, bares, restaurantes. Las casas restauradas hasta con el estuco original. En 1987 sólo quedaba una tienda de alimentación casi sin alimentos, algún bar cutre con banderas comunistas y flores secas y poco más. Carros de carbón en las calles. Foto: En los sesenta, mucha gente sólo podía ver a los familiares así. Bueno, las casas junto al muro fueron derribadas al poco tiempo.

Andar por las calles de Berlín Oriental era deprimente. Para visitar a un familiar había que pasar por colas interminables en la Estación Friedrichstrasse, si llegaba uno en el S-Bahn, el metro de superficie, y pasar por tres o cuatro controles por el "Palacio de las Lágrimas", reducto histórico que Wowi también quería eliminar. Y no podías volver al oeste más tarde de las 0:00 horas del mismo día en el que habías entrado, pagando 5 Marcos occidentales por el visado y 25 Marcos occidentales de cambio obligatorio (1 DM = 1 Marco oriental). Si ibas en coche español, además te cobraban 10 Marcos occidentales de tasa de utilización de vías públicas. Ni en un parque de atracciones pagabas tanto. Pero aquello era un parque del atraco.
Tanto más me alegré de que cayera aquel régimen. Un régimen inhumano que hizo infeliz a tantos miles, cientos de miles y millones de alemanes durante cuatro décadas. Foto: El antiguo grandes almacenes de Jonas, cerca de la Plaza de Alejandro, servía durante la dictadura comunista como sede del Comité Central. Actualmente en restauración, es un monumento histórico artístico.

Recuerdo el día que fuimos a ver un terreno en el este, que era de mi abuelo, y que se lo había quedado un funcionario comunista. Ya entonces este gran hijo de puta tenía coches occidentales, equipo de música de Sony y no sé cuántas comodidades más del "oeste capitalista", del "enemigo de la clase obrera". ¡Hijo de puta! Le dije: Adiós, hasta la reunificación. Yo ni corto ni perezoso. ¡Cómo odiaba a esa gentuza! Y él me respondió: ¡No la habrá nunca jamás! Y yo: ¡La reunificación vendrá antes de lo que uno piensa! ¡Toma!, pensé. Y mi olfato no me engañó: dos años y medio más tarde llegó la reunificación.

Eso sí: El hijo de puta hoy tiene dos Mercedes de lujo delante de la puerta, y nos costó quince años recuperar aquello que había ocupado. ¿Curioso, no? Los opresores viven tan holgadamente desaparecido el régimen que los alimentaba.

Pero aquello no podía durar más. Por eso me alegro que cayera el muro de contención. Aunque, en realidad, vivíamos mejor sin ellos. Lo que choca es que los alemanes del este sean tan desagradecidos. Sólo se quejan y alaban lo bien que vivían antes. Pero ¿¡No han visto cómo vivían antes!? Aquello era denigrante. Y más de un alemán occidental dice que mejor que vuelvan a levantar el muro desde el oeste y que se pudran. Foto: Alemania dividida en 4 zonas de ocupación. Legalmente era la situación hasta 1990.

Es como cuando dicen ahora los tarados de IU que no celebran la caída del muro porque aquello parece que era mejor de lo que tienen hoy. Y me digo: ¿Por qué estos hijos de puta comunistas no se van a Cuba a vivir en el paraíso? Ah, ya. Ya decía yo. Allí como mucho reparten hostias, cuando aquí reparten otras cosas.
La unión exprés con el este fue un error, pero era inevitable. No se podía mantener por más tiempo un estado que no era sino un invento creado sobre la marcha para justificar la zona de ocupación soviética más allá de 1949. Y también fue un experimento para ver si cala el mensaje totalitario. No es que no calara, ahora un 30% de la población tiene graves desarreglos psíquico-mentales añorando aquello. También la izquierda alemana de socialistas y verdes estaban por reconocer al estado del este. Querían mantener el paraíso comunista sin tener que vivir en él. Foto: Los del este invadiendo Berlín Occidental en los días posteriores al 9 de noviembre. Como los gremlins cuando se caen al agua. Muchos de ellos iban a pillar, aunque fuesen ceniceros en los servicios públicos.


La unión se hizo, pero se hizo mal. Aún así la veía necesaria y oportuna. Lo que no veo oportuno es cómo de hizo: Diferenciando entre este y oeste más allá de lo tolerable. Prometiendo lo que no se podía cumplir, aparentemente con un total desconocimiento de la situación real de aquello. Para cualquier perito tenía que ser fácil calcular el coste de recuperación de cada calle. E incluso sin hacer cálculos, con sólo ver lo que había quedaba claro que no sólo el coste era inmenso, sino también el tiempo iba a ser largo. Y así hablaron de paisajes florecientes, y éstos del este, pensando que lo que no se hizo en 40 años, ahora se iba a hacer en dos días. Foto: La línea en la calzada que indica el paso del muro delante de la Puerta de Brandemburgo. Al menos las protestas por eliminar los vestigios del muro de la vergüenza han conseguido que en algunos puntos se vuelvan a colocar restos de muro y paneles explicativos.
Pienso que lo que tenían que haber hecho -dado que el coste iba a ser elevado en cualquier caso- era igualar inmediatamente a todos: en sueldos, en gastos, en derechos y en obligaciones. Nada de privilegios. Funcionarios comunistas a la calle todos. Y empezar en condiciones de igualdad entre este y oeste. Se habrían evitado todo el vocerío prepotente de los del este cebados durante veinte años con dinero occidental. Y de seguro el partido comunista SED-PDS-Die LINKE no estaría donde está. Foto: El asunto de la reconstrucción del Palacio Real es una muestra más de lo mal que están los alemanes en sus cabezas. Mientras, en Potsdam, capital de Brandemburgo, no tienen tantos comecocos absurdos. Y es que a los bolcheviques en el fondo lo que les mola es vivir en palacios reales.

Pero aún así, me alegro que al menos una parte de Alemania se haya recuperado. Podría haber sido más, pero los de aquí se cagaban la patiña abajo pensando en que iba a ser muy osado poner los tratados encima de la mesa. Me alegro poder ir en coche por Brandemburgo y ver los ríos Oder y Warthe sin tener que pasar por control alguno. Pero aún me queda una sensación de opresión. Foto: El primer ministro comunista Modrow anunciando la apertura del muro. Dicen que se equivocó, y voy y me lo creo. Esa gentuza no daba ni un paso en falso.
Dicen que el olor es diferente en el Oeste. Así es. Aún hoy es diferente. También la pinta de los del este es diferente a la nuestra, la de los occidentales. Ellos lo ven en el acto y enseguida te tratan malamente. Parece que en lugar de ir avanzando, vamos hacia atrás. Sólo que ellos ahora pueden vestir de Armani si quieren y comer lo que les apetezca.

En el este sigue oliendo mal después de veinte años. Hay sitios donde ya no. Con tanta construcción nueva, algo tiene que cambiar. Pero vete a Brandemburgo y ya verás. Para más inri, los brandemburguenses ahora vuelven a tener un gobierno social-comunista. Debe ser que añoran de verdad la opresión y la mala gestión. Como las ratas cuando vuelven a las alcantarillas. ¡Que les zurzan!

Pero aún así, me alegro de la caída del muro. Al menos hay más libertad, aunque en Berlín Occidental se vivía mejor con el muro. Yo cuando voy, el este casi ni lo piso. A un occidental nunca le quitarán esa sensación que le invade al traspasar la antigua línea de división, al menos a ninguno que ha tenido ocasión de conocer ambos lados antes de 1989. Y con los que gobiernan Berlín, los social-comunistas, esto no tiene pinta de cambiar. Foto: Las cruces en memoria de los que fueron abatidos y asesinados por los policías populares del este al intentar saltar a la libertad. Wowereit las quería eliminar. Otro hijo de...

Y con esto voy a terminar esta entrada de hoy sobre los sentimientos que me invaden en día tan señalado. La verdad es que no creo que Alemania tenga algún futuro real como nación. Tal vez lo tendría dividido en varios estados históricos. Pero ya no existe ni el pueblo alemán como lo que era hasta 1970 (ni mucho menos como lo que había sido hasta 1933), ni tiene aquello aspecto de evolucionar política y socialmente en la dirección correcta.

Pero aún así me alegro que ya no exista el muro.

viernes, 6 de noviembre de 2009

nueve de noviembre - veinte años de una alemania entre traumas, mentiras y traiciones

prusia un pueblo sin tierra







las tierras arrebatadas de brandemburgo oriental


las tierras arrebatadas de pomerania

las tierras arrebatadas de prusia occidental

las tierras arrebatadas de danzig

las tierras arrebatadas de prusia oriental

las tierras arrebatadas de memel

las tierras arrebatadas de silesia

las tierras arrebatadas de los sudetes


tierras vilipendiadas anexionadas quemadas



un pueblo expulsado zarandeado asesinado humillado

una guerra que acabó castigando a los que menos culpa tenían. una guerra deseada e instigada con mucha antelación al establecimiento de la dictadura. una dictadura al servicio de los enemigos preparó el camino para acabar con una nación de naciones. un plan largamente trazado para eliminar a un país un pueblo sus ciudades sus gentes.


alemania llegó a existir como estado federal gracias a prusia pero prusia fue convertida en la cabeza de turco para obtener el control de centroeuropa.



potencias extranjeras decidieron borrar del mapa a todo un país y arrebatarlo a su pueblo. para hacerse con sus tierras limpiadas de sus habitantes. para acabar con una cultura milenaria.

¿justifica una guerra iniciada y perdida por una dictadura inhumana consentida por oposición y potencias extranjeras para luego usarla como excusa para arrasar un pueblo y su patrimonio cultural y arquitectónico que un país una nación de naciones tenga que perder el 40% de su territorio?


¿cómo se justifica la expulsión de millones de prusianos de sus tierras por una guerra ideada ejecutada impuesta por un dictador de origen austriaco?





¿sólo porque el pueblo alemán es sumiso al poder imperante?

¿no es lo mismo que ocurre en venezuela hoy en día? llegará la guerra y se justificará la destrucción del ogro previamente consentido sostenido apoyado por la comunidad internacional.


el horror
el horror
el horror


pueblos traumatizados
generaciones infelices
un país erradicado del mapa
un pueblo disuelto
una cultura perdida


hace veinte años los vencedores soviéticos decidieron volver a unir su zona de ocupación con lo que eran las zonas de ocupación americana británica francesa





¿por qué?


porque su zona de ocupación no daba más de sí. porque sus satélites no daban más de sí. porque su imperio estaba podrido y no daba más de sí.


vendieron un caramelo envenenado a los alemanes occidentales
y les impusieron lo que llaman reunificación


es mentira
es mentira
es mentira


no fue ninguna reunificación
se camufló como tal lo que no lo fue



fue una estafa
fue un engaño
fue una farsa

fue una adhesión de un territorio dividido previamente en cinco estados y medio para fingir lo que no era y saltarse la ley fundamental. se trataba de saltarse al pueblo alemán para ejecutar un plan al margen de la voluntad popular. el nuevo orden mundial así lo quería. se trataba de evitar una asamblea constituyente y tener que someter a un plebiscito la aprobación de una constitución de la que carece alemania. sólo tiene un sucedáneo que en mil novecientos cuarenta y nueve se redactó por la graciosa concesión de los británicos por una asamblea constituyente no soberana en una zona neutral y pensada para un conglomerado de estados federados diseñados sobre el mapa por los británicos. se trata de que los alemanes perdieran su identidad y su arraigo no respetando los territorios históricos que conformaban lo que había sido el imperio de 1871 creado por bismarck y vilipendiado por la dictadura.

fue una adhesión que no respetó a los que perdieron...


...sus derechos
...su tierra
...su vida
...su libertad
...su infancia





fueron oprimidos
fueron encerrados
fueron despojados
de todo lo que había sido suyo




en una zona ocupada por los soviéticos 
hasta mil novecientos noventa...

...los rusos sabían muy bien lo que hacían al preparar el montaje que llaman reunificación. aquello no fue obra de un pueblo ni de ninguna revolución tranquila. fue un plan trazado años antes y ejecutado por moscú.

...pusieron a alemania occidental en un aprieto sin salida sin marcha atrás. impulsaron la huida masiva de los habitantes de su zona de ocupación vía hungría. la solución sólo pudo ser la disolución del estado que disimulaba la zona ocupada en el centro de alemania.

...los rusos sabían que los políticos alemanes traicionarían nuevamente a su pueblo no exigiendo la reparación del daño causado durante tantas décadas. no en vano eligieron el nueve de noviembre para abrir el muro de berlín.


el nueve de noviembre
el nueve de noviembre
el nueve de noviembre


tal día de mil novecientos dieciocho los políticos alemanes traicionaron a su pueblo firmando un tratado que estableció reparaciones que aún se están pagando. un tratado que sentó las bases para una nueva guerra que acabaría definitivamente con alemania como potencia continental.

tal día de mil novecientos treinta y ocho tuvo lugar uno de los hechos más deplorables que acabaron definitivamente con lo que quedaba de libertad y dignidad en la alemania dominada por los nacionalsocialistas: la noche de los cristales rotos que puso fin a la libertad de judíos alemanes y a la cúpula histórica del parlamento imperial nunca recuperada.

y tal día de mil novecientos ochenta y nueve se abrió el muro y comenzó la tercera traición. un pueblo sin soberanía no podía negociar sólo aceptar. pero los políticos no podían actuar cerrando un ciclo inconcluso. nadie representaba la alemania que sucumbió en versalles. nadie representaba la alemania que acabó en dictadura. nadie tenía la legitimación para negociar nada.




negociadores ilegítimos negociaron un nuevo tratado ilegítimo traicionando a su pueblo renunciando a territorios y renunciando a derechos. negociadores que impidieron al pueblo que decían representar que se diera una constitución y que validara o rechazara lo negociado con las potencias vencedoras. negociadores que establecieron acuerdos secretos para preservar prebendas privilegios e impunidad a los que pertenecían al régimen opresor de la zona soviética. negociadores que eran vendedores de la dignidad de su pueblo.



traición
traición
alta traición


traición ejecutada por quienes no tenían visión inteligencia estatura. palurdos provincianos que se creían estadistas sin llegar a ser más que mequetrefes engreídos aupados a posiciones que no merecían y utilizados por el nuevo orden mundial.

así llegó lo que llaman reunificación. sin intervención del pueblo. sin validación por el pueblo.


hechos consumados
hechos consumados

hechos consumados


hechos consumados como el vilipendio humillante...







...de tempelhof

de los símbolos:

de la nación
de la libertad
de la dignidad



un pueblo sin constitución




¿es soberano?


un pueblo sin constitución




¿tiene dignidad?

un pueblo desheredado




¿es libre?


el pueblo alemán es un pueblo tutelado que vive a merced de sus mercedes autoinstituidas en negociadores en nombre de un estado que no representaban porque no lo podían representar porque faltaba la continuidad entre uno y otros porque carecían de legitimidad para hacerlo porque existen intereses que quieren impedir que sea el pueblo quien decida su destino su realidad sus reivindicaciones y sus renuncias.


hechos consumados

hechos consumados

hechos consumados





en mil novecientos cuarenta y cinco se establecieron fronteras provisionales que no fueron respetadas. fronteras que fueron reconocidas por quienes no tenían facultades para hacerlo porque no estaban legitimados para hacerlo. sólo el pueblo puede decidirlo conjuntamente. pero el pueblo no decide porque carece de constitución de soberanía del derecho de decidir. el nuevo orden mundial no quiere derechos para los pueblos ni democracia. quiere esclavos y dictadura.



la fusión de la zona soviética con alemania occidental se hizo mal. se establecieron condiciones inaceptables. se estableció una discriminación justificada con razones económicas de productividad. pero los derechos de un pueblo no se pueden medir con criterios económicos. tampoco se midieron los desajustes y descontroles con criterios económicos. el coste habría sido el mismo que el que hubo que asumir si se hubieran igualado en derechos a todos y restableciendo derechos perdidos durante la posguerra durante la dictadura del austriaco durante la dictadura soviética del este.




igual que el nueve de noviembre de mil novecientos dieciocho el mismo día de mil novecientos ochenta y nueve se sentaron las bases para la división el desencuentro la tensión constante. sólo que esta vez dentro del mismo país entre una parte y la otra parte del mismo pueblo que ya no era realmente el mismo pueblo. al menos no lo era del todo. porque cuarenta años de lavado de cerebros crearon una identidad distorsionada en el este. un espejismo de identidad lo suficientemente eficaz como para crear nuevas tensiones.


los negociadores o no se dieron cuenta o eran así de lerdos. o así de sádicos. o se habían  vendido de antemano a los enemigos. al nuevo orden mundial. igual que los nazis se vendieron a los enemigos vendiendo un país que no era suyo un pueblo que no representaban una historia que falsificaban una cultura que les importaba tres pimientos.

la reunificación es una farsa una mentira un cuento chino. ahora van a celebrar los veinte años de la victoria del pueblo que ni luchó ni venció a nadie sino que hizo el indio. ya en mil novecientos ochenta y nueve esa certeza se palpaba durante las fiestas bizarras de año nuevo bajo la mil veces vilipendiada puerta de brandemburgo. algo de los discursos no cuadraba y sigue sin cuadrar.  abuela krenz ya lo dijo hace unos días: la orden vino de moscú.



celebramos lo incelebrable. porque no se puede celebrar una humillación. porque no se puede ser feliz habiendo sido estafado. porque no se puede festejar que hoy se sientan comunistas opresores en parlamentos democráticos y que aparatchiks comunistas sigan ocupando tierras empresas casas arrebatadas a sus legítimos propietarios durante una ocupación una dictadura inhumana que duró cuatro décadas. porque no se puede olvidar que destrozaron vidas familias patrimonio cultural sin el menor atisbo de humanidad. porque no se puede celebrar que los que pegaron tiros en el muro y asesinaron vilmente a ciudadanos a los que negaron la libertad de decidir dónde y cómo vivir vivan hoy tan tranquilamente. porque no se puede celebrar que los altos funcionarios comunistas opresores reciban hoy pensiones de honor elevadísimas a costa de los contribuyentes occidentales.


no se puede celebrar una farsa

una farsa

una farsa

una farsa

la reunificación no existe nunca ha existido




porque prusia dejó de existir


no fue el pueblo no fue un acto espontáneo




el muro no cayó se abrió por orden de moscú


que no nos mientan más





alemania es esclava de rusia y de bilderberg
gobernada por un topo soviético




alemania adios
prusia en cenizas

sólo cenizas serán lo que quedará 
con el nuevo orden mundial
del socialismo fabiano


Notas: Estilo literario a modo de Alfred Döblin (como en 'Berge Meere und Giganten', lo vertiginoso y abismal de los acontecimientos) y Georg Trakl (en lo que se refiere al enfoque pesimista). Los colores utilizados son en primer lugar expresión del pesimismo y la tristeza, pero también representan los de Prusia, los la monarquía federal de 1871, pero también los de la república actual: negro blanco / negro blanco rojo / negro rojo dorado. Los uso según la pretensión del texto: hechos, preguntas, afirmaciones, exclamaciones, denuncias. El diseño del texto se ajusta a las limitaciones del editor y de los artilugios empleados. El estilo del diseño no sigue ninguna referencia anterior, es creación propia. La idea es la fusión entre texto de ensayo y 'poesía prosáica' moderna.



Artículo relacionado: La farsa de la reunificación alemana y la injusticia con Prusia



miércoles, 4 de noviembre de 2009

Todas las maldiciones del mundo - entrevista con Javier Quevedo

Un hombre acabando una terapia de desintoxicación por exceso de una droga del olvido. Una enfermera infeliz que desaparece. Un hombre que estuvo en la vida anterior al tratamiento y que no logra ganarse el afecto del protagonista. Una pareja que lo es por circunstancias y que se separa. Un hermano que desea olvidar por lo mismo que el protagonista cuando antes no entendía muy bien lo ocurrido. El protagonista vaga por la vida y el mundo sin rumbo claro en busca de quien no logró olvidar.

La segunda novela de Javier Quevedo, que el autor empezó a escribir en realidad antes que la primera, se antoja surrealista, un poco al estilo de Dylan Thomas en "Con Distinta Piel", entendiéndose el término en un sentido filosófico-existencialista. Cuenta la historia de alguien que por causa del desamor cayó en el error de querer borrar la memoria con la pastilla del olvido. O al menos es eso lo que piensa el protagonista. Sin embargo, olvidó todo menos su experiencia traumática de haber perdido a quien más amaba. ¿De verdad no la olvidó? ¿Se puede olvidar lo que tal vez nunca existió como uno piensa?

Este artículo de análisis con entrevista al autor acercará al lector a esta novela que recomiendo encarecidamente a todos, porque la manera de contar la historia no sólo es literariamente ejemplar por su estilo, sino también curiosa, ya que la trama y el estilo del relato provocan máxima expectación y reflexión profunda.

La novela es mucho más compleja que la pregunta por el intento de olvidar acontecimientos o vivencias pasadas. Lo que parece que ocurre, en realidad es otra cosa muy distinta. De allí que surge la pregunta de si ¿se podría decir que la novela "Todas las maldiciones del mundo" tiene un toque surrealista?  Y hemos aquí la respuesta del autor:

Javier Quevedo: La verdad es que nunca lo había pensado en esos términos. Pero ahora que lo dices, puede que sí tenga algo de surrealista… claro que no en el sentido de “absurdo” que mucha gente entiende este término. A veces hay en la novela una especie de libre fluir de la conciencia de Gabriel que no sabes hacia dónde va a llevar el discurso y que se puede asemejar un poco a una especie de estado onírico. Ignoro si es ese el toque surrealista al que apuntabas, pero lo cierto es que nunca me había parado a pensar en ello." 


El protagonista de la historia cayó en el abuso de una droga para olvidar su experiencia afectiva traumática. O al menos es eso lo que parece al principio. Su paso por una especie de clínica de desintoxicación sólo sirvió para agudizar su claridad mental. Se queda en una situación de espectador que analiza lo que ocurre alrededor suya, pero sin implicarse. Su vida transcurre por sí sola, en medio de un mar de indiferencia. Su vida se convierte en un estado apático, aunque lúcido, pues filosofa sobre la vida - su vida. ¿Abstraerse en pensamientos sobre el sentido de la vida puede ayudar a sobrellevar un estado depresivo? 

Javier Quevedo: Yo creo que es más un asunto de inevitabilidad que de utilidad. Quiero decir que no es que Gabriel busque reflexionar sobre su vida como vía para sobrellevar su estado, sino que más bien es algo de carácter un poco compulsivo, que no puede evitar, que le surge sin pararse a pensar demasiado en lo que está haciendo. En todo caso, sospecho que lo peor que uno puede hacer en estados de depresión es encerrarse en sí mismo y ponerse a darle vueltas a todo, puesto que con la cabeza caliente se corre el riesgo de caer en una especie de espiral que no lleva a ninguna parte. Los problemas es mejor pensarlos con la cabeza fría, ¿no? 

El hilo conductor a modo de leitmotiv es la calima: Aparece al principio del relato y vuelve a aparecer al final, en unas circunstancias más que sorprendentes si tenemos en cuenta el error en el que puede caer el lector si piensa con una lógica corriente guiada por el relato de Gabriel. Y es sólo entonces cuando se aclaran las cosas.

Partiendo de la idea inicial de que el protagonista -Gabriel- habla con su ex, lo que es producto de su experiencia afectiva traumática, consciente de que éste no le puede escuchar y que seguramente nunca más tendrá la oportunidad de hablar con él, aunque siempre guarda un hilito de esperanza de que le llame o lo encuentre en cualquier momento, invita a la reflexión sobre si ¿tener conversaciones ficticias con el amor perdido es beneficioso o perjudicial para uno mismo? 

Javier Quevedo: Supongo que eso es algo que depende de muchos factores. A mí me da la impresión de que, cuando uno mantiene conversaciones ficticias con alguien, siempre hay un cierto componente obsesivo-compulsivo en ello, por pequeño que sea. Lo importante es que ese componente no nos supere; lo ideal sería focalizar esas conversaciones para organizar el discurso interior y quizás poner en orden las ideas, un poco como haríamos con un diario privado. No creo que sea ni útil ni sano despacharnos o desahogarnos de esa manera, dado que se trata de un discurso que sólo oímos nosotros mismos. Pero vamos, que todo esto son impresiones mías, no soy psicólogo ni nada por el estilo…  
 
A lo largo de la historia aparecen personajes varios y curiosos, igualmente fracasados sentimentalmente. Tal vez también fracasados enteramente. Infelices que buscan la felicidad con la certeza fatalista de que nunca la encontrarán. La soledad afectiva de vidas que se cruzan, que se comprenden hasta cierto punto. Pero nadie se involucra en la vida del otro. Cada uno tiene que afrontar su vida por sí solo. ¿Supone el trauma afectivo una incapacidad temporal para relacionarse a fondo con otras personas o para establecer nuevas amistades? 

Javier Quevedo: Interesante lectura… No sé, cada persona vive el trauma afectivo de una manera, pero creo que todas tienen un elemento en común: cierta incapacidad para ver las cosas con claridad. Algunos se verán incapacitados para relacionarse a fondo con otras personas y se cerrarán en banda en sí mismos, mientras que otros tal vez crean estar relacionándose a fondo con otras personas, cuando en el fondo sólo están llenando desesperadamente los huecos y las carencias que les ha dejado ese trauma afectivo. Lo que le pasa a Gabriel es que se siente completamente alienado, experimenta un vacío que sólo se explica en toda su dimensión hacia el final del libro… y lo irónico es que ni siquiera siente demasiada empatía cuando se encuentra a otras personas que también viven encerradas en sus propias cáscaras. Es un poco como lo del pez que se muerde la cola. Quizás encaje bastante tu visión de lo que le pasa a Gabriel, ahora que lo pienso, me gusta. 

En definitiva, se trata de otros que caen en el desamor, el desánimo y buscan ayuda sin encontrarla, aunque si pusieran de su parte, seguramente la encontrarían. Como el hermano del protagonista, al que se podría aplicar la regla de que "no te rías nunca de la desgracia de otro, igual te ocurre lo mismo un poco más adelante".

Gabriel no está solo en su desgracia, aunque cada desgracia es diferente. ¿Refleja "Todas las maldiciones del mundo" una problemática social del aislamiento en el que vivimos o viven algunos cuando pierden la capacidad de relacionarse? ¿No se trata tal vez de un tipo de autismo social que es consecuencia de una experiencia traumática en las relaciones personales? 

Javier Quevedo: Esa es, sin lugar a dudas, la lectura que se puede ir extrayendo durante gran parte de la novela, estoy de acuerdo. Sin embargo, si nos ceñimos al viraje que se da en el tercio final, creo que la novela habla de otras cosas muy diferentes o, por lo menos, menos específicas: todas las maldiciones del mundo acaban siendo la misma, es decir, todas acaban reduciéndose a la frustración, la carencia de aquello que deseamos y no tenemos. Creo que, más que de la incapacidad de relacionarse, que es al fin y al cabo una parte concreta del problema, el libro habla de algo más general: la frustración como mal social. 

Al final de la historia, queda claro lo que el lector hasta muy avanzada la novela tiene tan poco claro como Gabriel. ¿Cuál habría sido la salida para el protagonista de no haber caído en la droga del olvido? 

Javier Quevedo: Nada bueno, desde luego. Llegado un momento de la novela, se comenta qué es lo que hace alguna gente que no es capaz de superar el momento de lucidez que tuvo Gabriel y, si mal no recuerdo, se habla de suicidio. Lo curioso es que Gabriel, por motivos demasiado complejos como para comentar aquí, optó por otra opción que él consideró mucho menos autodestructiva… sin embargo, se trata de una salida que, a su manera y según queda reflejado en la novela, también tiene mucho de autodestructiva (al menos, simbólicamente). 

Lo realmente surrealista de la historia -ya que hablo de surrealismo- no es la supuesta pérdida del amor, sino el error en que cae Gabriel sobre su verdadera situación sentimental. ¿Refleja la historia lo que ocurre a muchas personas que buscan sin éxito la felicidad y no la encuentran por su propia incapacidad de relacionarse? 
 
Javier Quevedo: Absolutamente. Por ejemplo, esa es la función básica que desempeña Sam dentro del relato: él es la persona idónea y, aunque Gabriel lo tiene delante de las narices todo el tiempo, apenas lo ve porque está demasiado ocupado persiguiendo dentro de su mente a otra persona. Aunque no hay que olvidar que también el propio Sam podría estar equivocándose al creer haber encontrado en Gabriel lo que tenía en otro, por el simple hecho de que ambos guarden algunas similitudes asombrosas. De todos modos, no son los únicos personajes aquejados de este problema, continuamente están entrando y saliendo en la historia personas que son infelices por no haber sabido relacionarse con los demás o por haberse equivocado con las decisiones que han tomado a la hora de relacionarse.

¿El pasado siempre estará presente en nuestras mentes, por mucho que intentemos borrarlo? ¿O acaso idealizamos el pasado obsesionándonos con algo que nunca existió? 

Javier Quevedo: Alguien dijo en una ocasión que el pasado y el futuro no existen, que todo lo que tenemos es el presente. A veces, las personas nos obsesionamos con el pasado y, si no inventarlo totalmente a nuestro antojo, lo que tal vez hagamos es magnificarlo, pulirlo de imperfecciones y quedarnos con lo bueno. Supongo que de ahí el famoso dicho de que cualquier tiempo pasado fue mejor, que siempre me ha sonado bastante cínico, dicho sea de paso. 

¿Nos obsesionamos con los malos recuerdos o los hacemos peores de lo que realmente son? 

Javier Quevedo: Ayer estaba viendo “(500) días juntos”, una película que recomiendo a todo el mundo, y me llamó la atención algo que le dijo un personaje al protagonista: ahora sólo te acuerdas de lo bueno; cuando pienses en el pasado, recuérdalo tal cual era. Es curioso cómo siempre tendemos a manipular nuestros recuerdos para quedarnos con una sensación polarizada de lo que fueron. Quien tenga una mala experiencia de algo, seguramente la magnificará hasta convertirla en un infierno. Y quien añore su pasado, tenderá a pasar por alto todo lo que pudiera tener realmente de malo y acabará pensando que aquello era el paraíso. 

Ideas claras versus ideas confusas - ¿contrapunto entre El Tercer Deseo y Todas las maldiciones del mundo? En ambas novelas hay un despertar en la desgracia, aunque el final sea diferente: en la primera es esperanzador, en la segunda se pierde toda esperanza. 

Javier Quevedo: ¿Tú crees? A mí el final de Todas las maldiciones del mundo me parece muy esperanzador. Las dos últimas páginas de la novela están llenas de pistas, de guiños que nos marcan un cambio de mentalidad decisivo en el protagonista. De hecho, si me preguntaras cuál de los dos finales es más inequívocamente optimista, más esperanzador, diría que el de Todas las maldiciones del mundo. Gabriel ha pasado de una mente confusa y un corazón enmarañado a un estado de lucidez total y un corazón saneado, que parece empezar a latir de verdad. Él mismo afirma que anhela alcanzar cosas auténticas, reales, y que no le importa tener que esperar. Creo que ahí está la clave de todo, en esa voluntad de no querer seguir engañándose por más tiempo (y cuando hablo de no engañarse, me refiero a ninguno de los dos modos de engaño que perpetra Gabriel sobre sí mismo en la novela). 

Gabriel piensa que la droga del olvido le borró la memoria, cuando en realidad le borró la noción de la realidad. ¿Existe un equilibrio entre recuerdos buenos y recuerdos malos? ¿Consiste la maldición en salir del sueño de un pasado inexistente o en sumergirse en una nebulosa para no ver la realidad? 

Javier Quevedo: Por no desvelar de más a quien no haya leído el libro, diré que la auténtica maldición es equivocar el objeto de nuestro deseo. Esa es la mayor frustración que sufre Gabriel y, para rizar el rizo, la sufre por partida doble. En algunos asuntos, es preferible mantener la cabeza fría y los pies en el suelo, aunque sea para evitar acabar persiguiendo fantasmas con una red agujereada.

Te gustan los cuentos. ¿Hay moraleja si pensamos que esta novela podría ser un cuento surrealista?
 
Javier Quevedo: Si te soy sincero, me gustan los cuentos, pero no las fábulas. O dicho de otro modo: me gusta hacer mis interpretaciones, pero no que me digan al final lo que debo pensar. Te aseguro que lo último que pretendía es sentar cátedra con la visión que pueda insinuar en la novela, es decir, no quería en ningún momento dar moralejas ni nada por el estilo (y espero no darlas). Lo que sí te puedo decir, tal vez entroncando un poco con esa lectura surrealista que comentabas antes, es que se puede extraer una lectura muy irónica de todo lo que le pasa a Gabriel, un cierto poso agridulce del que se puede aprender algo o no. Como ya comentamos en la otra entrevista a propósito de El tercer deseo, me gusta que el lector saque sus conclusiones y, si viene al caso, que cuestione las que yo le pueda haber sugerido. 

¿Novela de amor o novela existencialista? 
 
Javier Quevedo: Hace poco me comentaba alguien que esperaba leer una novela de amor y que lo había desconcertado al no encontrar rastro de ello en el libro. Yo creo que, si bien no es el tema central, Todas las maldiciones del mundo sí habla bastante del amor, o por lo menos de la idea del amor… claro que se habla de él de un modo mucho menos romántico que en El tercer deseo, más distanciado, casi quirúrgico por momentos. De todos modos, me parece que tiene más de novela existencialista, si nos centramos en lo que comentaba antes que considero es el tema esencial de la obra: las frustraciones. Y hay frustraciones en la novela que no tienen nada que ver con el amor (o, por lo menos, nada que ver con el amor romántico). 

¿Cuál es, por tanto, la conclusión de esta historia curiosa?

Una novela distinta. ¿Triste y pesimista o todo lo contrario? El libro invita a la reflexión, igual que El Tercer Deseo, pero de otra forma. El problema de fondo es parecido en ambos libros, pero el enfoque es distinto. También el estilo. Aquí todo transcurre cronológicamente, quizás como expresión de que el protagonista paso a paso va adquiriendo conciencia de su verdadera situación, mientras que Jonás en El Tercer Deseo realmente no tiene nada claro. Gabriel las tiene claras hasta cierto punto... mientras que no se levante la calima que no le deja ver.

No todo puede ser luz y color. La vida no lo es siempre. Una cosa queda fuera de duda: El pasado siempre estará presente en nuestras mentes, por mucho que intentemos borrarlo. Lo que importa es saber diferenciar y desprenderse del lastre que no nos sirve en absoluto y evitar que nuestros recuerdos se conviertan en algo que no se corresponde con la realidad que habíamos vivido. La mente posiblemente es tan independiente que no se deja manipular, y si se intenta hacerlo, puede pasar factura en forma de un desequilibrio de los recuerdos. Porque siempre hay recuerdos buenos y malos. Para que pesen más los buenos recuerdos hace falta aprender no obsesionarse con los malos. Y si encima interviene un factor externo que manipula la memoria, los resultados pueden ser nefastos.

Tal vez sea ésa la moraleja.

Muchas gracias, Javier, por esta alucinante experiencia de tu libro y de la entrevista contigo.

(c) Pedro Schwenzer