domingo, 21 de febrero de 2010

El truco dilatorio del pacto imaginario


Parece que estamos en precampaña electoral. Cada fin de semana Zapatero da un mítin para hablar de las bondades de su régimen socialista y de un pacto que ni quiere ni está a la vista. 

De nada sirvió que Su Majestad el Rey hiciera un llamamiento a partidos, sindicatos y empresarios para consensuar un pacto. El principal problema en todo esto son el mismo Zapatero y su gabinete de ministros esperpénticos, porque en realidad los socialistas no tienen la menor intención de pactar nada con nadie que no sea de su cuerda. Pero de esta forma simulan que están a la espera de ese pacto imaginario, y mientras tanto pueden seguir haciendo lo de siempre, es decir, gastar dinero que no tienen y esperar que les ilumine el don de los cielos, ya que como ateos que son no pueden contar con el espíritu santo ni la gracia de Dios.

La solución vendría, sin duda, por parte de la derecha, ya que la izquierda tiene las ideas agotadas. Sólo que el mayor escollo es que lo que pueda aportar la derecha para solucionar el desaguisado socialista de los últimos seis años es incompatible con el pensamiento de Zapatero y de los suyos, llamémoslo ideología. De allí que parece imposible un pacto al estilo de una concentración nacional, no sólo porque lo nacional tiene parta ellos tufillo a otros tiempos, sino porque jamás vencerá la razón sobre la sinrazón de la izquierda radical, que no quiere renunciar a ninguno de sus logros de los últimos años.

Para Zapatero siempre ha resultado muy cómodo echar la culpa a los demás o simular que España va bien. Aún así, no parece que ese truco sirva ya de mucho, porque la realidad es tan notoria que difícilmente pueden convencer los argumentos poco fundados del presidente del gobierno.

Y luego está la inercia de la derecha liderada por un hombre tan anodino y tan poco hábil como Rajoy. Dudo que el PP quiera pactar nada con el PSOE, lo que es lógico, pero tampoco se ve que haga propuestas convincentes a los ciudadanos para dar una idea de cómo podríamos salir de la crisis. También la derecha parece tener por lema dilatar los pactos con la esperanza de que se anticipen las elecciones y se haga ella con el gobierno porque no hay otra salida. Lo que no me queda muy claro es si el PP bajo Rajoy va a ser una alternativa convincente.

Quizás la mejor solución sería que surgiera una fuerza alternativa de centro, pero ajena a los esquemas tradicionales de los dos grandes partidos, lo que obligaría a la formación de una coalición de gobierno, algo que en España no ha habido en el ámbito nacional desde que se instaurara la democracia en 1977. Sería una oportunidad para aprender otras formas de gobernar, sin imposición absoluta de un solo programa y sin tener que comprar los apoyos de grupúsculos nacionalistas. Sólo un partido ofrece esa oportunidad, y ojalá los votantes se dieran cuenta de ello. La clave está en que ciudadanos somos todos.


1 comentario:

Natalia Pastor dijo...

Si fuera cierto lo anunciado por Zapatero, esa "recuperación en ciernes", esa "inminente salida del túnel", sería ilógico que hiciera partícipe del éxito al PP.
Conociendo el paño, la jugada está clara. Esperemos que Rajoy no caiga, una vez más, en esa condescendencia flácida, maleable y laxa tan al uso, en aras de un malentendido sentido de Estado.