miércoles, 24 de febrero de 2010

Rajoy en Telemadrid: Como siempre, sin fuerza ni poder de convicción

El debate que ofreció anoche Telemadrid con Mariano Rajoy, el líder anodino del PP, ha sido otra muestra más de lo descafeinado que está el discurso de los conservadores españoles. A veces uno tiene la impresión de que Mariano no quiere gobernar y que está allí para seguir con el inmovilismo del mayor partido de la oposición en lugar de empezar a dar signos de vida.

Esto mismo queda reflejado en una frase tan muerta como todo el discurso pepero: “En todas partes pasan cosas, el problema es que ocurran cosas malas”. ¿Y eso qué quiere decir? Ya estamos acostumbrados al arte rajoyano de no decir nada que pueda comprometerle en algún sentido.

Otra frasecita que se las trae ha sido: “Los sindicatos han apoyado la política del Gobierno de los últimos años, hoy han decidido manifestarse, pero lo importante es la crisis.” ¿Mande?

El pacto lo dio directamente por imposible, lo que por otra parte es notorio. No han valido de nada los esfuerzos de S.M. el Rey para forzar un esfuerzo en común. “Nosotros sólo esperamos que el Gobierno nos diga de una vez que es lo que quiere hacer y lo haga, y si nos parece bien lo apoyaremos (…) pero no voy a ser tan irresponsable de apoyar una política económica que puede ser nefasta para los españoles”, aclaró Rajoy. Está claro -y es lo más lógico- que el PP no va a ayudar a Zapatero a salir de la crisis que él mismo se ha fabricado por su inacción y la negación de la realidad (que sigue negando cuando nos habla de la recuperación y la fortaleza de la economía española).

Pero tampoco parece que los discursos de Zapatero reclamando la cooperación del PP tengan éxito (lo que también forma parte de la demagogia barata que pracyica zapatero en todo momento): “No he recibido ninguna llamada, pero sí algunos insultos de una persona que se supone quiere negociar con nosotros”, prosiguió Rajoy, “así no podemos seguir dos años más”, por lo que “Zapatero sólo tiene tres posibilidades: rectificar, que su grupo le sustituya o que convoque unas elecciones anticipadas para elegir a un Gobierno que asuma sus responsabilidades como Dios manda”. Bueno, poner en conjunción Dios y zapatero es como provocar una reacción química adversa, y realmente sería mejor que los políticos dejaran a Dios al margen de estas cosas.

Propuestas no han salido de Rajoy. Muchas veces dudo de si los conservadores tienen alguna propuesta que hacer, pues no las hacen ni en campaña electoral, al menos en la de las elecciones generales.

“Hay que gobernar bien, hacer las cosas bien, lograr que el empleo aumente en cinco millones de personas (…), decir la verdad, no echar la culpa a los de fuera cuando los problemas son internos, no anunciar brotes verdes cuando las cosas van a seguir complicadas durante un tiempo. Y si la verdad es dura y complicada, con más razón. Hay que situarse en la realidad y tomar medidas que a veces son desagradables”, precisó Rajoy. Pues vale. Más o menos sabemos todos lo que se tiene que hacer, lo que no sabemos es el cómo lo van a hacer los peperos, aunque sin duda mejor que los presentes.

También fue preguntado, con acierto, por la imagen de los políticos en la sociedad, pero aquí Rajoy también sale con evasivas poco convincentes. Sabemos que siempre hay políticos eficaces y honrados, pero por otra parte hay muchos que como mínimo no son eficaces y en el peor de los casos no son honrados. Y decir que “los políticos son personas de la calle que se han hechos político” es decir tanto que a veces llueve y a veces hace sol. Lo que no quiere reconocer es que la mayoría de los políticos no saben lo que preocupa a la gente de la calle, ellos viven aislados ni se mueven realmente entre los ciudadanos corrientes.

En este sentido le dijo Carmelo Encinas que “están ustedes en la dinámica de ganar unas elecciones y no de resolver la crisis económica”, pero. Rajoy se limitó a decir que le “gustaría hablar con los 46 millones de personas pero no puedo” y que el PP había realizado muchas propuestas. Pues vale también. ¿Se puede ser más aburrido?

“Hay quien se cree que el presidente del Gobierno sólo está para dar más dinero. De hecho, Zapatero se cree que la política es anunciar buenas noticias y que no hay que gobernar. Por eso estamos así”, añadió Rajoy con su discurso cansino y repetitivo. De verdad se le nota que no tiene ganas, pero sigue.

El tema de las jubilaciones fue otro al que Rajoy esquivó hablando de cuando el PP ganó las elecciones en 1996. “El tema hay que pactarlo y no utilizarlo políticamente”, apuntó tras decir que “este problema no es el más urgente en España y que las cosas hay que hacerlas bien”. Después, lamentó la existencia de prejubilaciones incomprenbsibles a los cincuenta y pocos y se mostró a favor de incentivar a la gente para que trabaje más. “Hoy no retrasaría la edad de jubilación”, concluyó. Pero en realidad quedaba claro que en el fondo piensa que como esa medida viene dictada por Bruselas, no habrá más remedio que aplicarla. En esto oculta la realidad y que España -igual que los otros 26 estados miembro- no tienen ya mucha autonomía para decidir.

Al final fue preguntado por la posibilidad de presentar una moción de censura. Hay que ser un poco ingenuo para creer que un hombre como Rajoy baraje se plantee tal acción política, entre otras porque no hay muchas expectativas de que prospere, y por otra porque Rajoy ya ha demostrado en las pasadas elecciones y en los grandes debates en el Congreso que no está a la altura de un reto de este tipo.

En suma, un debate tan aburrido como el mismo Rajoy y su partido. El PP está agotado a pesar de que no gobierna, incapaz de enfrentarse con brío a un gobierno socialista igualmente acabado y agotado. Lo más triste de todo ello es que por ahora parece que tendremos que tragar con esta situación dos años más, con todo lo que supone para la economía española.

Por ahora es Grecia el país que causa problemas, pero dentro de nada serán España y Portugal que causarán estragos en la UE y en la cotización del Euro. Me puedo imaginar que en junio la situación se podnrá tan complicada que Zapatero no tenga más remedio que convocar elecciones anticipadas. El PSOE no sabe ni ha sabido nunca en estos seis años cómo gestionar el estado, sólo se ha preocupado por el poder. El PP no ha sabido aprender a ser un partido con democracia interna y con ideas frescas, y por esa razón no tiene ni candidatos ni poder de convicción. Nos espera un futuro sombrío.

Los periodista sinvitados fueron: Curri Valenzuela, Ignacio Camacho, Casimiro García Abadillo y Fermín Bocos, (todos favorables al PP) y dos periodistas de la izquierda controlada por el Club Bilderberg: Anabel Díez, de El País, y Carmelo Encinas, vinculado al Grupo Prisa.



No hay comentarios: