lunes, 27 de diciembre de 2010

Barretina Roja y los lobos

Artur Mas, Barretina Roja y los lobos
Con la elección y toma de posesión de Artur Mas como presidente de la Generalidad de Cataluña, la región catalana ha dado un paso más hacia su segregación de España.

Estas elecciones, Convergencia y Unión apostó abiertamente por la deriva independentista, aunque de una forma más moderada, más pausada que los demás partidos nacionalistas catalanes, los lobos del independentismo.

Artur Mas ha tomado posesión como presidente de la Generalidad de Cataluña, con el fichaje del socialista Ferran Mascarell planeando en un acto en el que pronunció un discurso institucional y solemne.

Mas ha asegurado sentirse un privilegiado por haber hecho realidad un sueño. Ha aludido a los dos hechos más importantes de su vida: conocer hace 30 años a su mujer, Helena Rakosnik -presente en el acto- y convertirse hoy en presidente de Cataluña. Dice sentirse en deuda “con mi país” por haberle designado presidente. Por ello, “tengo más deberes que cumplir que derechos, tengo más ganas de servir al pueblo de Cataluña que no de ser servido”.

Con su país, que no región. A parte de la exageración de considerarse "presidente de Cataluña", cuando lo que es es presidente del gobierno catalán, que no es lo mismo. La Generalidad no es una jefatura de estado. La frase es de por sí una clara advertencia a España y una declaración de principios: Cataluña no es España y Mas hará lo que pueda para que esa afirmación se convierta en un hecho inamovible.

Continuó diciendo que «Estoy en deuda con mi país», que no con España. Ha recordado las dificultades por las que atraviesa esta comunidad, por lo que apeló al trabajo común, a “no tener miedo”, “ejercer el derecho moral de poner sobre la mesa ideas para levantar el país”, que no España. Eso suena mucho al discurso soporífero del Rey de la Nochebuena pasada. De repente, todos los problemas se resuelven en común. ¿Y los gobiernos, para qué están?

Cataluña, cada vez más diferente, más distante

Ha dicho no sentirse un liberador, sino un constructor de Cataluña. Claro, faltaría más. Es lo que hizo Pujol y es lo que hicieron Maragall y Montilla: construir una nación sin base legal ni histórica. ¿Acaso Cataluña esta presa y oprimida? La única opresión deriva del hecho de que está presa entre las garras de los lobos feroces del nacionalismo.

“La vida de las naciones, ha dicho, no se mide en años, sino en milenios. Lo que pasa es que Cataluña a duras penas cuenta un milenio de vida como antigua provincia de los Reinos de Aragón y de España, respectivamente, nunca como "país" ni mucho menos como "estado". Pero aún así, Mas afirma que "Yo me siento una pieza más del engranaje que comenzó hace más de mil años, un humilde servidor”. Sobre todo humilde. ¿Cómo se escribe jajaja en catalán? ¿xaxaxa?

Mas ha prometido respetar la Constitución y el Estatuto y, ha añadido, “ser fiel al pueblo de Cataluña”. Bueno, en realidad sólo ha dicho que sí y que sería fiel al pueblo de Cataluña, lo que quiera que esto sea en realidad, vista la inmigración extraeuropea en la región.

El presidente del ejecutivo catalán ha intervenido tras el discurso de apertura del presidente saliente, José Montilla, que calificó el relevo como la “constatación de la alternancia política en nuestra institución, convertido en acto de normalidad democrática” tras un período de interrupción. Continuidad y alternancia, como las dos caras de ese relevo. Montilla ha apelado al “honor” (que para él más bien fue un chollo, mientras que fue un desastre para Cataluña y para España) que le ha supuesto ser presidente durante cuatro años en los que, según dijo, superar la crisis ha sido su prioridad. Y como se ve, lo único que logró ha sido afianzar el nacionalismo, multar a todo el que se atreviera a usar el español como lengua vehicular en los comercios, mientras que han cerrado más fábricas y ha aumentado el paro.

La labor constructiva que ha prometido llevar a cabo desde el lugar que ahora le corresponde no es sino una necesidad impuesta por las circunstancias y por Zapatero, que quiere buenas relaciones con el nuevo presidente independentista catalán.

La presidente del Parlamento catalán, Núria de Gispert, ha sido la encargada de leer el decreto de nombramiento de Artur Mas.

Tras la toma de posesión
Como no podía ser de otra forma, en la plaza delante de la Generalidad hubo cánticos de independencia. Tras la toma de posesión, las consignas a favor de la independencia de Cataluña han irrumpido en la plaza de Sant Jaume de Barcelona, frente al Palacio de la Generalidad. Como ya hizo Pasqual Maragall cuando tomó posesión en diciembre de 2003, Mas se ha dirigido al balcón principal del Palacio gubernamental y ha dirigido un breve pero intenso discurso a los suyos, en el que ha deseado un "buen año, suerte para todos" y ha pedido que entre él y toda la ciudadanía puedan hacer un buen servicio a Cataluña, que no España.

Tras estas palabras, Mas ha finalizado su intervención proclamando "Visca Catalunya" y luego ha cantado "a capella" el himno catalán, "Els Segadors".

Cataluña ha dado un paso más hacia la independencia. El pasado 28 de noviembre los votantes avalaron esta apuesta, contra la que no se oponen, en realidad, ni el Tribunal Constitucional ni el Rey de España. Esta situación no la remediarán ni el PPC, que ya ha dado muestras de sometimiento al catalanismo y cuya lideresa regaña a su propio hijo cuando osa usar el español como lengua vehicular, ni Ciudadanos, que se centra cada vez más en Cataluña olvidándose del resto de España y de los temas nacionales.

Al final lo que vence es la ferocidad nacionalista de la que no nos salvará ni el guarda forestal una vez engullida la presa. La táctica es la misma que la que emplean todos los totalitarios: El gota a gota lava los cerebros, y finalmente todos sucumben y adoptan los mensajes del provincianismo cerril que no logra mirar más allá de los límites de la región.


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