jueves, 6 de enero de 2011

La Cutrecabalgata de los Reyes Postizos

Los gallardonitas dan una nueva muestra de la decadencia de Occidente. Madrid se sumerge en el surrealismo antinavideño y causa el estupor entre los niños. Los reyes postizos del evento carnavalesco dan un discurso alejado del mundo infantil. 

¡Viva el munícipe por antonomasia!

¡Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario!



¿Reyes Magos o Drag Queens? Las carrozas hacían de plataformas.
Como todos los años, en Madrid como en toda España tuvo lugar la pasada noche la famosa cabalgata de los Reyes Magos. Lo que es un signo característico de las fiestas navideñas en Madrid desde que es alcalde de la ciudad el conservador hipócrita del patético Partido Popular, Alberto Ruiz Gallardón, cada año hay menos decoración que nos recuerda que se trata de una fiesta cristiana -el nacimiento de Nuestro Señor Jesu Cristo- mientras que se adapta perfectamente a la imaginaria musulmana de los símbolos geométricos sin más contenido que él de las formas más o menos simétricas. Por añadidura, el uso de esas novedosas bombillas de bajo consumo energético dan a toda la iluminación un aspecto tétrico, tenebroso y poco festivo, como si anduviéramos entre tinieblas.

Se supone que los tres Reyes Magos de Oriente, que en realidad no eran magos sino
sabios: Los tres sabios de Oriente. Sabios porque sólo ellos parecían haber entendido las señales que anunciaron el nacimiento de un nuevo Señor que iba a cambiar el mundo. Lo que no está tan claro es si eran realmente reyes, pero como tales y por su sabiduría llegaron a la santidad después: los tres Sabios de Oriente, viajaron, como era habitual en aquellas tierras de la Asia Anterior y la África del Norte, en camellos, acompañados de pages o simples sirvientes, ya que eran reyes -o al menos hombres pudientes- y como tales tendrían su servidumbre, aunque en esto también puede que haya mucha leyenda.

¿Circo tipo siglo XVIII? ¿A cuenta de qué?
Los tres llegaron a su destino procedentes de tres direcciones diferentes y guiados por una gran cometa que surcaba el cielo para indicarles hacia dónde tenían que dirigirse. Y sabían, según la leyenda, que algo importante iba a ocurrir y de qué se trataba aproximadamente.

Y así llegaron a la cabaña o cueva -que este detalle es discutido- donde nació Jesús. concebido por la Vírgen María por intervención del Espíritu Santo -aquí me permito una definición atrevida: una especie de inseminación artificial divina- y le obsequiaron con tres regalos -oro, incienso y mirra- para poder vivir hasta el día en que iba a ser importante.

Sin embargo, lo que nos ofrecen como cabalgata es una horterada barata que calificaría de blasfemia y falsificación de la leyenda sagrada que rodea a los Reyes Santos o Sabios de Oriente. El mismo hecho de hacer creer a los niños que son ellos quienes traen los regalos, casa por casa, a cambio de un vaso de lecho y unas galletas, es el absurdo más grande. Los Reyes Magos -de allí parece que se justifica atribuírseles alguna magia- no tenían el cometido de llevar regalos a todos los niños del mundo cristiano, sino sólo a uno: el Niño Jesús, como recién nacido, y precisamente por razones muy diferentes. Que luego apareciera a quien se llama Papa Noel es otra historia, y también tergiversada, ya que no viajaba ni en trineo tirado por renos ni entraba en las casas por las chimeneas ni mucho menos venía en la Nochebuena ni tampoco del Polo Norte, sino de Bizancio.

¿Orgullo Gay o llegada de los Tres Reyes Santos a Belén?
Lo más chirriante de la cutrecabalgata de Madrid de anoche son las enormes carrozas con una decoración que nada tiene que ver ni con la Navidad ni con los Tres Reyes Santos. ¿Cómo se explica a los niños aún a las puertas del uso de la razón que estos tres señores vienen de Oriente montados en camellos? ¿Y esos coches enormes que parecen sacados del desfile de carnaval? Realmente sólo faltaban unos gays vestidos de cuero enseñando sus carnes mientras hacen gestos lascivos al ritmo de música estridente.

Se notaba que al ayuntamiento se le han acabado los fondos para los grandes despilfarros. Pero entonces ¿por qué no se celebra y escenifica la llegada de los Tres Reyes Santos de la forma más tradicional? ¿Por qué existe esa incapacidad o falta de voluntad de escenificar la llegada de los Tres Reyes Santos a Belén tal como se transmite por la leyenda? ¿No sería mucho más emocionante, también y sobre todo para los niños, de ver cómo podía haber transcurrido la llegada de los tres reyes de oriente para saludar y obsequiar al Niño Jesús? ¿Por qué el Gran Faraón matritense no es capaz de ensayar humildad ante la mirada de Dios?

¿Piratas de qué? ¿En el desierto de Egipto o Jordania?
En cambio, el alcalde conservador progre opta por una especie de desfile de carnaval cutre dando una imagen distorsionada y nada romántica de lo que significa la noche previa al día de Reyes. La retransmisión de Telemadrid ha sido elocuente. El sonido directo estaba cubierto por música clásica que poco favor hacía al evento y las caras de los niños parecían reflejar esa decepción y la no comprensión del discurso de uno de los tres reyes postizos, más dirigido a los mayores que a los niños, hablando de crisis y penurias.

¡Qué poca sensibilidad! ¡Que carencia de sentimiento cristiano! ¡Vivan los gallardonitas!


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