lunes, 17 de enero de 2011

Nueve años de imparable pérdida de poder adquisitivo

Llevamos ya -es increíble- nueve años con el Euro, la moneda única europea. Recuerdo aún la ilusión que me hacía la introducción de la nueva moneda sobre todo por la facilidad que supone usar el mismo dinero en 12 países -ahora 16, si no contamos a la Ciudad del Vaticano, San Marino, Andorra, Mónaco y Montenegro-. Sin embargo, a la larga la nueva moneda ha supuesto una constante pérdida de poder adquisitivo por el desajuste que existe entre el incremento de los precios -debida en gran medida a la picaresca de muchos empresarios y comerciantes- y el incremento de los salarios o rentas del trabajo personal.

La moneda únicaha llevado, además, a una igualación de los precios en la Eurozona, e incluso es así que hoy en día el coste de la vida en España es mayor que en Alemania, especialmente en viviendas y alimentación. La inflación en España ha sido galopante, pero también ha afectado de forma desigual a los diferentes sectores, cuando gran parte de la población no ha podido adaptar al mismo ritmo sus salarios.

El responsable de asuntos económicos y de energía de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), Fernando López Romano, ha explicado a EL IMPARCIAL que la subida del IPC de diciembre en 6 décimas hasta situar la tasa en el 3 por ciento “es una malísima noticia”, ya que, como indicador que se suele utilizar para revisar las nóminas, “los salarios van a subir un porcentaje muy por debajo de lo que van a subir los precios”.

Además, López Romano ha subrayado que a la subida de precios que indica este IPC, el incremento también de los productos básicos de la cesta de la compra y de los servicios básicos de energía (luz, gas y butano) “van a hacer que la situación económica de las familias sea muy difícil de digerir”.

El responsable de CEACCU insiste: “En la actual situación de crisis, en la que a unos se les ha congelado los sueldos y, en otros casos, ha habido disminuciones y reajustes, el problema se ve acrecentado con el incremento de precios, la subida de los tipos de interés y el encarecimiento de las materias primas de productos básicos, donde también nos dicen que se está produciendo una burbuja considerable”.

López Romano concluye que todo esto hace ver que el IPC general va a subir, pero, sobre todo, que el IPC parcial de los productos necesarios e imprescindibles para las familias se va a ir a un porcentaje muy superior al 3 por ciento, por lo que “el poder adquisitivo de las familias va a seguir disminuyendo durante 2011”.

Inmersa en esta dinámica, España no para de acumular datos negativos para la economía; hace un mes el paro finalizó diciembre en 4,1 millones de personas, tras subir en 176.470 desempleados en el conjunto de 2010. Una cifra que sitúa al desempleo español como uno de los más altos de Europa.
 
El 14 de enero se ha conocido el mencionado dato de confirmación del IPC, que nos convierte también en uno de los países con la inflación más alta de la Eurozona. Así, el Índice de Precios al Consumo (IPC) subió seis décimas en diciembre en relación al mes anterior, y la tasa interanual escaló hasta el 3%, siete décimas más, debido al encarecimiento del tabaco y los carburantes, según informó el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El IPC mensual encadena de esta forma su quinto aumento consecutivo, mientras que la inflación interanual se disparó siete décimas y acabó el año 2010 en el 3%, su tasa más alta desde octubre de 2008, cuando alcanzó el 3,6%.

El dato de inflación de diciembre es importante, porque servirá para actualizar los salarios de los trabajadores en caso de que éstos tengan cláusulas de revisión salarial en su convenio colectivo.
En general, los salarios se están comportando de manera moderada en virtud del acuerdo que alcanzaron empresarios y sindicatos en materia de negociación colectiva para el periodo 2010-2012. 

Así, el incremento salarial medio pactado en los convenios colectivos registrados durante 2010 alcanzó el 1,30%, diecisiete décimas por debajo del IPC.

Según los datos publicados por el INE, la inflación subyacente (que no incluye los precios de los productos energéticos ni de los alimentos no elaborados) se situó en diciembre en el 1,5%, tres décimas superior a la de noviembre.

Por su parte, el Indicador de Precios al Consumo Armonizado (IPCA) situó en diciembre su tasa anual en el 2,9%, siete décimas por encima de la tasa de noviembre.

El organismo estadístico explicó que en el repunte de la inflación interanual han influido el transporte, con una variación anual del 9,2%, dos puntos y medio por encima de la registrada en noviembre, debido a la subida de los carburantes y lubricantes. Se trata de la tasa más alta que experimenta este grupo desde julio de 2008.

Las bebidas alcohólicas y el tabaco también influyeron en la evolución interanual de los precios, ya que su tasa aumentó siete puntos y se situó en el 15,3%, la más alta desde enero de 1994. Ello se explica por la subida del precio del tabaco efectuada el pasado mes de diciembre, con una tasa anual del 20,8%, la más elevada desde noviembre de 1997.

Por su parte, la vivienda incrementó su tasa anual tres décimas, hasta el 5,7%, por el encarecimiento del gasóleo para calefacción, mientras que alimentación y bebidas no alcohólicas se anotó un aumento de dos décimas en su tasa anual, hasta el 0,7%, especialmente por el repunte de precios en legumbres, hortalizas frescas y pastelería y bollería.

Todo esto unido a la situación de estancamiento de la economía, con pocas perspectivas de mejora del mercado laboral y el problema añadido de que muchos locales de la hostelería ven menguar sus clientes a causa de la prohibición total del consumo de tabaco en locales cerrados abiertos al público en un momento de especial gravedad de la crisis económica, hace que España lo tiene cada vez más difícil para salir de la crisis, mientras que otros países de la Eurozona se están recuperando bastante bien.

Hasta ahora el gobierno socialista no ha sido capaz de encontrar soluciones a la crisis. En cambio toma medidas que muy bien podría tomar en un momento mejor, pero que no hacen sino agravar la precaria situación del empleo en España.




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