jueves, 15 de mayo de 2014

Entrevista con el Candidato de Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) al Parlamento Europeo



Félix de la Fuente Pascual, nacido en Torrescárcela (Valladolid) en 1936  es Licenciado en Derecho y traductor jurado de alemán. Ha sido emigrante y ha trabajado en la labor social con los emigrantes en Alemania durante 10 años. Fue el primer funcionario español por oposición en el Parlamento Europeo. Tiene dos libros sobre la UE y sobre el Derecho de la Unión, uno de ellos está traducido al francés. Fue también el primer funcionario que se atrevió a poner un recurso contra el Parlamento Europeo. Conoce los problemas del campo español por ser hijo de labradores y va a luchar porque no desaparezcan nuestros pueblos.


Usted se presenta como cabeza de lista de CILUS - Ciudadanos Libres Unidos Ustedes son un partido muy pequeño ¿Cómo es que se presentan a estas elecciones? La verdad es que nosotros tampoco estábamos seguros de que lográramos presentarnos, pero se ha demostrado una vez más que tienen más fuerza las ideas que las personas. Mire cómo empezó el auténtico cristianismo o cómo Marx tampoco estaba apoyado por ningún partido político, y mire la influencia que han  tenido  ambos en la evolución de la sociedad. No es que queramos compararnos, pues nuestras ideas no son nuestras. Están ahí, pero los intereses de los partidos tratan de enterrarlas.  Además, CILUS tiene en sus estatutos que debe presentarse a todas las elecciones que pueda, para dar a conocer sus ideas. Y por tanto, mientras no nos pongan unas dificultades insuperables, nos vamos a presentar a todas. Y agradezco públicamente a todos los que nos han apoyado con sus avales, entre ellos dos de Segovia y cinco de Valladolid, uno de Palencia y otro de Salamanca..

Si no tienen ninguna expectativa de conseguir representación, ¿por qué acuden ustedes a estas elecciones? ¿No hubiera sido mejor que se unieran a otro partido?

Si lo que pretendemos es que triunfen las ideas, y no las personas, nosotros vamos a triunfar siempre, porque cada vez que nos presentemos a unas elecciones estaremos desenterrando lo que piensa mucha gente. ¿Colaborar con otro partido en las elecciones europeas? No tendríamos ningún inconveniente, pero no hemos encontrado ningún partido que esté dispuesto a renunciar a las subvenciones públicas. Si usted me indica alguno, mañana mismo nos ponemos en contacto con él. En su día entablamos contacto con Escaños en Blanco, pero prefirieron ir por libre.  La pregunta que podríamos hacernos es ¿Por qué no íbamos a  presentarnos?  ¿Cómo puede cambiar Europa si se presentan siempre y triunfan siempre los mismos partidos y las mismas políticas? ¿Cómo van a cambiar a Europa para mejor unos partidos que llevan gobernando en la Comisión Europea y ocupando los puestos en el Parlamento Europeo  y son los responsables de la degradación en que se encuentra el modelo social europeo y que han llenado a Europa de parados y miseria? ¿Cómo van a cambiar  Europa unos partidos que lo único que pretenden es “Quítate tú para ponerme yo”?

¿Es tan importante para ustedes este punto de las subvenciones?
No sólo es importante. Es vital. ¿Usted no ha visto nunca a nadie metido en un contenedor rebuscando en la basura? ¿Usted no  sabe lo que ocurre en los comedores de Cáritas y de otras organizaciones humanitarias?  ¿Se ha pasado usted por los hospitales públicos?  ¿Cree usted lógico que mientras tanto se suban este año las subvenciones a los partidos políticos en un 28%? Y como si la desafección por Europa entre los españoles no fuera poca, este aumento del 28% se justifica diciendo que es por las elecciones Europeas. ¿Usted cree que los partidos políticos gastarían tanto en las campañas electorales si supieran que después no les iban a llover millones por los votos obtenidos?

Y si a ustedes les correspondieran algunos cientos o miles de euros por los votos obtenidos, ¿no los aceptarían?

Lo tenemos prohibido en nuestros estatutos. Lo donaríamos a la investigación a alguna institución benéfica de prestigio.  Ojalá tengamos muchos votos, pues solucionaríamos más de un problema con esas subvenciones, no las despilfarraríamos. No queremos ser un problema para la sociedad, como son casi todos los partidos políticos, queremos ser una solución.

Usted vive en Cataluña. ¿Son ustedes independentistas? ¿Qué piensa de los problemas de Cataluña?

Sí vivo en Cataluña, y antes en Alemania y  Luxemburgo, pero mi corazón esté en mi pueblo, Torrescárcela. Respecto a CILUS, en realidad se gestó en Barcelona pero no rs más catalán que castellano o andaluz. Vivimos los problemas de Cataluña con la misma o mayor intensidad que los partidos pura o predominantemente catalanes.  Pero nuestra lucha por la unidad de España o contra el independentismo se funda en otras premisas. El independentismo va unido a los problemas de corrupción y de clientelismo de toda España. Nosotros atacamos a los dos problemas al mismo tiempo. ¡Fuera subvenciones improductivas! Habría entonces dineros para investigación y para cubrir otras muchas necesidades urgentes. Las organizaciones independentistas de Cataluña se vendrían abajo en dos días, si se suprimieran todas las subvenciones improductivas. Para esto, los partidos tienen que estar dispuestos a renunciar a sus subvenciones, y mientras los partidos no empiecen dando ejemplo, la lucha contra el independentismo es dar palos al agua. Está claro, por tanto, que estamos por la unidad de España, como estamos por unos Estados Unidos de Europa


Y hablando de otra cosa, ¿cuáles son sus ideas sobre la Unión Europea?

Sé que es enorme el desprestigio que sufre la Unión Europea por culpa de la mala política de nuestros grandes partidos, pero no tengo inconveniente en decir claramente lo que pensamos sobre Europa.  Somos muy críticos con la Unión Europea, pero somos muy europeos y queremos otra Europa, lo mismo que queremos otra democracia y otra España. Somos europeístas por convicción y por necesidad. Queremos unos Estados Unidos de Europa con un presidente elegido democráticamente por todos los ciudadanos, no por los partidos políticos, y, entre otras razones, lo queremos,  para que en España dejen de gobernarnos de una vez políticos corruptos e incompetentes. Queremos una Europa mucho más demócrata y mucho más social, una Europa que no dependa del gas de Rusia ni  de la banca o de las finanzas americanas, una Europa que se enfrente legalmente y con medidas eficaces a la globalización y a la competencia desleal de China y de otros países. Una Europa que cree empleo y de calidad.


¿Cómo va su inglés? Hablar bien el inglés me está costando más de lo que yo esperaba. Lo entiendo y he traducido muchos libros del inglés, pero para un castellano hablar bien el inglés es duro.  Pero le prometo que pronto llegaré a dominar el inglés hablado. Soy también traductor jurado del alemán y mi francés es muy bueno. Mi italiano, mi holandés y mi portugués son sólo regulares


¿Qué cambiaría CILUS si llegara al Parlamento Europeo?

¡Cambiaríamos tantas cosas! La UE ha sido desde el principio una de nuestras principales preocupaciones.  Es curioso que nuestro programa sobra la Unión Europea lleva ya más de un año colgado en nuestra página web.  Allí tenemos muchas propuestas, aunque no todas. Pero si decimos que queremos llegar a unos Estados Unidos de Europa, comprenderá que queremos, ente otras cosas,  unas políticas comunes de la UE en todos los campos, una desaparición de todas las fronteras y trabas físicas, culturales, administrativas y educativas, un idioma común en el que podamos entendernos todos, además de los idiomas propios de cada país y de cada región, un presidente  de toda la Unión elegido directamente por todos los ciudadanos. Quizás esto solamente sea posible entre los países de la Eurozona, pero se debe empezar. Y también pedimos que en las instituciones de la Unión Europea se apliquen las mismas medidas de austeridad que ellas  exigen a los ciudadanos  de los Estados miembros y se supriman organismo inútiles.  Además,  responsabilizamos a la Comisión y al Parlamento Europeo del fracaso de la política agrícola común. CILUS tiene propuestas para Europa, pero las tienen también para España


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REFLEXIONES SOBRE LAS ELECCIONES EUROPEAS


Hace más de dos años escribí estas palabras: “¿Más Europa? ¿Más poder para Bruselas? ¿Más pérdida de soberanía nacional? Ante todo, yo empezaría diciendo que eso de  la soberanía nacional es un mito, y mucho más en la era de la globalización. Hace mucho tiempo que hemos perdido la soberanía nacional en muchos campos: en el campo monetario, en el económico, en el militar, en el medioambiental, en el comercial, en el agrícola etc. etc.  Incluso frente a la gran banca española –no hablemos de la gran banca internacional- ¿somos acaso soberanos los españoles? Preguntémoselo a Berlusconi y a Zapatero  si ellos, elegidos democráticamente por sus respectivos pueblos, fueron soberanos o tuvieron que doblegarse. Si tenemos que decir esto de los gobiernos nacionales, que se lo piensen muy mucho los gobiernos autonómicos.”


Los españoles hemos pasado de ser uno de los países más europeístas a ser uno de los países más escépticos frente a la idea de Europa, y conviene que nos preguntemos por qué. Mientras los partidos políticos no  quieran reconocer por qué el ciudadano medio no piensa ir a votar el día 25, es inútil que pretendan engañarle alegando “que viene el coco de los antieuropeos”.

¿A qué se debe esta desafección de los españoles por la Unión Europea?
Los partidos que nos han estado gobernando en España, que son los mismos que nos han estado gobernando en Europa, alguna responsabilidad sí que han de tener ¿no? Cuando en un partido de futbol está perdiendo el equipo local, no echamos la culpa al equipo contrario de que nos esté ganando. La culpa la tendrá el equipo local que juega peor que el equipo contrario. No creemos fantasmas y echemos la culpa a los antieuropeos. La culpa la tendrán los que nos han gobernado  Sin embargo no he visto hasta ahora a ningún partido que haya entonado el mea culpa. Todos lo han hecho bien, así piensan, y lo van a seguir haciendo igual. Por ese camino no convencerán a nadie de que se acerque a las urnas.

Si al menos se preguntaran qué es lo que hemos hecho mal. Creo que nunca una persona es más alta y más digna que cuando se postra libremente de rodillas. Los ciudadanos sabemos apreciar estos gestos. Pero “sin arrepentimiento no hay perdón” No pido a los partidos que no han estado representados en el Parlamento Europeo o que no han tenido responsabilidad de gobierno aquí en España que se disculpen, pues no tienen ninguna responsabilidad, pero sí a todos los demás, si quieren que los ciudadanos españoles se acerquen a las urnas.
  

Si decimos que sin arrepentimiento no hay perdón, tampoco puede haber perdón, cuando se roba y no se devuelve lo robado, Cuando se trata de un robo de millones en el que está implicado un partido político, no basta con ir a la cárcel, ni tampoco sirve decir “ha prescrito”. Estos casos de corrupción no deberían prescriben nunca y, de hecho, ante la mentalidad de la gente no prescriben. Si no hay devolución de lo robado, no hay tampoco arrepentimiento y sin arrepentimiento no puede haber perdón. El paso del tiempo podrá borrar muchas cosas, pero será siempre una herida mal curada, que permanecerá mucho tiempo en el inconsciente colectivo. Que no busquen los partidos políticos a los culpables del absentismo. Basta con que se miren a sí mismos.

No, no va a ser nada fácil que el ciudadano vuelva a tener confianza en los políticos y vuelva a votar ilusionado en unas elecciones al Parlamento Europeo. ¿Lo lograrán las otras formaciones  que no tienen responsabilidad política o que se presentan por primera vez a estas elecciones.? Todo dependerá  de la seriedad de sus propuestas y de sus programas. Decir que queremos una Europa más democrática o una Europa de los ciudadanos puede sonar muy bonito, pero no es suficiente, porque el ciudadano espera propuestas prácticas. Tampoco sería suficiente que prometan que van a exigir bajar los sueldos de los eurodiputados o suprimir los gastos inútiles, por estas promesas son mu etéreas. Una propuestas concreta sería, por ejemplo: supresión de las embajadas de las regiones y de los Estados miembros, pues ya están las embajadas de la Unión Europea. Otro  ejemplo concreto, elección directa del presidente de la UE por todos los ciudadanos de la UE. Otro ejemplo sería la supresión del 95% o de la totalidad de los gastos de las campañas electorales al Parlamento Europeo, pues son gastos inútiles que se pueden suplir con las medios de comunicación públicos que tienen todos los Estados miembros, Estas medidas concretas pueden resultar interesantes y necesarias, pero tampoco serán suficientes para ilusionar al ciudadanos.

En estos momentos viene a mi mente un proverbio latino que die “Medice, cura te ipsum”. Médico, cura te a ti mismo. Yo quisiera que se lo aplicaran los nuevos partidos, pues los  antiguos ya están demasiado viciados con malos hábitos difíciles de desarraigar.  Políticos, queréis una Europa más democrática. Muy bien. Pero ¿qué democracia tenéis en vuestros partidos? ¿Hay respecto a las minorías dentro de vuestro partido? Lo que da calidad a la democracia es eso: el respecto a las minorías y la igualdad de todos ¿No tenéis clientelismo  ni favoritismo? Estáis exigiendo austeridad a millones de ciudadanos, ¿Qué austeridad es la vuestra? ¿Cuánto millones estáis gastando en propaganda electoral? ¿Os vamos a tener que seguir subvencionado todos? Y ¿por cuánto tiempo? ¿No creéis que se debería suprimir casi todos estos gastos inútiles y las subvenciones públicas?

La afluencia a las urnas el próximo día 25 depende de todos. Frente a la mala calidad democrática de nuestro país, no pedimos que vuelva la dictadura. Frente a la Unión Europea actual, no podemos decir “volvamos a los nacionalismos de los Estados”. Ir contra la marcha de la historia es estar condenado al fracaso. Queremos otra Europa, y por esa Europa queremos luchar y queremos votar. Digamos, como en su día dijeron los gallegos: “si no votamos, no os botamos”



 

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